Enzo Gioventu (Foto: Carolina Mulder)

La Ciudad

Recorrió escuelas por Reta, Tres Arroyos y Claromecó

Enzo Gioventu: “No se suban a un avión del que después no se van a poder bajar”

03|12|22 22:53 hs.

“Claromecó; son las 4:50 de la mañana, el faro todavía está prendido. Ahí lo vemos”, relató este sábado en su transmisión para redes sociales, Enzo Gioventu. Instantes después se metió al mar, a intentar nadar mientras sostenía la cámara GoPro en una de sus manos. 

De esa manera inició una jornada en pleno contacto con la naturaleza, del mismo modo en que lo hace a diario a orillas del mar en Bahía San Blas, combinando su pasión por la pesca con el apego a la playa. 





Por delante tenía prevista una salida de pesca, temprano, para luego asistir a una entrevista en Radio Comunidad Claromecó, en horas del mediodía. 

Un día antes, Enzo, pasó por la Escuela Secundaria Nº10 de la localidad, sumando así una nueva institución educativa del distrito por donde dejó su mensaje. No es ni más ni menos que su propia experiencia como adicto a la cocaína, durante 38 años. Un testimonio con el que pretende evitar que otras personas caigan en esa terrible experiencia. 


Enzo Gioventu (Foto: Carolina Mulder)




“No se movió un papel, no tocaron el teléfono mientras daba la charla”, comentó sobre cómo han recibido su presencia los estudiantes de los distintos colegios.

 Su recorrida por Tres Arroyos comenzó por Reta donde habló para estudiantes de la Escuela Nº5, continuó en la ciudad cabecera donde brindó una charla en el Polideportivo Municipal para jugadores de handball, y donde además pudo establecer su estadía gracias a la dirección municipal de Deportes.


En Reta


También pudo presentarse en el Instituto Nuestra Señora de Luján, el Colegio Holandés y el Hogar San José. Después de Claromecó lo espera Orense, este lunes, para contarles a los chicos y al público en general por qué no deben ingresar –ni por curiosidad- al consumo de drogas. 

Después de hablar con el delegado orensano, Javier Ruíz, habría acordado su llegada para compartir su charla que localmente sería organizada también por el Centro de Educación Física y el Club Alumni. 


En el Colegio Holandés




En suelo claromequense, Enzo, pudo instalarse en el camping Luz y Fuerza, a partir de un gesto de su administrador, Omar Burón, a quien conoció por intermedio de Carlos Avila. 



Autogestión 
La cruzada que inició el también empresario de la salud y pescador deportivo, desde Bahía San Blas, se dio de manera espontánea. Nació desde su misma actividad en redes sociales, donde comparte su experiencia como pescador y amante del mar que supo querer desde niño, cuando con su familia viajaban desde Stroeder hasta el gran centro pesquero. 

En el marco de su propio tratamiento para mantenerse alejado de las drogas, infierno del que salió después de un tratamiento en el Centro Preventivo de las Adicciones, hace dos años, Enzo decidió tener un vínculo más cercano con aquello que le hace bien. 

Fue así cómo apoyándose en la pesca deportiva, y compartiendo breves historias diarias, logró abrirse hacia sus seguidores para que conocieran su historia como adicto en recuperación. 


En el Colegio Holandés




Esa actitud personal generó rápidamente un contacto con otras personas. Entre sus seguidores asomaron quienes arrastraban sus propias penas relacionadas con todo tipo de adicciones; desde obesidad hasta alcoholismo, entre otras. 

El feedback inmediato entre las historias que trascendieron y el eco positivo que recogía en sus redes, lo llevaron a comprometerse con dar las charlas que primero imagino, y luego convirtió en realidad. 

Para ello se propuso autogestionar una experiencia que lo lleve a recorrer ciudades costeras para seguir cerca del mar y de la pesca. De a poco los pedidos para que pase por determinados destinos dispararon una demanda que incluso lo llevaron por distritos tierra adentro como Tornquist, por ejemplo. 



Fue así que de manera independiente, pero con el reconocimiento de los pueblos y ciudades que visita, armó un itinerario con el que solventó una primera parte de sus viajes, a partir de la venta de un bono que pudo organizar con la donación de dos firmas que comercializan productos de pesca que el mismo Enzo testea como pescador en las playas de San Blas. 

Pero también estableció acuerdos publicitarios con algunos comercios que aparecen en sus redes sociales. 

Por eso sus charlas son gratuitas. No cobra para asistir a los colegios, o donde lo inviten; aunque sí acepta que le cedan un espacio en campings sin cargo, o incluso que colaboren con combustible.

Es de ese modo como logra sostener una iniciativa de autogestión, que es motorizada sólo por su voluntad de compartir su dolorosa historia con las drogas para que otros –especialmente los adolescentes- no ingresen en ese infierno; o como él mismo dice: “para que no se suban a un avión del que después no se van a poder bajar”.   




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