Gabriel Guerra

Opinión

Vocación y servicio

30|01|22 09:52 hs.

Por Juana Ofir Gerónimo

Los seres humanos, a lo largo de la vida, necesitamos una caricia al alma para seguir nuestro camino. 

Usted, Dr. Guerra, la requiere en estos momentos para transitar el sendero al que las circunstancias lo han llevado. 

La función que está en sus manos es difícil, sacrificada, tal vez no valorada en su magnitud, pero, siéntase acompañado por ese grupo de personas que trabajan con Ud. y a quienes les debemos nuestro agradecimiento. Todos forman un ejército poderoso, aguerrido y tenaz. 

Por Ud .Dr. Guerra, todos los días estamos enterados de la evolución de este flagelo. Nos comunica con serenidad, con tranquilidad, pero nunca, entre líneas, percibimos sus miedos, su cansancio, su angustia. Ud. nos da consejos, nos transmite su ánimo, pero… ¿nosotros lo escuchamos? 

Días pasados, un grupo de personas con otras ideas o equivocados (¿o no?) lo increparon, lo agredieron de palabra haciendo que pasara un mal momento. Ud., como siempre, apeló a su cautela, a su sensatez y logró, sin otra ayuda, calmar las aguas turbulentas. Pero fueron momentos muy duros, muy tristes, inaceptables. 

Dr. Guerra, no nos abandone, necesitamos de Ud., no nos deje en medio de la tempestad, aún falta mucho para llegar a puerto. También a la vera del camino florecen rosas. 

Hoy, nunca mejor que recordar aquel legendario personaje Don Quijote de la Mancha que dijo. “Ladran Sancho señal que cabalgamos”. Así es. 

Cuando ya no se encuentran palabras para agradecer, busquémoslas en el corazón.       


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