Parte de la recorrida tuvo lugar en la Capilla Nuestra Señora de Lourdes

La Ciudad

“Con ojos de turista” se desarrolló en Bellocq

“El turista ve belleza donde nosotros vemos rutina”

26|07|22 09:07 hs.

Pensar en revalorizar el turismo rural y los pueblos que componen a las distintas regiones es algo que se está intentando instalar hace ya un tiempo. En este marco, los vecinos de las diferentes localidades organizan jornadas de recorridas para valer de significado cada espacio y reconocer las pequeñas cosas que les dan la identidad. 


De esta manera, Héctor Somovilla llevó adelante junto a María Angélica Chamus una caminata “Con ojos de turista” durante el fin de semana en San Francisco de Bellocq. “Desde hace tiempo que estamos trabajando con un emprendimiento particular, que fue la recuperación de un espacio histórico en San Francisco, que es el Hospedaje La Primavera, un hospedaje que perteneció a la familia Chedrese desde el año 1945 y funcionó hasta el ‘83”, contó Somovilla en una entrevista con este diario sobre cómo surgió la idea de organizar esta actividad. 

Ese proyecto particular comienza como una necesidad de reabrir un sitio histórico, “también pensando en el hospedaje como un atractivo que sea convocante para el turismo, para aquellos que quieran conocer este lugar y empezar a descubrir San Francisco con otra mirada”, aseguró. 

En tal sentido, explicó que “nosotros que lo transitamos todos los días, siempre nos replanteábamos qué le podíamos ofrecer a un turista, si no teníamos nada. Esa siempre fue nuestra idea como pobladores”. 

Pero con el paso del tiempo y trabajando con Fabián González, que es un estudiante de Turismo en la UBA, la mirada cambió. “El es una persona de Buenos Aires que hace 12 años conoció San Francisco de Bellocq, vino a vacacionar dos o tres años seguidos, al cuarto año se compró un terreno, con el tiempo se hizo su casa y hoy en es un vecino más, que pasa la mitad del año en Buenos Aires y la otra mitad en Bellocq”, recordó Somovilla. 

Y agregó: “A raíz de vivir en San Francisco, comenzó a hacer la carrera de Turismo y aprendió algunas cuestiones sobre el turismo rural, que nos fue transmitiendo. Una de las cosas que nos transmitió fue que hay mirar el pueblo con ojos de turista, porque el turista ve belleza donde nosotros vemos rutina. Para verlo en la práctica decidimos organizar esta caminara consciente”.

Construir la historia 
De esta manera, y aprovechando las vacaciones de invierno, convocaron a los vecinos a realizar la actividad, que “fue un éxito el hecho de que pudimos caminar el pueblo, recordando la parte histórica que sabíamos, sumando un poco de información que fueron aportando los mismos vecinos que nos iban acompañando”. 

A su vez, durante el recorrido fueron “rescatando detalles como un cartel de un negocio que nos dimos cuenta que está pintado desde hace más de cuarenta años o algunas molduras que tienen ciertas casas que no las habíamos visto porque nunca habíamos salido a mirar qué hay en lo cotidiano que es lindo. Pasamos por la capilla y descubrimos el trabajo en carpintería que tiene y vimos que la imagen de la Virgen de Lourdes tiene los ojos de vidrio, y todo eso siempre estuvo ahí”. 

Por todos estos motivos surgió la actividad, “para que nosotros mismos como vecinos podamos entender que tenemos una belleza por un lado natural, que son los atardeceres, con eso horizontes infinitos, el rocío a la tarde, un montón de cuestiones que hacen a un pueblo rural. Por otro lado, la belleza en los edificios y en las casas que habitualmente transitamos. A partir de eso, de descubrir esa belleza que tenemos, entendemos qué es lo que va a encontrar el turista y cómo podemos ser anfitriones”, opinó. 

Participaron cerca de treinta personas, culminando la caminata en la Biblioteca Popular San Francisco de Bellocq, donde “hicimos este conversatorio que se trató sobre los pueblos rurales y el turismo. Fue muy interesante que vino mucha gente mayor que pudieron aportar un montón de historias y anécdotas que enriquecieron la visita. Ni hablar el conversatorio, que con café de por medio, pudimos aportar ideas y contar cosas”. 

Para concluir, reflexionó: “Me vuelvo a encontrar con historias conocidas, con anécdotas del pueblo repetidas en el tiempo, que ya pasan a ser leyendas. Es muy interesante, sobre todo para entender que como pueblo rural del distrito de Tres Arroyos tenemos mucho para ofrecer, sin perder la tranquilidad ni la paz y valorando un montón de cuestiones que existen”.  




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