El 9 de Julio de 1947 Perón declaraba la Independencia Económica de Argentina

Carta de Lectores

Escribe Américo Lohin

La Independencia olvidada

13|07|22 11:36 hs.

Señora directora: 


Me voy a referir en estas líneas a la Independencia olvidada, que la propia historiografía peronista echó al olvido. 

El 9 de Julio de 1947 en la Casa Histórica de Tucumán, en donde se había declarado la Independencia el 9 de julio de 1816, con la participación en pleno del gobierno nacional, autoridades provinciales, legisladores nacionales y provinciales, así como ante la presencia del presidente de Chile González Videla, se realizó este acto decisivo y significativo, “Declarar la Independencia económica” que luego sería señalado por el mismo presidente general Perón como trascendental para “romper los vínculos dominadores del capitalismo foráneo enclavado en el país” Lo que parecía promisorio, en poco tiempo encontró sus limitaciones en la estrechez del frente externo, desarrollar nuestros recursos y nuestra industrialización requería de importaciones de capital e insumos importados y para ello hacían falta dólares, que solo el aumento de exportaciones podía dar. Ante dificultades climáticas y políticas coercitivas, la producción de trigo, uno de los principales renglones de exportación decayó, para suplir esa falta se llegó alterar la fabricación del pan mezclando harina de trigo con mijo, para aumentar el saldo exportable y con ello la llegada de dólares, que resultaban insuficientes. Ello derivó en restricciones en el abastecimiento de productos indispensables como el alcohol metílico (más conocido como de quemar), azúcar, aceite, papel higiénico, entre otros, que los mayoristas distribuían con cuentagotas. Buena parte de los dólares ingresados se utilizaban para la importación de petróleo, cuya producción a pesar de su nacionalización apenas podía cubrir el 40% de las necesidades, provocando en 1954 la primera crisis en la balanza de pagos. 

Han pasado 75 años. En otro siglo, en otro contexto de país, con un campo desarrollado tecnológicamente que, a pesar de políticas obstruccionistas de otro gobierno del mismo signo, aumenta su producción año tras año y es el mayor aportante de dólares, estos al igual que en la primera presidencia de Perón, resultan escasos ante la restricción del frente externo, cerrando importaciones que a su vez conspiran con las exportaciones, pues buena parte de estas llevan su componente importado. Se repiten como en el pasado restricciones a diferentes insumos esenciales como medicamentos o fertilizantes, este último imprescindible para que el campo pueda producir en cantidad y calidad, llegando al extremo que se hable de virtual escasez de alimentos para mascotas o del café, mientras la flamante ministra de Economía, en relación a la falta de dólares desafortunadamente sentencia “el derecho a viajar colisiona con la generación de puestos de trabajo”. 

Por su parte, la vicepresidenta habla de “festival de importaciones”, como siempre mirando para otro lado, dado que el principal cuello de botella de la restricción externa que se lleva la mayor parte de los dólares ingresados por el campo, lo constituye la abultada cuenta de la importación de gas, producto de la mala política energética llevada a cabo durante sus 8 años de gobierno en que la producción de gas decayó en la misma medida que aumentaron las importaciones. En nada revirtió este panorama la estatización de Repsol YPF bajo el lema de la recuperación de la soberanía energética y hoy continua por el retraso, tras dos años de gestión, de la construcción del nuevo gasoducto (licitado por el gobierno de Cambiemos) debido, no por obstrucción del “capitalismo foráneo”, sino a internas propias del equipo gobernante. El gasoducto de por sí, cuya construcción solo demandará un año, una vez operativo hará innecesario importar gas y ello liberará dólares para realimentar positivamente el circuito económico y nuestro desarrollo. 

 Américo Lohin 



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