En la residencia Gregorio A. Alfaro se llevan a cabo diversas iniciativas

La Ciudad

Salud

¿Cuándo es conveniente que los adultos mayores se hagan los controles médicos?

27|02|22 12:11 hs.

La población mayor de 65 años es el grupo que más crecimiento demográfico presenta, con relación a otros. La cantidad de personas de 80 años o más, aumentará casi cuatro veces hasta alcanzar los 395 millones. La capacidad funcional de una persona aumenta en los primeros años de la vida, alcanzando la cúspide al comienzo de la edad adulta y naturalmente, a partir de entonces, empieza a declinar. 


El ritmo del descenso está determinado, al menos en parte, por los comportamientos a lo largo de la vida. “Teniendo esto en cuenta es fundamental en esta etapa de la vida hacer hincapié en el cuidado de la salud”, detalló el doctor Benicio Arias. 

Para conocer en detalle cómo debe ser la atención integral que debe recibir un adulto mayor, dialogamos con el doctor Benicio Arias y las licenciadas Vanesa Cranca, Noelia Storinini y Ana Bracco; jefe médico, trabajadora social, terapista ocupacional y nutricionista de la residencia de adultos mayores del Centro Municipal de Salud.

Conveniencia 
Como adulto mayor se entiende a toda persona mayor de 65 años. A partir de allí, esa persona debe consultar a su médico para hacer un control general dos veces al año, es decir, cada seis meses. Siempre, y dependiendo de la patología, el tiempo en los controles es fluctuante y depende de la necesidad de cada paciente. 

Otro dato importante es que regularmente “se debe realizar un control general que consta de análisis de laboratorio, interrogatorio clínico, control de presión y peso. También, se realiza la corrección de la medicación de acuerdo a los análisis. Se charla con el paciente sobre sus estímulos en la vida diaria para conocer qué actividades realiza de acuerdo a sus intereses y es fundamental que tengan estímulos recreativos y de esparcimiento para mantener la salud mental y cognitiva; todo esto de acuerdo a las aptitudes de cada persona”, reflexionó Benicio Arias. 

A medida que pasan los años vamos perdiendo ciertas aptitudes. No se puede generalizar, pero por ejemplo en este último tiempo con el aislamiento, se han deteriorado las funciones cognitivas de los adultos mayores que fueron quienes más tiempo permanecieron con control estricto de socialización y teniendo en cuenta que -según lo resalta el doctor Arias- “la socialización es uno de los factores primordiales ya que la estimulación es lo que te permite ejercitar la memoria y mantenerla. Por eso el compartir cosas es fundamental. A los adultos que recurren a esta institución les es más sencillo porque tienen múltiples actividades en talleres que estimulan las funciones físicas, mentales y sociales de acuerdo a los gustos, intereses y fortalezas de cada persona, sufriéndolo menos”. 

El factor alegría 
Las profesionales de este equipo de trabajo recomiendan, para los adultos que permanecen en sus domicilios con sus familias, que los acompañen a realizar actividades que les gusten, ya sea a través de la asistencia a talleres o en el mismo hogar. Hacer jardinería, cocinar, ayudarlos a rememorar y recuperar vivencias a través de la música. 


Benicio Arias, Noelia Stornini, Vanesa Cranca, Ana Bracco y Alejandra Lantero


Por ejemplo, “nosotros acá le ponemos música de su época que a cada uno le agrada y cantamos con ellos. Hay una profesora de canto pero también lo hacemos en cualquier momento, los ayudamos a bailar. Es muy importante la alegría”, añadió Arias.

Por eso es tan importante trasladar este modelo de múltiples estímulos a las casas en la medida de las posibilidades de las familias. Asimismo, realizan entrevistas de admisión en las cuales están presentes todos los miembros del equipo interdisciplinario (que además lo compone Alejandra Lantero como jefa de enfermería), con las familias.

“El trabajo integral surge a partir de las múltiples miradas de los profesionales. Se aborda al adulto mayor desde su individualidad, hasta lo comunitario. Reconstruimos junto con los adultos mayores su historia de vida, abordamos sus vínculos familiares y su pasado, sus gustos. Hacemos un relevamiento de intereses. La idea es planificar las terapias cognitivas y actividades que conserven sus funciones para la vida, pero fundamentalmente que vivan felices en esta que es su gran casa”, relataron Noelia Stornini y Vanesa Cranca. 

Historias y saberes 
Si cada integrante de la familia acompaña en sus domicilios y en la medida de sus posibilidades a los adultos mayores a hacer lo que desean eso ya es un logro. “Es importante jugar con ellos y que interactúen con los niños. A veces pensamos que no pueden hacer mucho. Pero con poca movilidad, hacen cosas e indican que están comprendiendo las órdenes. Es bueno acompañarlos en el mirar televisión, preguntarles porqué y generarles recuerdos. Trabajamos en pos del estímulo”, sostuvo Arias con énfasis. 

