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Carta de Lectores

Escribe Alicia Hurtado

Parole, parole, parole

06|12|18 11:03 hs.

Señora directora: 


Mientras algunos jugamos un poco con un lenguaje inclusivo que sólo será impuesto por el uso que de él hagan los hablantes, leemos y oímos palabras que nos sorprenden, descolocan, asustan, y, a veces, nos divierten. Lo grave del caso es que no son palabras de un pibe rapeando, ni de dos vecinos charlando en la vereda, ni de un comerciante mientras me envuelve la compra, se trata de palabras emitidas por gentes con poder de decisión, personas de las que dependemos en muchos aspectos. 

Veamos algunos ejemplos: 

La vicepresidenta de la Nación haciendo como que habla francés e italiano con representantes de esos países, recordándonos a Enrique Pinti cuando italianizaba el español en uno de sus espectáculos, con la intención, lograda en ese caso, de divertirnos, cosa que, suponemos, no era la intención de la vice. 

La ministra de Seguridad aseverando que el 99% de las muertes son debidas a la acción de un delincuente, cosa increíble a menos que la funcionaria crea las enfermedades, por mencionar un solo ejemplo, son delincuentes. 


López Di Fondi, "explicando" el "tasazo"


Un funcionario local informando cuánto aumentarán las tasas y reconociendo que este hecho hará que haya menos recaudación. 

Y podría seguir citando ejemplos de cómo nos enredamos con palabras en lugar de emplearlas para informar con claridad, pues eso espera uno de los gobernantes. Claro, probablemente esa falta de claridad en la emisión de los mensajes tenga como origen la incapacidad de ser absolutamente honesto en lo que se dice, entonces cuanto más compliquemos nuestros dichos, menos riesgo corremos de que se entienda la verdad, que casi siempre nos perjudica. 

Tengámoslo en cuenta, recordémoslo, ya que antes de un año tendremos que decidir a quién le creemos las palabras, y a quién no. En definitiva, parte del futuro está en manos nuestras. 

 Alicia Hurtado