Opinión

Por Marta E. Vega

Al Teatro Independiente de Claromecó y a su directora Cristina Caballero

16|04|22 11:16 hs.

Por Marta E. Vega


¿Qué halo de misterio los aúna 
en este acto de piedad, recogimiento?
Ensayos exigentes a cielo descubierto
el caminar junto a Jesús y su cortejo 
por los senderos polvorientos del Vivero
imaginando Judea y Galilea. 
¿Quiénes son y cómo se transforman? 
Trabajo intenso en vestimenta, maquillaje, 
el relato, el sonido y el asombro 
que provoca emoción por su realismo. 
Ver ese pueblo de devotos y piadosos 
que siente en carne propia el sacrificio, 
que asume la carga de las culpas 
y refleja en el Cristo peregrino 
la magnitud de todas las secuencias: 
el dolor de María, Magdalena y su llanto, 
el Judas traicionero, las manos de Pilatos, 
los soldados con cascos y a caballo… 
Cada personaje nos impacta. 
Siempre algo nuevo sorprende gratamente. 
Cristina es el alma de este grupo 
y recién se distiende y se relaja 
cuando Jesús resucita 
 se eleva en la colina y lo ocultan 
las densas nubes de humo. 
La magia no termina. 
El corazón estalla en los aplausos… 
¿En el hombre algo cambia? 
Porque Jesús aún siente su cruz 
por los que sufren. 


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