En Tandil. Durante un partido que tuvo lugar en el año 1982

Deportes

El equipo del Centro Danés en la década del ’80

En la historia del hockey sobre césped

11|09|22 11:42 hs.

La foto es de 1982 y fue tomada en Tandil, una de las ciudades que visitó por entonces el equipo de hockey sobre césped masculino del Centro Danés. Se trató de una iniciativa de los propios jugadores, que tuvo como principal impulsor a Hugo Puente. El club brindó apoyo, cedió sus instalaciones y mostró interés en acompañar a quienes los iban a representar con entusiasmo. 


Así lo recordaron en un diálogo con este diario Carlos González, arquero de aquel equipo, y Jorge Germain, quien se desempeñaba en el mediocampo y “era un poco más de repartir el juego”.

Miraron la foto con atención y enumeraron los integrantes: Machilo Sánchez, González, Rivero, Hugo Puente, Capriata, Wilgenhoff, Liébana, Cafaro, Taraborelli, Di Marco, Pedro Rodríguez, Germain y Beto Pereyra. “El iniciador fue Puente. Nos enseñó y dijo, ‘vamos a hacer un deporte distinto’ -explicó Germain-. Yo tenía contactos con el Centro Danés por parte de mi madre danesa, de apellido Jorgensen, y un día fui a hablar con el presidente del club, Ben Sunesen y le gustó la idea”. 

Es así que la mencionada entidad “brindó las instalaciones, camisetas y contra la vía, junto a la ruta 228, donde ahora hay un aserradero, armamos la canchita”. 

Trabajaron mucho para preparar el lugar. González mencionó la tarea que desarrolló Cafaro y destacó que “realmente nos gustaba. Lo que había que laburar era tremendo”.

El esfuerzo valió la pena, porque “quedó todo con pasto, parejo. Los domingos, cuando la gente andaba dando vueltas, se llenaba. Era algo novedoso”.

Las prácticas durante la semana se realizaban en el gimnasio que el club tenía disponible en calle Istilart; González comentó que “el arquero no usaba careta ni nada, estaba a cara limpia. A veces yo no contaba con la pechera y me ponía revistas o diarios debajo del buzo, lo único que tenía eran los protectores en las piernas”. 

En el Centro Danés resultaban habituales además los entrenamientos de handball y “algunas veces cuando nos íbamos llegaba Silvia Thostrup con la gimnasia”. 

Se sienten muy agradecidos con la institución, porque “nos brindaron una mano bárbara, fuimos atendidos de la mejor manera”.

El equipo se formó en los comienzos de la década del ’80. Describieron los viajes para participar en una liga que incluía a planteles de Mar del Plata y de Tandil. “Ibamos en dos o tres autos con los palos, los bochines. Salíamos muy temprano, jugábamos, tomábamos un refrigerio y volvíamos”, señalaron. 


En La Voz del Pueblo. Carlos González y Jorge Germain


Sonriendo, González compartió una anécdota: “Un día tuvimos un partido ante Uncas en Tandil, ganábamos 1 a 0, era de noche y seguíamos jugando porque el referí lo habían puesto ellos. Hasta que nos empataron. Lo único bueno es que después comimos el asado”. 

Debieron vivir un proceso de adaptación y aprendizaje. “No había un director técnico o entrenador que nos dijera ‘esto se hace así’, observó Germain. Un aspecto a favor es que alcanzaron un muy buen estado físico: “jugábamos en los entrenamientos una hora y media sin parar, a veces más. Los partidos tenían dos tiempos de 35 minutos, nos sobraba margen. Los rivales se imponían muchas veces por su trayectoria y experiencia, pero no nos goleaban porque físicamente estábamos muy bien”. 

Dentro de las costumbres que más valoran es el denominado “tercer tiempo. Después de cada partido nos mezclábamos todos para compartir un encuentro, una comida”.

Un camino 
Poco a poco -según relataron- “le fuimos tomando la mano”. Se organizaban torneos de hockey sobre césped en la Fiesta del Trigo, “en las canchas de Costa Sud”. 

González afirmó que “venían equipos de afuera. Era en modalidad de Seven o de once jugadores”. Uno de estos torneos pudieron ganarlo. En algunas ediciones, el nivel era muy alto, sobre lo cual contaron que “una vez vino una formación de la ciudad de Buenos Aires, todos profesionales”. 

Sin proponérselo, abrieron un camino en esta disciplina. González sostuvo que “en Tres Arroyos estaba muy desarrollado el hockey sobre patines, pero no había nada de hockey sobre césped. Eramos nosotros, con el tiempo se fueron incorporando otros clubes”. 

Empezaron a sumarse amigos de amigos, se fue ramificando de esa manera la convocatoria. “Seguían viniendo interesados en jugar -dijo Germain-. Hasta que hubo gente que armó un equipo en Colegiales, otros en Costa Sud, éramos muchos y resultó necesario que participen más entidades deportivas. De esta forma, empezó a haber competencia a nivel local”. 

Mantuvieron la continuidad durante algunos años, hasta que por la edad y las responsabilidades, poco a poco dejaron de jugar. “Nos habíamos puesto grandecitos, cada uno con sus trabajos o sus cosas, se fue diluyendo. Llegó una etapa en que el Centro Danés finalmente dejó de intervenir en hockey”, argumentaron. 

“¡Mirá dónde estoy!” 
Hablaron de sus compañeros. Reiteraron que “Hugo Puente nos impulsó y enseñó, fue el promotor. Jugaba bien”. Elogiaron a Cafaro porque “se mostraba muy seguro atrás, firme”, definieron a Beto Pereyra como un goleador y Germain agregó: “El -por González- era un arquerazo”. 

Son solo ejemplos que dieron de un grupo numeroso. Lo más importante es que “disfrutábamos de cada partido. Por supuesto queríamos ganar, pero no constituía lo central. Se percibía mucha camaradería”. Con alegría, rememoraron que “íbamos a jugar a Mar del Plata, en el complejo mundialista, y pensábamos ‘¡mirá dónde estoy jugando!’”. 

Un período de la vida muy lindo. “Son todos gratos recuerdos”, valoró Germain y con buen humor, González indicó que “yo tenía el pelo oscuro, ahora todo blanco. Y cada movimiento me cuesta el doble”. 

Durante la entrevista, describieron las características de los partidos, las infracciones que “antes se cobraban y ahora no” e incluso González introdujo un tema siempre de cierto debate: “atajar el penal es suerte”, opinó.

Sienten agradecimiento por haber sido parte de la creación del hockey sobre césped en el Centro Danés, los encuentros, viajes y la evolución que consiguieron en el desempeño colectivo. 

Dieron testimonio de un capítulo muy interesante para el deporte de Tres Arroyos. Se empezó a escribir hace más de 40 años y quedó en la historia. Vale la pena repasarlo y tenerlo presente.  




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