Cascallares y Copetonas

Especial de Fin de Año

Juan Ignacio Domínguez: “Estoy seguro que volveré a Cascallares a filmar”

31|12|21 19:33 hs.

Juan Ignacio Domínguez tiene 39 años, nació el 30 de junio de 1982 en La Plata y está radicado allí desde hace mucho tiempo. Vivió en Tres Arroyos y a los 6 años de edad, se fue vivir a Cascallares hasta que se fue a estudiar a la ciudad de las diagonales. Se recibió de licenciado en comunicación audiovisual, la vieja carrera de cine, y es feliz con el camino que eligió para su vida. 


Su madre es de Cascallares y él estuvo ahí hasta que cumplió 18. Nunca olvidó sus raíces y sus recuerdos por el pueblo, aún siguen latentes. En diálogo con La Voz del Pueblo, indicó que “tengo los mejores recuerdos de mi infancia y eso a uno lo marca. En mi formación, siempre estuvo presente Cascallares. Desde la escuela, el entorno y los lugares transitados. Mi alineación como persona es muy relacionada a la vida social de los clubes, valores y enseñanzas que a mí me sirvieron para formarme. Eso, lo utilicé como sentido de pertenencia”. 

Su amor incondicional por el pueblo que lo vio crecer jamás lo dejó de lado, y eso, lo tiene sumamente presente. “Estoy seguro que volveré a Cascallares a filmar. El recuerdo de la niñez, las imágenes en el inconsciente, con las que intentamos retratar siempre en nuestra vida, son las que le dan sentido al arte, y sé que ahí, en las calles de tierra, en una cancha de fútbol o junto al río, siempre habrá una historia para contar”, agregó. 

El año pasado presentó su segundo largometraje “Dosmil”. Lo estrenó en pandemia de manera digital en el FESAALP (Festival de Cine Latinomericano de La Plata), y este año, en cine. El estreno en sala lo hizo dos veces y también existe la posibilidad de presentarla en 2022, de manera tal que las expectativas son altas y no es para menos. 

El film es una ficción y trata sobre una pareja de post adolescentes que se separa. “La idea, un poco, era ver desde distintos puntos de vistas cómo transitan ese día y ese momento ambas personas. También fue mi tesis de la facultad, ya que tiene su parte narrativa, donde la cámara tiene bastante protagonismo dentro de la historia”, explicó Domínguez.

 Actualmente se desempeña como camarógrafo en un móvil de televisión que hace partidos de fútbol. Se trata de un móvil de Buenos Aires que realiza partidos de primera y de segunda, con transmisiones oficiales. En relación a esto, aclaró que “yo opero una de las tantas cámaras que retratan un partido de fútbol. Nuestra labor sale en diferentes canales como TNT Sports, Fox Sports, y a veces, hacemos coberturas directamente para TyC Sports. Recuerdo que fuimos a la última Copa América e hicimos todo el recorrido de la selección nacional. Algo inolvidable para mí”. 

Un antes y un después 
Desde que inició su recorrido como profesional, supo orientar sus trabajos en búsquedas artísticas y ha trabajado de manera constante, lo cual refleja los grandes logros y resultados obtenidos. 

Su primer largometraje fue el documental “Montando al Zorro”, el caballo emblemático de Cascallares. La película se estrenó el sábado 31 de julio de 2010 en el Museo Mulazzi a sala llena. Además, fue presentada en el Solar del Tortoni de nuestra ciudad y en el club Cascallares. Como si esto fuera poco, se visualizó alguna vez, en el festival de Jesús María de Córdoba y dejó al público fascinado. Las historias y andanzas de su infancia, supieron trascender todo tipo de barreras.

 “Recorrimos muchos lugares del país con ese trabajo en particular. Una vez que lo terminamos, lo fuimos presentando en varios lados. Fue una gran alegría para mí. Son obras pensadas para una sala de cine. Con esa película, fue enorme la expectativa porque le dimos toda la vuelta a un proceso que duró alrededor de siete años. Desde que empezamos a hacerla, hasta exhibirla en todos lados”, relató Juan Ignacio Domínguez.

 Con más de 70.000 visitas en YouTube, el film sigue estando firme allí y cada vez se reproduce más y más. “Quedó un legado, una mirada especial sobre el caballo que, en algún punto, tiene la firma mía. Eso quedó para siempre con la figura del protagonista. Participar en esa leyenda del pueblo de uno, no tiene precio. Haber aportado en esa obra fue lo máximo sin lugar a dudas”, valoró con emoción. 

En la figura del caballo utilizó mucho del río como simbolismo de transformación y ese tipo de bellezas naturales que están ahí, en un lugar que se usan poco. “Poder resignificar esos lugares a través del arte es importante. Uno lo puede volver a revalorar y eso se magnifica. Es fundamental eso también, encontrar y ver cosas que a veces pasan por alto, poder darle un sentido nuevo. Estoy súper conforme con el camino que elegí para mi vida”, reflexionó. 

Crecimiento 
Ya con la formación académica incorporada a sus saberes, volver al pueblo con esa mirada educada desde lo visual, le significó poder volver a remirar sus orígenes. En este sentido, Domínguez hizo referencia a que “eso me dio una posibilidad de volver a encontrarme con mi lugar de forma distinta. Mirarlo desde otro lado y otro aspecto. Caes en todo lo maravilloso que tiene ese mundo cuando podes observarlo desde una visión artística. Me gusta mucho filmar en el río Quequén, es uno de los lugares más lindos del país. Son sitios que reúnen muchas características de la esencia, de lo que para mí, es el arte en general”. 

En diciembre del 2020 recibió un premio en el Festival de Cine Latinoamericano de La Plata, como primera mención especial en la competencia de largometrajes de Argentina. “Hemos recibido bastante premios por los trabajos que hacemos. Siempre pensamos en una sala con un espectador real, porque es un grupo de gente que está mirando y es ahí donde aparece el valor real en esa comunión que se da entre la película, la gente y el momento en el que se está proyectando. Es allí cuando verdaderamente toma valor y relevancia el trabajo”. 

Futuro 
Por último, rescató la idea de que constantemente están filmando y haciendo lo que más le gusta en este mundo. “En pandemia, filmamos otra película que espero poder estrenar más adelante. Todo el tiempo apuntamos a esa dinámica, probando, investigando y haciendo cosas nuevas. La pandemia nos frenó un poco y pusimos en duda varias cosas, pero siempre sale el sol. Estamos en carrera de vuelta, entusiasmados y con ganas de seguir para adelante. Siempre que voy a Tres Arroyos, o Cascallares, ando con la cámara cerca porque es como una forma de transitar también esos lugares que tan lindos recuerdos guardan en mí”, concluyó Juan Ignacio Domínguez.


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