Bernarda D´Annunzio junto a su alumna Amparo Diez en el Sudamericano de Guayaquil

Deportes

Bernarda D´Annunzio, en la elite del deporte

“Vivo para la gimnasia”

04|12|22 08:47 hs.

No es fácil la vida del deportista de élite. O al menos del que pretende serlo. La dedicación es completa y abarca cada minuto, con responsabilidad a la hora de elegir actividades, alimentación, y relegando todo lo demás en pos de alcanzar el máximo rendimiento. Así ha sido la vida de la tresarroyense Bernarda D´Annunzio, primero como deportista y ahora en un rol para el que se preparó toda su vida, el de formadora.


Con la infancia y la adolescencia repartidas entre la escuela y la gimnasia artística, y hoy dedicada de lleno a su función de profesora, Bernarda respondió al llamado de LA VOZ DEL PUEBLO y detalló sus inicios en la escuela de su “referente en el deporte y en la vida” Silvia Thostrup (ver recuadro), el apoyo en sus padres César y Laura, el presente entrenando a representantes nacionales y sus deseos para el futuro. 

En el inicio del diálogo, contó que su primer encuentro con la gimnasia artística se dio a los siete años. “Era una nena con mucha energía. A la noche me costaba dormir, así que mi mamá buscó una actividad en la que descargue esa energía y me llevó a gimnasia artística con Silvia Thostrup”. 

Fue amor a primera vista, y a los pocos meses “Silvia vio algo y les aconsejó a mis papás que me cambien a la escuela de gimnasia, y ahí empezó todo. De un año para otro empecé a entrenar cuatro horas diarias todos los días de mi vida”, cuenta. 

Así fue hasta los 18 años, cuando decidida a seguir ligada a la actividad se anotó en la carrera de Educación Física, pero sin dejar de entrenar. “Estuve casi tres años viajando al CENARD, y al cuarto año ya me empecé a dedicar de lleno a terminar la Facultad, siempre con el objetivo claro de seguir ligada a la gimnasia artística, pero en este caso como profe”. 

Sobre cómo fueron sus primeros pasos, aun siendo una niña, en la gimnasia artística de élite nacional, Bernarda comenzó explicando que el primer impulso tuvo que ver con su personalidad, dado que se considera autoexigente y perfeccionista. “Para mi cada competencia significaba poder demostrar lo que yo sabía, lo que había entrenado con tanta dedicación. Cuando era chica, incluso hasta los 15 años más o menos, disfrutaba mucho de los entrenamientos pero en las competencias me tensaba, me ponía nerviosa y no lograba disfrutarlas. Era mi elección, pero me autoexigía mucho y no disfrutaba esos encuentros. De hecho, esa forma de enfrentarlo me permitió clasificar a todos los nacionales en mi vida deportiva, pero recién de más grande los empecé a disfrutar”.

Sus logros 
Aunque se muestra incómoda al hablar de sus logros como deportista, y no los tiene a todos registrados, contó que “desde los 8 hasta los 18 años fui a todos los Nacionales. También estuve en todos esos años seleccionada para representar a la Federación Bonaerense”, entidad que nuclea a las escuelas de la provincia. 

Agrega que “hubo un año en que salí campeona nacional individual, por equipos, en paralelas, en suelo y salí tercera en salto. Pero era tan chica que no recuerdo bien todos esos logros. También tuve la oportunidad de competir en Brasil, en un torneo internacional, donde pude lograr el primer puesto en individual y en equipos”. 

Los viejos, los pilares 
Tanto para detallar lo que fue su larga trayectoria como deportista, como para desandar este corto camino como formadora, Bernarda explica que pudo sostenerse en sus dos grandes pilares: su papá César D´Annunzio y su mamá Laura Magaldi. ”Son los que me sostuvieron siempre, y lo siguen haciendo. En mis grandes momentos y sobre todo en esos que no fueron tan buenos, como cuando una es adolescente y se llena de dudas, estuvieron a mi lado respetándome y aconsejándome. Y hoy en día fueron ellos los que me dieron ese apoyo para poder poner mi gimnasio”. 

La profe 
Con 18 años Bernarda se mudó a La Plata, donde realizó la carrera de Profesorado de Educación Física, algo que tuvo claro desde muchos años antes. “Además todos los días me tomaba un tren y un micro para entrenar en el CENARD, de 15 a 19 a horas. Entrenaba en los niveles más altos pero no como parte de la selección argentina, algo que me quedó como una cuenta pendiente”. 

Bernarda explica que ese paso al equipo de elite argentino implicaba dedicarse por completo a eso, y ella siempre tuvo al estudio como principal prioridad. “Me bancaba mi familia, y para dedicarme a eso tenía que dejar de estudiar por un año. Por eso me conformé con entrenar en el nivel anterior al de la selección y poder darle continuidad a mis estudios. Fue una decisión familiar, porque mis viejos laburaban para que yo estudie”. 

Transitaba ese camino cuando la vida la cruzó con una compañera de cursada, “una amiga que hacía gimnasia artística en el club Brandsen de La Plata, y me ofrecieron trabajar con ellos. Estuve un par de años ahí y con el pasar del tiempo en mi cabeza tenía la idea de ponerme mi propio gimnasio”. 

