Cascallares y Copetonas

Celebración del 50° aniversario

Un festejo de oro para el jardín

30|09|22 00:34 hs.

El establecimiento de Cascallares celebró ayer su 50° aniversario con un emotivo acto que incluyó el reconocimiento a muchos de los que con su aporte formaron parte de la historia de la institución y la actuación de los actuales alumnos. Un día inolvidable


Una tarde inolvidable vivieron ayer todas las personas que estuvieron y están relacionadas con el Jardín N°907 de Micaela Cascallares. El establecimiento ayer cumplió 50 años y con un enorme esfuerzo y, sobre todo, mucho amor, se logró hacer un festejo de oro que estuvo repleto de emoción.

“Todo lo que se hace en el Jardín de Infantes es una oportunidad de crecimiento que deja huellas”, definió en su breve pero emotivo discurso la directora Carolina Christeansen. Una excelente definición que explica por qué tanta gente llenó la carpa armada para la ocasión. La identificación y el sentido de pertenencia por la institución de todos los presentes se percibía en el ambiente. 

Desde lo estrictamente protocolar, el acto comenzó con la entrada de las banderas, el descubrimiento de las placas recordatorias, la bendición por parte del padre Roberto Buckle y luego los discursos de rigor. A cargo de hablar en público estuvieron la actual directora y la ex directora y hoy miembro de la cooperadora, Susana Rodríguez, sin dudas una de las personas más valiosas que ha tenido el Jardín en sus 50 años. 

“Agradecer”, “cariño”, “alegría”, “sentimiento”, “esfuerzo”, “un futuro mejor”, fueron algunos de los términos que adornaron el cálido discurso de Carolina. Después llegarían las palabras de Susana, quien hizo un repaso de la historia del Jardín y lo mezcló con sus vivencias. 

“50 años han pasado desde que comencé a dar clases en el Jardín, toda una vida, sin embargo los recuerdos siguen intactos”, dijo. Aquí pasé 35 maravillosos años, fui feliz en cada momento, me siento muy afortunada. Si tuviera que elegir nuevamente, elegiría otra vez esta hermosa profesión y este maravilloso Jardín de Infantes”, se despidió.

Entonces, ya con la emoción a flor de piel, llegó el reconocimiento a auxiliares, docentes y ex alumnos de la institución, que pasaron al frente y contagiaron a todos con su alegría. Un rato después actuaron los chicos que hoy le dan vida a las salitas del Jardín, que hicieron una murga y bailaron con la canción creada por la maestra Verónica especialmente para esta fecha. 

Tras la música, la parte protocolar llegó al final con el discurso de la Inspectora Jefe de Región, Marina Moulia. Y tras el agradecimiento a todos los que hicieron posible el acto (la comunidad, la municipalidad, la Cooperativa y la Cooperadora), los chicos y los docentes pasaron al frente para soplar las velitas y hacer el corte simbólico de la torta del 50 aniversario.

El momento en que todos le cantaron el “feliz cumpleaños” al Jardín fue lo mejor de una tarde que para el recuerdo. Al salir de la carpa para concretar la recorrida por el Jardín y ver los trabajos que hicieron los chicos en el marco del cincuentenario, los presentes recibían un suvenir. Había plantines, imanes y La Voz del Jardín, una excelente publicación que los nenes hicieron con la maestra Mariel Di Luca. 

“Hoy sos festejo, sos recuerdo, sos lugar de encuentro, de disfrute y de risas de niños y niñas”, había dicho un rato antes la directora Carolina. 

El cierre perfecto para la crónica de un festejo de oro. 




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