La Ciudad

Daniel Almirón habló con La Voz del Pueblo

Lin Calel y un nuevo paso hacia adelante

22|01|23 10:15 hs.

Daniel Almirón es un tresarroyense que vive con su familia en Lin Calel hace ya tres años. Desde que llegaron, no paran de hacer cosas en pos de seguir con la refacción y el mantenimiento de una estación ferroviaria que estaba por demás abandonada y en ruinas. Hoy la realidad es otra, para bien.


 Allí, llevan adelante una vida prácticamente autosustentable y durante todo este tiempo, han aprovechado el espacio para tener su granja y vivir de lo que producen, han sabido restaurar la infraestructura de La Estación y la volvieron a poner en valor. De esta manera, evitaron que se pierda en el tiempo. Son felices viviendo ahí y esa es la realidad.

En diálogo con La Voz del Pueblo, Daniel Almirón recordó que “el 19 de noviembre del año pasado se cumplieron tres años de nuestro arribo a Lin Calel. Al día de hoy, el cambio fue rotundo en La Estación, el público y los turistas que vienen a nuestras playas observan con detenimiento la puesta en valor que hemos hecho de este hermoso lugar. Lin Calel ya resuena en varios sitios y no solamente en el distrito de Tres Arroyos. El premio que recibimos nosotros es la visita de la gente, hemos hecho grandes amistades y queremos seguir en ese camino”.





Una propuesta interesante
En este sentido, informó a que habrá una muestra campestre que comenzará sobre fines de enero, por lo que en La Estación ofrecerán al público –durante todo el año- su variedad de productos y al mismo tiempo estarán disponibles varios cuadros y muestras de arte que se podrán mirar.

“Funcionará como una especie de combo para que el público pueda disfrutar de un día de campo observando cuadros, andar a caballo, comer, conocer nuestra huerta, sacarse fotos y más. Será una muestra general de todo lo que hacemos en el año y seguirá activa durante todo 2023, menos los cuadros que estarán expuestos hasta mediados de febrero. Será libre y gratuito, sin ningún tipo de costo. Lo único que se paga son los alimentos que se desean consumir, que son fabricados por nosotros”, agregó.

Quienes decidan hacer su paso por La Estación de Lin Calel en temporada o durante el transcurso del año podrán sentarse abajo del andén a tomar mate, mirar un animal o simplemente disfrutar de lo que comprende la vida en el campo y por qué no, conocer la historia de la familia Almirón. “Trabajo también afuera en algún campo haciendo alguna changa y eso me ayuda para el mantenimiento de La Estación. La idea de todo esto es que la gente recupere este lugar, por eso siempre digo que es como que soy un empleado de quienes nos visitan (risas)”, se sinceró.

Asimismo, le otorgó relevancia y gratitud el hecho de recibir personas en un lugar que levantaron y que pusieron de pie con su propio esfuerzo, el de todos los días. Al respecto, Almirón indicó que “es fundamental que venga a gente a visitarnos. Todo lo que hemos hecho acá en estos tres años te lo reconocen. Es un premio que te dan cuando entran al pueblo y te consultan. Les genera un impacto muy fuerte el ver La Estación cómo estaba y cómo está actualmente. Muchos se emocionan y eso es lo que trasciende. Fueron entre 40 y 60 años de abandono, por eso trabajamos día tras día desde que llegamos a acá para seguir mejorándolo”.

Uno de los objetivos de esta muestra será exponer internamente lo que la familia Almirón produce en cuanto a comestibles. “Eso se transforma en valor agregado, son muchas cantidades de cosas las que se hacen y tendrá continuidad todo el año. Invitamos a que la gente venga a comer lo que producimos en la huerta y que se pueda sacar fotos en La Estación, con los animales, dar un paseo y pasar un día de campo. Es algo distinto, no una fiesta popular. Este sitio estaba alejado de todo, hoy remontó bastante. Debemos seguir así. Acá todos siempre entendimos que un pueblo se hace con gente, por eso queremos que nos vengan a visitar”, sostuvo.

También reconoció que quienes hacen su paso por el pueblo provienen de afuera, además de los pocos habitantes que tiene Lin Calel. Sobre ello, dijo que “hoy son muchos los turistas que circulan por estos meses por las playas de la zona, entonces es lindo poder mezclar lo gastronómico -por ejemplo un lechoncito asado, un chivito, un choripán y cosas dulces que hacemos acá- con mirar un par de cuadros sobre la vida campestre. Todo esto le da sentido de pertenencia y una identidad especial a La Estación. Por primera vez –algo totalmente que era impensado- habrá una muestra de arte en una estación donde viven 30 de personas”.

Sobre el andén los turistas podrán deleitarse con un “museo” en donde habrá exposición de elementos antiguos como bombas de agua, estufas, calentadores y varias cosas más que van a estar exhibidas como un adorno, lo cual quedará fijo todo el año.

En la continuidad de su relato, Daniel Almirón explicó que “con lo que vendemos de la huerta compramos pintura, vidrios, clavos y demás para seguir arreglando La Estación. Esto se hizo conocer gracias a la gente que nos viene a visitar que se lleva verdura de lo que producimos. Tenemos de todo: melones, sandías, choclos, zapallos y todo tipo de verduras. Contamos con una vaca de tambo: hay leche, queso, crema, dulce de leche y preparamos las masas. La harina orgánica la compro en un campo y nosotros producimos todo, queremos seguir avanzando en la recuperación de este lugar”.

Pista de equinoterapia
Por otra parte, comentó que se está haciendo una pista de equinoterapia y también se construirá un baño dentro de La Estación. “Va despacio, pero bien. Una pista para equinoterapia será fundamental porque en las localidades cercanas no hay nadie que tenga. Yo pongo la pista y el animal, en tanto que el profesional podrá venir con su paciente. Habrá un instructor de Claromecó que maneje los caballos seguramente. La entrada acá es gratis, no tiene costo. Lo único que se paga es lo que se consume”.

Su esposa Romina Negreiro lo acompaña y cada decisión se toma, se hace en equipo. “Acá se puede apreciar la vida como era antes. Mi compañera Romina se encarga de las preparaciones tanto dulces como saladas, es una gran mujer. Lin Calel ha revivido, hasta se ha llegado a poner en una Feria Internacional de Turismo fotos de La Estación y hay más cartelería en la zona. Son muchos turistas que vienen y que saben lo que hacemos con nuestra huerta y lo que ofrecemos. Nos da vida que el público venga”, añadió con énfasis.

Por último, Daniel Almirón subrayó que llevar adelante una vida de este estilo les cambió la vida por completo a todos los integrantes de su familia. “Trabajamos todos y mis hijos estudian, le estamos dando un tremendo valor a este pueblo. Hoy se conoce a Lin Calel, la gente se interesa por lo que uno hace y a eso no se iguala con nada. Si muchos hicieran lo que nosotros hacemos, qué diferente sería todo. Los esperamos con los brazos abiertos, todos son bienvenidos”, concluyó.




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