A la izquierda Fernando Mascetti, presidente del MID Tandil

Interés General

Agrandar la torta de los pueblos del interior

11|08|22 11:21 hs.

Lic. Fernando Mascetti, presidente del MID Tandil


Días pasados participé de una interesantísima charla a cargo del economista Federico Poli, flamante Secretario de Política Económica y Productiva del MID (Movimiento de Integración y Desarrollo), quien abordó temas referidos a los problemas estructurales de nuestra economía y ofreció una visión desarrollista de como encarar la crisis del modelo económico argentino.

 Un diagnóstico acertado de la compleja situación argentina, con análisis global e integral, es el punto de partida para presentarle a la sociedad una propuesta seria, consistente y de largo plazo, de manera tal de dejar atrás los desencuentros de los argentinos y más de 5 décadas de fracasos, estancamiento, pobreza y subdesarrollo. Ahora bien, cómo hacemos para reflejar un verdadero cambio en la patria chica, en los pueblos del interior, fundamentalmente pensando en los jóvenes y su futuro, para que no sigan emigrando a otras latitudes en busca de oportunidades que su país ni sus ciudades les ofrecen.

El diagnóstico de Argentina y como repercute en el interior

Expresaba Poli en su charla que el origen de la crisis actual no es la pandemia, la guerra de Ucrania, ni mucho menos la deuda contraída por el gobierno de Macri. Viene de mucho antes, de cuando el gasto público pasó de ser 25 puntos del PIB a más del 40%. Ese incremento se dio en los 8 años de CFK y esa es la verdadera hipoteca de Argentina.

Y la hipoteca argentina llega a cada rincón del país, a cada localidad de nuestra región, en las cuales los gobiernos llevan décadas presionando y exprimiendo a las Micro Pymes que producen, en el afán de sostener un enorme y pesado aparato estatal, escasamente eficiente, que se refleja principalmente con la contratación de empleo público en los municipios y en las provincias más pobres a cambio de sueldos de miseria (por ej un nuevo empleado estatal municipal bonaerense cobra por mes alrededor de $ 35.000). Y así podría enumerar tantos ejemplos de como los gobiernos populistas fabrican pobres – aún con empleo – y distribuyen recursos sin antes crear riqueza genuina. Así, este modelo no va más! 

Conozco algunos municipios de entre 15 mil y 20 mil habitantes aproximadamente, que llevan por lo menos 2 décadas destruyendo empleo privado, sin ningún plan de estímulo a la inversión privada, sin capacidad para determinar un perfil productivo y en consecuencia sin un sesgo educativo técnico y superior asociado a la producción que demandan los mercados, pero que han duplicado su planta de personal en esos 20 años, llevándola de algo más de 500 trabajadores en el año 2000 a más de 1000 en la actualidad. Como este caso existen muchos más en la rica y empobrecida pampa bonaerense. 

Y volviendo a la situación macro, lo que está generando el estado de estanflación y falta de empleo genuino es justamente la presión impositiva que requiere el enorme gasto. Y como tampoco alcanza se emite o se contrae deuda. Atraso cambiario y brecha, falta de reservas internacionales, inflación, riesgo país a nivel default. Esto repercute en la falta de (o muy escasa) inversión productiva, además de la casi nula generación de empleo privado por falta de estímulos fiscales, crediticios y laborales. Entonces, en este círculo vicioso, desde las ventanillas locales (mal llamadas Desarrollo Local) se sigue sosteniendo el mecanismo de otorgar planes sociales o más empleo público, que incrementan el gasto y nuevamente aumentan los impuestos y así sigue atrapada la economía en un laberinto populista con más un 50% de la población pobre y un 70% de jóvenes pobres.

¿Cómo se sale de esta situación desde una perspectiva desarrollista?  

Como bien mencionó Federico Poli, desde la macro es imprescindible equilibrar las cuentas públicas. Bajar el gasto público, de modo contundente, es una tarea prioritaria, aunque compleja. No debería exceder los 30 puntos del PIB para que sea razonable el funcionamiento del Estado. Luego se debe bajar la presión impositiva. Esto sería una política desarrollista porque permitiría liberar las fuerzas productivas del país, disparando la inversión.

Una vez generadas las condiciones para el desarrollo de todo nuestro potencial emprendedor llega el turno de las Pymes, las que le pueden dar vida económica y social a las comunidades, las que con fuertes incentivos (y pocos palos en la rueda) van a apalancar significativamente en como “agrandar la torta” de las economías regionales, creando riqueza, generando empleo genuino y productivo, innovando, invirtiendo y algunas exportando productos, servicios y conocimiento. Para ello es obligación del Estado actualizarse, modernizarse, prepararse para cambiar de prioridades, trabajar como mínimo una intensa década en planes estratégicos basados en la integración de las regiones y el desarrollo nacional y regional como único concepto.

Las mal denominadas “Agencias de Desarrollo” o “Secretarías de Desarrollo Local” siguen, año tras año, repartiendo pobreza a través de microcréditos de escasísimo impacto en las economías locales, no fijan prioridades, no estudian los mercados. La agenda futura exige multiplicar significativamente los presupuestos en Desarrollo Productivo y asignarlos correctamente, con funcionarios capacitados y transparentes. No se puede hablar de desarrollo con liviandad cuando las administraciones públicas apenas asignan a la creación de riqueza el 1% del presupuesto o el 1,8% en el mejor de los casos. 

Cuando me preguntan como hacerlo, siempre digo que si hay estímulos los inversores aparecen, producen, pueden pagar buenos salarios y muchos de los que hoy cobran salarios miserables van a pasarse del estancamiento y pobreza estatal a ser dignos empleados o emprendedores con oportunidades de ascenso social. 

¿Y el rol de las políticas específicamente orientadas a promover sectores productivos?   

No hay ninguna posibilidad de hacer políticas de desarrollo en este contexto macro. Cualquier política sectorial que se haga tendrá impactos muy reducidos, si los tiene. Hay que ordenar el marco macroeconómico para poder dar incentivos a la inversión. Pero, a su vez, es central tener en cuenta que el ordenamiento macroeconómico se tiene que llevar adelante considerando el desarrollo productivo. No cualquier estabilización es pro-desarrollo. El objetivo último de la política económica debe ser expandir los sectores prioritarios como el energético, el campo, la minería, la economía del conocimiento, pero también las pymes industriales y las economías regionales, fundamentales para el empleo en todo el país.

Así es como tenemos que diseñar y poner en marcha un dinámico proceso de desarrollo, eso es “agrandar la torta” de cada pueblo. Donde alguien tiene una buena idea o un proyecto emprendedor incipiente o empresarios que agregan valor a la producción (léase producir y vender más harina y aceite y no tanto trigo o soja sin procesar) hay que acompañarlos activamente y gestionar con una mirada integral. Es inconcebible que en algunos pueblos bonaerenses no haya funcionarios que conozcan de comercio exterior, de nuevas tecnologías, de innovación, de cadenas agroindustriales. La torta para todos se agranda con INTEGRACION Y DESARROLLO.

Lic. Fernando Mascetti. Presidente del MID Tandil, Secretario de Relaciones Institucionales Pyme (MID Nacional). Asesor en temas de Pymes.



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