Es elemental respetar sus elecciones e intereses. Es decir, si en algún momento desean quedarse mirando televisión en la cama porque están con algún dolor; se respeta pero también se fomenta a la socialización. “Trabajamos con fechas significativas, la lectura del diario y se festejan los cumpleaños. Ese día de festejo se realizan las tortas en base a sus gustos en los alimentos, con el trabajo especial del servicio de cocina y nutrición, en el cual cumple un rol fundamental Ana Bracco. Un día de lluvia, se hacen tortas fritas y colaboran en la elaboración. En el día de la tradición, hacemos juntos empanadas”, relató. 

Vanesa y Noelia señalaron que “actualmente estamos en una transición tecnológica y que avanza a otro ritmo. Observamos cambio de hábitos relacionados a la pandemia. El ponerse el barbijo, el hacer fila afuera de los comercios y el colocarse alcohol, son costumbres que los adultos mayores no tenían ya que durante dos años no salieron de forma autónoma. Estas son adaptaciones necesarias que las familias deben acompañar a realizar para que el adulto mayor vuelva a sentirse seguro en el afuera. Son cuestiones que no hay que naturalizar. Respetarlo es lo fundamental”. 

Autonomía 
Ambas profesionales puntualizaron como fundamental no asistir al adulto mayor más de lo que necesita, para realizar cada actividad en pos de mantener su autonomía. 

En base a ello, Benicio Arias subrayó que “las patologías más frecuentes son las relacionadas a las poli artrosis y las limitantes de la movilidad; los deterioros cognitivos. En ocasiones se puede retrasar su aparición de acuerdo a los estímulos recibidos y también deben mencionarse a las enfermedades prevalentes, como puede ser la diabetes”. 

Respecto a las pautas sencillas para retrasar el avance de estas patologías del envejecimiento, se da con un ejemplo muy simple. “No le digamos al adulto mayor, deja yo te lo leo que es más rápido. Que el lea, compartir el diario, mantenerlos conectados con la realidad. Mantener sus hábitos, que a veces son de otros tiempos, es importante”, valoró. 

Cabe mencionar que desde el área socio preventiva, supervisaron los talleres pertenecientes a las direcciones de Cultura y Deportes, realizando los talleres específicos desde cada disciplina. 

Estas alternativas también están disponibles para quienes viven en los domicilios, ya que ambas dependencias municipales ofrecen un amplio abanico para los adultos mayores y de forma gratuita. “La pandemia generó miedo a concurrir a la consulta médica. Hay que perderlo. Los médicos tenemos entornos seguros en la atención. Es importante retomar ese hábito”, finalizó Arias.   
 
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El valor de la nutrición
Un párrafo aparte le dedicó Benicio Arias a la importancia de la alimentación en esta etapa de la vida. “Dentro de las recomendaciones generales que yo puedo hacer para que todos los adultos mayores conserven una buena salud, es que tengan hábitos saludables, un médico de cabecera que les organice y ordene en su integralidad los requerimientos de su salud, que se realicen los controles cada seis meses; pero es fundamental que tengan su nutricionista. Muchas enfermedades se pueden prevenir con una alimentación adecuada y muchas otras se pueden mejorar. Todo lo que el cuerpo necesita está en la naturaleza, y si comemos adecuadamente podemos reducir de forma importante la ingesta de medicamentos”, explicó. 

La licenciada Ana Bracco es quien realiza una adecuación alimentaria detallada y ajustada a la necesidad de cada adulto mayor. El consejo es que cada persona mayor de 65 años tenga su nutricionista y que trabaje de manera asociada con su médico clínico. 

Por ello, cada persona debe tener una dieta ajustada a su necesidad, para disminuir la hipermedicación. “Alimentarse en forma saludable, repercute en la calidad de vida. El acto de comer es una necesidad y es un placer. Hay que tratar de mantener y respetar cada comida”, contó Bracco. 

Pero fundamentalmente se tienen en cuenta, por otra parte, los cambios que se producen en el proceso de envejecimiento. “Por ello muchas veces se deban usar diferentes herramientas y estrategias dietéticas, nutricionales y culinarias en las personas de avanzada edad, para lograr que se alimenten saludablemente. Y este rol lo ejerce el nutricionista, de ahí la importancia de consultar a tiempo ante los primeros cambios”, explicó. 

Por lo tanto, para poder llevar a cabo una alimentación adecuada en esta residencia, no solamente se planifican las comidas, sino que se tiene en cuenta desde su elaboración y distribución, hasta llegar a las propias manos y boca del residente, hecho en el que intervienen muchos actores: cocineras, ayudantes de cocina, camareros/as, enfermeros/as, más personal de higiene y confort.  



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