Luis Alberto Cousseau

La Ciudad

El adiós a Luis Alberto Cousseau

El reflejo de una familia espiritualmente muy rica”

07|07|22 09:47 hs.

El último martes se produjo la desaparición física de Luis Alberto Cousseau, contador que integra la historia de La Voz del Pueblo porque fue colaborador de esta empresa y un amigo de la casa. Más allá del vínculo puntual con este medio, Luis se destacó por ser una persona recta, bien predispuesta y atenta, con valores que engrandecen a un ser humano. 

En su etapa de estudiante universitario, tuvo un rol importante en el Departamento de Ciencias de la Administración de la Universidad Nacional del Sur. 

Era un activo y entusiasta colaborador en instituciones. Su labor de servicio la canalizó mediante la participación en el Club Tres Arroyos 24 de Abril, entidad de la que fue socio fundador. 

Otro ejemplo, entre muchos: durante más de 50 años acompañó a la cooperadora de la Chacra Experimental Integrada Barrow, motivo por el cual en 2019 le entregaron un reconocimiento. 

Formó parte de la sociedad que dio vida en octubre de 1969 a LU24 Radio Tres Arroyos, a la que permaneció ligada durante mucho tiempo. Se trató de otra de las contribuciones que, junto a más vecinos comprometidos, realizó en favor de la comunidad de Tres Arroyos. También era músico, una pasión que demostró en distintas orquestas e interesantes iniciativas artísticas.

En diciembre de 2010 grabó en el Teatro Municipal "Luis Cousseau Proyecto. Música de Buenos Aires", lo que dio lugar a un disco compacto -con diseño de Hugo Costanzo- y otros materiales que tuvieron al tango como protagonista.

Los orígenes 
En una entrevista que le realizó Carlos Ordoñez, en el programa “Vivir para contar”, Luis hizo referencia en el inicio a sus orígenes. “Nací en Chillar, hijo de Pedro Cousseau, herrero, y María Mauco, ama de casa. Una familia que generó diez hijos, desarrollamos nuestra vida hasta la edad de los 12 años aproximadamente en la localidad, que es cuando terminaba nuestro ciclo primario, después cada uno intentó buscar rumbos conforme a las posibilidades que se le iban dando”. 

Describió a su familia como “humilde económicamente, pero espiritualmente muy rica”. Habló de la herrería de su padre -un inmigrante francés- en pleno centro de Chillar, que funcionaba en el mismo terreno de su casa.

En este diálogo, Luis destacó que “tuvimos la suerte de tener un hermano mayor con una inteligencia un poco distinta al resto, nos condujo con la convicción de que la diferencia tenía que ser el conocimiento. Todos a los cinco años leíamos y escribíamos”. 

Su madre era oriunda de Tres Arroyos, donde la conoció su padre en un breve período que trabajó en Istilart. Como tenía una hermana viviendo en nuestra ciudad, fue su destino y lo recibieron como pensionista en el Colegio Jesús Adolescente. 

Su mundo por aquellos años era la música, que constituyó además su medio de vida a partir de los 12 años. “Me tuve que ganar la vida solo. Cuando yo tenía 8 años mis hermanos compran un bandoneón, empiezo a jugar, un violinista que tenía una buena formación me enseño música”, recordó. Poco tiempo después también aprendió a tocar el clarinete y el saxofón. 

El último adiós 
Sus restos fueron trasladados a Chillar, su ciudad de nacimiento, para su inhumación en el Cementerio Municipal, en el último adiós de familiares y seres queridos.



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