Sociales

Juliana Pacheco

“Corte y confección”, los desafíos

10|02|19 12:50 hs.

Juliana Pacheco describe algunas características del primer reality de costura y moda “Corte y confección” que conduce Andrea Polittis: “Cuando abrimos los sobres que nos entregan nos enteramos de los desafíos para los que tenemos algunas veces 90 minutos, otras 60 o 20 minutos para confeccionar algo, hay que pensar la prenda de acuerdo a los modelos con cuerpos reales y los materiales que son determinantes sin dudas”. 


La coordinadora del taller es la estilista Matilda Blanco, y el diseñador Fabián Paz supervisará los desafíos, además de cuestionar e interrogar a los 14 participantes mientras llevan a cabo sus trabajos. La producción les entrega cada jornada la misma cantidad de género y elementos para coser la prenda que se asigna para confeccionar en los desafíos. También una modelo asignada al azar será quien desfile -una vez concluida la prenda- el diseño propuesto por cada participante. 

Durante el programa, los aspirantes a convertirse en “el diseñador del año” deberán superar el reto propuesto que puede ser individual o grupal y, dependiendo de la dificultad, podrá extenderse por más de un día. El jurado calificará los diseños con un puntaje del 1 al 10. Uno de los votos será secreto y se develará -en general- los jueves. De esta manera, se sabrá qué dos participantes -con menos puntaje- irán el viernes al desafío final de eliminación. 

En esta instancia, Fernández, De la Canal y Zitta decidirán semanalmente quién se va y quién se queda. Asimismo la conductora podrá accionar una sirena denominado “Alerta en el taller”, cuando ocurre se podrá modificar la consigna dada en medio de la confección. Las propuestas deben realizarse en el tiempo asignado, por lo que Juliana se concentra en realizar confecciones y diseños viables teniendo en cuenta los minutos con los que cuenta para ello, especialmente porque están acotados a un programa de televisión. 

Sin embargo de este exigencia opina: “Es la vida misma, porque cuando cosés lo hacés para determinada mujer o usuario que quiere determinada vestimenta para determinado día”. Los materiales con los que deben afrontar los desafíos son diversos y para Juliana algunos muy difíciles de trabajar y combinar. “Tenés que arreglarte con lo que hay, porque no vas a la mercería o a la tienda a comprar, como cuando lo hacés en tu casa con todo el universo que ofrecen. En mi caso sé recorrer hasta cinco sederías para encontrar lo que quiero y acá tengo que confeccionar con lo que me dan”. 

Una de las prendas que tuvo que ejecutar fue un vestido de cóctel pensado para la reina Máxima de Holanda. Recibió el primer mayor puntaje de parte de Fabián Zitta que la evaluó con un 9 y obtuvo en esa prueba muy buena performance. “Fue muy emocionante y motivador para mí confeccionar algo que podría usar Máxima, sobre todo pensando en la enorme e importante colonia de holandeses que hay en mi ciudad”. 

Mereció buenas devoluciones del jurado y puntuaciones que destacaron su prolijidad, buena confección y detalles. “Me siento bien con lo que puedo demostrar sin perder de vista que es un reality, un entretenimiento, no una academia de alta costura por lo que todos van a tener momentos buenos y malos porque es un juego y una competencia”, manifiesta. 

Sobre esto agrega: “Hay días en los que la inspiración no llega, no bajó y no la ves ni ahí, pero eso también es parte del trabajo real” Juliana no olvida en ningún momento que se trata de un programa televisivo, aunque dice que “frente a las cámaras te olvidás de que hay miles de personas mirando lo que hacés, porque te concentrás en el diseño, en la confección y en el trabajo que te gusta y tenés ganas de hacer”. 

Con mucha humildad, la misma que demuestra día a día en “Corte y Confección” confiesa que quiere seguir siendo siempre ella: “Esa es la línea que hay que mantener, ser lo que sos todo el tiempo y esa es la mejor guía porque esto -el programa- se va a terminar y hay que volver a tu lugar con lo que sos y has sido siempre”. 

Considera que su papel en el programa “dependerá de mi evolución, de la de mis compañeros, de lo que yo logre mostrar. Te das cuenta en estos momentos de que hay que trabajar, formarse, saber esperar, ser pacientes y perseverantes, dedicarle todo el amor que uno tiene a lo que le gusta y en algún momento aparecen las oportunidades que se realizan de una manera maravillosa”, finaliza. 

Tal como reza el slogan del programa Juliana enhebra la aguja y: “¡A coser que se acaba el mundo!”