Cascallares y Copetonas

Una tarde de viernes distinta

Cascallares tuvo su revolución emotiva

06|11|22 00:30 hs.

Con la visita de Edgar de la Fuente, un cascallarense de ley que ya no reside en la localidad, se desenterró una “cápsula del tiempo” ubicada debajo del busto de San Martín que fuera construido en 1960 en conmemoración de los 150 años de la Revolución de Mayo. Luego, Chiche presentó su nuevo libro y disertó sobre la historia del pueblo



Una tarde distinta, emotiva, llena de recuerdos, de abrazos, de anécdotas, de historia, de nombres y apellidos que habitaron el pueblo y ya no están, y de muchas sonrisas. Sobre todo eso, porque fue una fiesta. Sencilla, pero una gran fiesta para Micaela Cascallares.

La tranquilidad de la pequeña localidad se vio felizmente alterada en la agradable tarde del viernes a partir de la realización de dos eventos que tuvieron un eje en común: Edgar María de la Fuente. Mejor dicho, Chiche. Porque así se lo conoce desde que llegó al pueblo con apenas 9 años allá por mediados de la década del 40.

Es verdad, tras cuatro décadas en Cascallares la vida lo llevó primero al sur y luego al norte, hoy reside en Santa Fe donde todavía ejerce la docencia y como juez de faltas a sus disimulados 83 años. Pero en su pueblo sigue siendo Chiche. Y él lo asume con cariño.



Así lo presentó, con su apodo, el delegado Oscar González para dar inicio a la primera actividad de la jornada festiva: desenterrar un tubo con objetos que se pusieron debajo del busto del General Don José de San Martín que se inauguró en la avenida principal de la localidad el 17 de agosto de 1960. La “cápsula del tiempo” se enterró cinco días antes y Edgar, que era tesorero de la Comisión Pro Monumento a San Martín, es el único integrante con vida del organismo.

El desentierro
Con el delegado municipal como presentador formal y el aporte de Raúl Valladares, sobrino de Edgar y principal impulsor de la idea de sacar a la luz el tubo enterrado hace 62 años, se inició el sencillo acto que fue acompañado por el Director de Turismo del municipio, Alejandro Trybuchowicz, y unos 60 cascallarenses. Muchos de ellos que residen hoy en el pueblo, varios que ya no lo hacen pero que siempre lo sentirán como su terruño, más integrantes del CPR y bomberos.

Con una lucidez adolescente, Chiche repasó con lujo de detalles cómo se tomó la decisión de realizar el busto y también de enterrar el tubo. “El busto a San Martín lo hicimos como homenaje a los 150 años de la Revolución de Mayo que se cumplieron en 1960. Entendimos que era bueno conmemorarlo con el monumento a la figura del prócer. Fue una idea mía, que soy un apasionado de la historia. Y para realizarlo formamos una Comisión Pro Monumento de la que yo fui tesorero”, recordó.



En simultáneo surgió la iniciativa de realizar la cápsula del tiempo, que fue fabricada en el taller de los hermanos Cattáneo (ubicado donde hoy está la delegación), que se enterró el 12 de agosto de 1960. El busto, que fue hecho en Buenos Aires, se inauguró el 17 de agosto con un importante acto.

Fue Ruli Valladares el encargado de desenterrar la cápsula y entregársela a Chiche ante la atenta mirada de todos los presentes, entre los que había varios chicos que observaban sorprendidos lo que estaba pasando. Del oxidado caño salieron billetes, monedas, el recorte de La Voz del Pueblo que decía que se iba a enterrar el tubo, el acta fundacional de la Comisión Pro Monumento, y otros documentos. 

“Por los dichos de Chiche, yo sabía que la idea inicial era que el tubo se desenterrara a los 50 años, pero no se hizo y yo tanto le insistí al delegado que lo pudimos hacer ahora”, aseguró Ruli, que aprovechó para agradecerle a González y al personal municipal que colaboró para sacar la cápsula del tiempo que estaba cubierta de cemento.



“Es muy emocionante esto porque no sabíamos si el tubo iba a estar, y tampoco en qué estado estaría lo que habían guardado. Pero por suerte está todo en condiciones, sólo que los papeles están amarillentos por el paso del tiempo”, dijo el delegado.

Tesoro
Los objetos y el caño que conformaron este viaje al pasado serán exhibidos en la Biblioteca Luz y Cultura de la localidad para todos los interesados en observarlos. Luego de mostrar en detalle los elementos desenterrados, llegó el momento de redoblar la apuesta y se llenaron dos cápsulas del tiempo con objetos actuales para que serán enterradas los próximos días “para que algunos hagan dentro de 60 años lo mismo que hicimos nosotros hoy”, contó Ruli. 



En los nuevos tubos pusieron un banderín del Cascallares Fútbol club, varios pergaminos con las firmas de todos los que participaron del acto, dos diarios que hicieron los chicos del Jardín de Infantes (uno de 2014 y otro este año con motivo del 50 aniversario del establecimiento), entre otros objetos, y en la semana le sumarán este artículo de La Voz del Pueblo como testimonio de lo ocurrido. Antes de la desconcentración fue el turno de la foto general junto al busto de San Martín como testimonio de una tarde distinta para el pueblo. 

Poesía e historia
Tras casi una hora en la plazoleta, la mayoría de los presentes se traslado a la biblioteca para presencia la segunda actividad de la tarde, que también tenía a Chiche como protagonista: la presentación de “Cantos de Amor y Patria”, su tercer libro; y una posterior disertación sobre los orígenes de Micaela Cascallares. 

Con la sala repleta con muchas caras conocidas y otras nuevas para Chiche, el juez primero agradeció a la concurrencia la presencia, luego afirmó que “en Cascallares pasó los años más felices y hermosos de su vida”, comenzó a dar pinceladas de la historia argentina, para después meterse de lleno en la presentación de su obra.



Cuando leyó la poesía que le escribió a su compañera de toda la vida, que desde hace varios años padece una enfermedad que la tiene desconectada de la realidad, y está incluida en el libro, la emoción se apoderó del ambiente.

Más tarde llegó el momento en que se refirió a la historia de la fundación de Micaela Cascallares y al origen del nombre de la localidad. Fue él quien, a partir de una investigación de casi cinco años logró averiguar quién había sido Micaela y por qué el pueblo llevaba su nombre. Chiche dejó varios ejemplares de su libro que serán vendidos en la biblioteca y lo recaudado (tienen un costo simbólico) será para la institución.


Edgar también visitó el Jardín y fue muy bien recibido por los chicos. El juez y docente vivió en el edificio donde funciona el establecimiento


“Estoy realmente muy contento, siempre es movilizante volver Cascallares”, contó Edgar que con sus 84 años se animó a viajar en colectivo desde la localidad de Suardi, en el oeste santafesino donde reside. 
Una clara muestra de lo que significa Cascallares para él. 

Después los presentes compartieron un lunch y aprovecharon para refrescar recuerdos, anécdotas y celebrar, con simpleza, haber vivido una tarde/noche distinta. 

Una verdadera revolución emotiva. 




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