Sociales

DIA DEL NIÑO

Panza llena, corazón más que contento

19|08|18 12:07 hs.

Por Valentina Pereyra


“La risa de ellos es todo para nosotros”, dice emocionado y con la voz cortada Leonardo Carrizo mientras los chicos de las inferiores del Club Quilmes toman la merienda. 

En el salón que está cerca de las canchas de tenis, en el Complejo de la institución cervecera, una gran cantidad de niños y jóvenes se sientan alrededor de una larga mesa -que queda chica- para compartir ricos alimentos necesarios para terminar una jornada de duro entrenamiento. 

Colaboradores, familiares y miembros de la Subcomisión de Fútbol cervecera sirven vasos de chocolatada, van y vienen con platos de galletitas y tortas que completan a medida que se van vaciando. Las sonrisas, los chistes, el buen humor son el clima del momento. 

Festejan estar juntos, jugar y divertirse. Festejan mucho más que un Día del Niño cualquiera, sino la oportunidad de mimar y ser mimados por gente que ama más allá de sus obligaciones.  

Compartir 
 Nancy toma la palabra y sus compañeras y amigas la secundan en cada uno de sus conceptos. “Estamos compartiendo todos los martes y jueves una merienda para los chicos de las inferiores”. Ante la pregunta de LA VOZ DEL PUEBLO los jugadores contestan a qué categoría pertenece cada uno. 

Es Leo Carrizo quien resume y dice: “Están los chicos de la 2001, 2002, 2003 y 2005. El año pasado había pocas categorías, este año logramos formar tres divisiones y vamos por más”. En este aspecto Leo explica que “se van agregando, el año pasado repetían categorías y este ya las tenemos bastante completas y formaditas. 

Con la ayuda de Marcela Vázquez y Omar Espinal como de toda la Comisión -que prácticamente vive acá adentro- vamos consiguiendo buenas propuestas para los chicos”. 

A Carrizo le cuesta mucho seguir hablando, cada vez que dice algo mira a los chicos que desde sus bancos y con la boca medio llena lo alientan a seguir y lo vivan. Con ese empujón, termina la frase, “pero nosotros estamos felices de estar con ellos, sus risas es todo para nosotros”, finaliza casi sin aliento. 

Las señoras dejan por un ratito de servir para escuchar a Leo y dialogar con este diario. La emoción también aflora en sus ojos, “esta es una cuestión social para que los chicos tengan un deporte y que no anden en la calle. Es una contención”, explican Nancy Fernández y Leo. 

En el salón donde meriendan, entre mordisco y mordisco, los chicos cuentan que vienen del barrio Quilmes, de Los Ranchos, de Colegiales. Por eso, al finalizar cada entrenamiento, después de merendar, se juntan y salen en grupo cada uno para su casa, eso sí, Leo los acompaña a todos a cruzar el puente y a llegar a tiempo para la cena. 

Contestan entusiasmados las preguntas de este diario, dicen que les gusta mucho el momento de compartir la merienda y ponderan el espacio que la gente del Club les brinda y ante la pregunta sobre qué van a hacer después de esto, desde el fondo uno grita “cada uno se va a su casa a bañarse” y, arranca la carcajada de todos.  

Invitación 
Nancy en nombre de toda a Subcomisión invita a los que quieran formar parte del grupo de chicos que se acerquen al Complejo y anuncia que los gastos corren por cuenta de ellos. 

En este sentido se refiere a los equipos, los botines -que van comprando y vendiendo los usados para que todos lo tengan- a las camperas -que próximamente confeccionarán- por lo que invitan a quien quiera colaborar como sponsor “para que todos estén bien vestidos y uniformados”, acota Leo. 

 “No se paga cuota, queremos racalcar, por eso están invitados todos los que quieran unirse al Club pueden venir a practicar los martes y jueves a las 18.30”, informa Nancy. Los colaboradores explican que en la Escuelita también están dando la merienda, “terminan de entrenar y antes de irse a su casa se toman un buen vaso de leche y comen rico. En este momento hay chicos que no pueden pagar una cuota de socio o tener la ropa, por eso acá todo es gratuito. Para eso hacemos rifas, venta de pollos, atendemos la cantina”, relatan.

“Hoy traje una torta -cuenta una señora-, siempre hay masitas que compramos o las hacemos nosotros y colaboramos”. Algunas son mamás y otras simplemente trabajan para el Club, tanto para las inferiores como para el equipo de primera. “Vivimos acá adentro; es más, en el verano nos traemos el mate y nos ponemos abajo de los árboles a pensar nuevos proyectos”, explican. 

Dar por amor 
 Hace unos días con motivo de cumplir años Ian, uno de los nenes del Club, se les ocurrió comenzar a festejar los cumpleaños. Para el primero hicieron una torta que compartieron con los chicos y la familia del cumpleañero. “La idea es reunir a todos los que festejan su cumple en el mes, traer torta para hacer una pequeña fiesta y así agasajarlos”.

“Entre todos hacemos lo que podemos por el Club. Es para los chicos porque ver las caritas y cómo comparten nos hace ser muy agradecidos. La sonrisa de un chico no tiene precio para nosotros”, manifiesta Leo que como se emociona recibe una popular arenga de los chicos, “¡Te queremos Mono!”. 

Un rato antes de terminar la merienda, cuando ya varios repitieron el vaso de leche y “pelaron” el plato de las masitas y tortas, a coro exclaman que les encanta jugar a fútbol. “Somos hinchas de Quilmes hasta la muerte”, dicen mientras entonan cánticos de la cancha, bienvenidos para esta ocasión. 

De pronto, se produce un amontonamiento cerca de la puerta, Nancy y otras señoras llevan una caja, una fila caótica, un grupo de niños y jóvenes que las circundan… “No se vaya nadie sin su regalo del Día del Niño”, anuncian. Entonces uno a uno meten la mano y sacan un paquete de golosinas listo para lograr otra sonrisa más, una nueva, diferente, compartida. Esa que dice gracias por el amor entregado porque sí, por eso, por amor.    

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Agradecimientos 

Los miembros de la Subcomisión de Fútbol, María Alejandra Almirón, Ramón Abossio, Lucía Pacheco, Nancy Fernández, Leo Carrizo, Carlos Escudero, Horacio Belón, Hernán Bulzomi, Marcela Vázquez, Omar Espinal y Mauricio Gargaglione agradecen a Cerealera Tres Arroyos y a Guillermo Martínez “que siempre nos ayuda y mucho”. Al Sindicato de Choferes de Camiones “que el sábado (por ayer) nos facilitó el combustible para que los chicos viajen a jugar a Orense”, a Betina Ciampichetti de They & They en 9 de Julio 233 que donó la ropa para hacer una rifa, a los concejales Martín Garrido y Julio Federico, a Unidad Ciudadana y al espacio La Cámpora; a la panadería La Comercial “que siempre nos hace precio para las facturas que llevamos para viajar o en los torneos”. 

Los inquieta no olvidarse de nada, ni de nadie, valoran la colaboración y solidaridad de los que entienden el trabajo que se hace “a corazón”. En varias partes de la entrevista se emocionan, observan a los chicos con respeto y amor. Cuentan que en invierno les armaron un ropero “muchos venían a jugar con la misma ropa de la escuela y así después de transpirarse todos tenían que volver al otro día a clases. Así que Leo que los conoce iba buscando del roperito lo necesario para que nadie pasara frío y todos tuvieran para cambiarse”, explican mientras -trapos en mano- limpian las últimas migas sobre la mesa, esas que son testigos de la alegría que les dio compartir la merienda.