El deseo fue tomando forma, las charlas con sus padres le fueron dando ánimos, “y así fue que en 2018 mis ideas se fueron aclarando, comencé a buscar lugares y precios, y en 2019 con una amiga pudimos abrir nuestra escuela de gimnasia que se llama Link Up, que está en Ringuelet, a 10 minutos de la Plata”. 


Link Up es el gimnasio que abrió Bernarda, en el barrio Ringuelet, a minutos de La Plata




Sus chicas 
Tras la apertura de su espacio propio, algunas de las alumnas con las que ya trabajaba decidieron irse con ella, “por lo que empecé con un grupito armado. Abrimos en un barrio donde no había gimnasia artística, así que los mismos vecinos empezaron a acercarse, y terminamos el primer año con 70 nenas. Fue increíble”. 

Para el año siguiente, la pandemia las hizo tambalear pero encontraron la forma de que las chicas no pierdan el envión y le dieron continuidad a los entrenamientos a través de clases online. “Eran cuatro horas diarias por Zoom, sobre todo con las chicas de mi grupo de elite”, detalla, y agrega que “se trató de un gran desafío el mantener motivadas a las chicas con esos entrenamientos online y tan largos”, pero lo fueron llevando adelante y en septiembre de 2020, con las medidas de restricción más relajadas, pudieron volver a la presencialidad con entrenamientos al aire libre. “Todos los días sacábamos todo el gimnasio afuera”, detalla. 

Bernarda explica que hay aproximadamente unas 50 chicas en el nivel de elite a nivel nacional, de las cuales cuatro gimnastas de cada categoría (infantil, juvenil y mayor) representan al país afuera. “Es muy selectivo, muy duro. Tengo tres gimnastas en elite, y una de ellas este año salió a representar al país al sudamericano. Las tres son Faustina Castiglioni, Malena Solano y Amparo Diez, que es con quien viajé a Ecuador y el 5 de diciembre nos vamos a Colombia”. 


Malena Solano, Amparo Diez y Faustina Castiglione, las tres gimnastas de elite que entrenan en Link Up bajo las órdenes de Bernarda


Sobre el desempeño de Amparo en el Sudamericano de Ecuador, contó que pudo volver con tres medallas de bronce y una de plata. “La semana pasada fue campeona nacional, y Faustina fue la quinta mejor en el país. Así que ha sido un año lleno de emociones”. 


Abrazando a Amparo, en el Sudamericano de Guayaquil que se disputó este año


Consultada sobre si estos viajes fueron sus primeros como profe afuera del país, contó que de forma previa viajó dos veces a Estados Unidos a capacitarse. “Estuve en Houston y en Miami perfeccionándome, pero como selección nacional este fue mi primer viaje”. 

Soñar no cuesta nada 
El nivel logrado con sus alumnas, sus constantes capacitaciones y el llevar tantos años en la elite de uno de los deportes más populares de nuestro país nos llevaron a consultarle cuál es el próximo paso, si es que lo hay. “Siempre hay algo más. Yo voy de a poco. Es un deporte complicado, llega una edad, en la adolescencia, en la que de 10 gimnastas se quedan dos. Por eso quiero ir de a poco. Reconozco que no me conformo con esto, es el inicio del sueño que tengo como carrera, que sería poder competir en un Panamericano, un Mundial, ni hablar de un Juego Olímpico. Serían formas de coronar mi carrera. Pero bueno, en Argentina es difícil y prefiero ir paso a paso disfrutando del camino”. 

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El legado de Silvia 
A lo largo de la charla, surgió varias veces un nombre más que conocido en el ambiente de la gimnasia, tanto a nivel local como nacional: Silvia Thostrup. Reconocida en Tres Arroyos como la referencia de este deporte desde hace décadas, de su escuela siguen saliendo decenas de jóvenes que compiten al más alto nivel en los torneos nacionales que se desarrollan cada año.


Antes y ahora. Con Silvia y compañeras de gimnasia en una competencia (arriba) y una de este año, cuando coincidió con Silvia en un torneo (abajo)




Consultada de cuánto influyó Silvia en su amor y su pasión por esta disciplina, Bernarda reconoce que “en un 100%. Es una persona súper exigente, súper meticulosa, utilizaba una forma de trabajar que era el blanco o el negro: hacés o no hacés. Como mi personalidad creo que es un poco así me atrapó desde el principio. El amor que transmite por la gimnasia a mi me marcó totalmente. Silvia es una persona a la que no se le escapa nada. Si alguna alumna no podía pagarse un viaje a un nacional, ella lo pagaba de bolsillo. Cada día del niño, del amigo, cada fecha especial ella organizaba un evento y nos entregaba un presente”. 

Recuerda que de niña sufrió estreptococos y solía enfermarse de anginas, y siempre contaba con la visita de Silvia en su casa. “Y ahora como profe intento replicar todas esas cosas que me enseñó. Me gusta estar en los detalles, atenta a mis chicas. Y una de las cosas que le copié es el evento de fin de año que hace siempre Silvia, en el que se muestra lo que se trabajó durante todo el año”.      

Finaliza diciendo que “fue y es una gran entrenadora y yo, personalmente, le voy a agradecer toda la vida lo que me enseñó y todo lo que hizo por mí”.




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