Sociales

Molino Holandés

Un molino que hermana a la “pequeña Holanda”

16|09|18 12:21 hs.

El proyecto de construcción de un típico molino holandés con planos traídos desde Holanda en la esquina de avenidas Almafuerte y San Martín sigue en marcha. Ida van Mastrigt, Floro Tiemersma y Richard Griffioen, integrantes de la Comisión Orange estuvieron en el diario refiriéndose a un nuevo almuerzo que van a lleva a cabo hoy a las 13 en El Fanal. 


Hablando de esta Comisión Orange, Richard Griffioen cuenta que “existe hace casi 50 años. Si bien primeramente era para representar a la comunidad holandesa todavía no tenían en mente la construcción del molino”. 

Pero es desde “hace unos 20 años que surgió esta idea de construir un molino”, dice la cónsul Ida van Mastrigt. “Nos costó mucho encontrar el lugar –señala Richard-. Estuvimos durante muchos años buscando su localización, hasta estaba la posibilidad de erigirlo frente a la iglesia –sobre calle Maipú- pero finalmente lo encontramos frente a la terminal de ómnibus”. 

Algo que realmente los conforma “pues es la vidriera de la ciudad –dice Ida-. Entran y salen unos 40 micros por día, todo el turismo se moviliza desde allí”. Y es Floro Tiemersma quien agrega: “también el que esté en la esquina lo visualiza aún más todavía”.

Parte de los planos e infografía del Molino


Ideas claras 
Este tipo de almuerzo que realizan siempre marca una convocatoria por parte de la comunidad holandesa ya que “los hacemos para juntar dinero para el coro, para la iglesia. En definitiva para cualquier otro tipo de cosas que tengan que ver con la comunidad” dice Ida. 

Y Richard agrega que “el objetivo que decimos desde siempre es que la construcción de este molino no solo sea un objetivo de los holandeses sino un proyecto de toda la comunidad tresarroyense. Si bien nosotros lo tomamos como una obligación porque es un agradecimiento a la ciudad de Tres Arroyos por haber recibido a los inmigrantes holandeses el objetivo de estos almuerzos es hacer participar a toda la comunidad entera”. 

Esto de juntarse les ha servido a la comunidad porque para Floro “nos hemos vuelto a ver las caras un montón de gente que sin este tipo de eventos no nos hubiera dado la posibilidad del reencuentro”.

Además de ser un típico almuerzo criollo con el toque holandés en la mesa de postres tanto traen las señoras o se compran también porque la cantidad de gente es muy importante”. “Muchos esperan la mesa de postres, dice Ida, dejan de comer para después sí servirse a gusto”. 

Para Richard “estos almuerzos, como dice Ida, los hacemos comúnmente para juntar fondos para las diferentes comisiones pero ahora lo hemos hecho abarcativos a la comunidad en general. A tal punto que el comienzo del almuerzo es con una oración hecha por la pastora Annedore Venhaus algo que a la gente en general les ha llegado de muy buena manera. Si bien como iglesia nos cuesta llegar a la gente vía el estómago se ve que reconforta más” dice riendo. 

“Hay un grupo muy lindo de gente trabajando desde hace un tiempo en esto de los almuerzos y como siempre con el respaldo de Ida que para nosotros es fundamental nuestra cónsul. También la incorporación de Floro nos ha dado un empuje extra”. “Es el alma mater en todo esto” dice Ida.  

Avances 
Floro comenta que “se ha armado una pequeña comisión para trabajar en todo esto. También para darle un impulso de esta manera, tomar el coraje y empezar a hacerlo. Con los planos que tenemos, con la ayuda de José Caldano, de otra gente, del municipio. Todos quieren que se haga. Yo ya estoy en edad de hacer otra cosa y esto del molino me prendió fuerte” dice entre risas. 

“Sí -dice Ida-; el que haya comenzado a circular lo del molino en las redes y también en el programa holandés ‘La hora naranja’ que lo ha difundido. Esto ha llegado a la Embajada y en Holanda también lo saben. Yo voy a estar viajando próximamente allá y espero lograr algún apoyo económico, también en Buenos Aires. Pero hay que mostrar algo, seguramente cuando tengamos las bases del molino hechas se vea más interesante. Yo quisiera que Abraham Groenenberg ponga el primer ladrillo porque fue uno de los precursores de esto”. 

El espíritu de la construcción del molino es por haberle dado cabida y cobijo a los primeros inmigrantes holandeses que se radicaron en Tres Arroyos, algo que se transmite de generación en generación. Para la reserva de las tarjetas, que tienen un valor de 300 pesos, se podrán realizar a los teléfonos 15646326, 15491744 ó 15533799.