Las maestras jardineras Sofía Quinteiro y Sonia Rivas junto a un grupo de alumnos (M. Hut)

La Ciudad

Aniversario

La voz de los 31 años del Frutillitas

23|06|22 11:12 hs.

Los jardines cumplen su 31 aniversario desde la inauguración de la sede de Libertad y Güemes, con la presencia de Sonia Rivas, maestra jardinera que continúa trabajando a día de hoy en la institución


Los Jardines Frutillitas celebran hoy sus 31 aniversarios desde su inauguración en 1991 en su primera sede ubicada en la intersección de las avenidas Libertad y Güemes. 

El proyecto realizado por la Asociación Amigos del Menor y la Familia, al momento de su apertura contó con espacio para 40 niños en un equipo de trabajo que comprendía 20 personas. 

Para rememorar la historia de los jardines, La Voz del Pueblo dialogó con Sonia Rivas, una maestra jardinera que se encuentra trabajando en la institución desde el primer día y hoy cumple sus labores en la segunda sede del barrio Fonavi. “Yo estaba trabajando en un jardín privado de Bahía Blanca, mi tía conocía a Graciela Thomas de Vizzolini, quien era la presidenta de la asociación y se hablaba de la posibilidad de que se formara un jardín maternal. Yo era asistente materno infantil, que era una especialización que no sobraba en la ciudad”, recordó. 


Sonia Rivas es una maestra jardinera que trabaja en la institución desde el primer día (M. Hut)

“Quizás en otros jardines te dedicas a estar con los niños, pero acá tenés que tener empatía con las familias”, Sonia Rivas, maestra jardinera de los Frutillitas.


Tras una entrevista Sonia formó parte de las reuniones previas a la fundación de los Frutillitas. “Eso me movilizó porque era la dirección y un trabajo que me gustaba con este tipo de familias, al contrario de donde trabajaba en Bahía. Era una especie de prueba piloto la cual no la podíamos extender más, eran dos salitas, una cocina en la cual se recibía comida del comedor central y un SUM”, indicó. 

Inicios 
Si bien la Asociación Amigos del Menor y la Familia comienzan con los jardines en 1991, años posteriores trabajaba con cuatro pequeños hogares. “Los niños estaban ahí por una condición de que la madre estaba con un apoyo psicológico, fallecida o se encontraban abandonados. Ante estas situaciones terminaban en los pequeños hogares, no había nada de transito como para fortalecer o acompañar a esas mamás”, relató Rivas. 


Al momento de su inauguración la entrada era por la calle Libertad


“La idea era la prevención y creación de un espacio para que no terminen en esos lugares, por lo tanto inaugurar esto iba a ser un fortalecimiento, contaba con acompañamiento de profesionales había psicólogas, fonoaudiólogas y pediatras”, sostuvo la maestra jardinera. 

La apertura mantuvo expectante a toda la ciudad. “Llovía torrencialmente ese día y en ese momento las avenidas eran de tierra y se llenó de barro. Estuvieron las autoridades municipales, el intendente en ese momento que era Raúl Correa, la Asociación Amigos del Menor y la Familia con Graciela Vizzolini como presidenta, equipos de las escuelas 8, 5 y 21, asistentes sociales, además de las firmas que habían colaborado y las familias de los pequeños hogares”, afirmó Rivas. 


El antes y el después del frente del Jardín Frutillitas I en Libertad y Güemes. De 1991 a 2022




Con el pasar del tiempo, el Frutillitas de Libertad y Güemes no pudo suplir toda la demanda de la ciudad. “En 1991 se alquiló un espacio en la calle Alberdi 179, en donde funcionó la segunda sede, luego en 1993 se logró la compra del espacio. Se abrió con el motivo de suplir este otra zona de Tres Arroyos, además ya estaba comprado el terreno en donde ahora funciona el Frutillitas II y luego con un programa estatal se pudo empezar a construir para que en 1995 se pueda inaugurar”, rememoró la entrevistada.

Maestra jardinera 
Tras 31 años trabajando en la misma institución, Sonia fue consultada sobre las características que debe tener una maestra jardinera en el Frutillitas. “Luego de tanto tiempo en los jardines creo que lo único que se necesita es tener paciencia, saber que son familias que necesitan ser escuchada, en ocasiones vienen con mucha carga, acá se busca darles actividades y que se distraigan del mal momento que pasan”, señaló Rivas. 

Además comentó que suele ser un espacio de contención para las madres. “Les damos un oído para escucharlas en el día a día, casos graves y otros no tanto, sea material, como de violencia o maltrato. Hay que estar dispuesta a oír y dedicarse a una mamá con un problema, en lo diario se conoce a las madres y si pasa algo nos damos cuenta por como vienen”, reconoció. 


El equipo de trabajo de Frutillitas (Marianela Hut)


Asimismo indicó que los Jardines Frutillitas son distintos a cualquier institución, ya que “tiene la particularidad de trabajar con este tipo de problemáticas. Con el pasar de los años se fueron incorporando otras familias, sin carencias desde lo material o social, pero con la necesidad de salir a trabajar y no tener con quien dejar a sus hijos”.

“Siempre tratamos de ser lo que se priorizó desde el principio, si hay una familia, mamá adolescente que lo necesita que están primero esos casos y van a ser acompañadas siempre con una asistente social para tratar de organizarles sus vivienda o necesidades de alimentación”, sostuvo Rivas. 

Sobre sus sensaciones del pasar de estos 31 años en la institución detalló que “es gratificante estar después de tanto tiempo. Entré como directora a los 24 años en algo que se estaba probando en Tres Arroyos, fue un aprendizaje que me sirvió mucho, me quedaron grabados a fuego esos primeros 15 años”. 

Culminó el diálogo agradecida a los Jardines. “Hay padres que en ese momento los tuve de chiquitos y ahora traen a sus hijos. Ellos por ahí se acuerdan y te abrazan, se da un reconocimiento mutuo, sostengo que no hay nada que lo opaque, es lo más bello que te puede pasar”, finalizó.    



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