La Ciudad

Adultos mayores en el CRESTA

El PEMTA “me renueva y da vida”

24|02|19 09:40 hs.

El PEMTA es un espacio que desde el año 2005 funciona en las instalaciones del CRESTA. Se trata de un programa que apunta a mejorar la calidad de vida de los adultos mayores, a formar lazos, redes de contención y sostén, y ofrecerles la oportunidad de seguir creciendo, aprendiendo a lo largo de toda la vida. “Se trata de tomar al adulto mayor desde una concepción totalmente activa, más allá de que haya terminado su etapa de desarrollo laboral y esté en el período de su jubilación”, introduce Gabriela Hoffmann, directora del centro de estudios. 


La edad mínima para anotarse en cualquiera de los cursos que ofrece el PEMTA (ver recuadro) es 65 años. “Es una etapa muy difícil”, afirma Gabriela, “porque se resignifican muchas cosas, porque suceden cambios físicos y emocionales en la familia. Qué mejor que tener lugares donde se apoyen mutuamente, donde reflexionen, donde puedan sostenerse, comprenderse, ver el proyecto de vida, reformularlo”.  

Lazos 
“Formar lazos” es una frase que se repetirá varias veces en la extensa charla que LA VOZ DEL PUEBLO tuvo con la directora del CRESTA, con la docente Natalia Di Paolo y las alumnas, Alicia Calabró, Elvira Riffé y Miriam Arias. Es que en los 14 años que lleva el proyecto han pasado innumerable cantidad de adultos y se han dictado una gran variedad de cursos, todos coordinados por profesionales con vocación de docencia, con ganas de enseñar y aprender. 

Y todas coinciden en que eso es lo más destacable: los lazos, las redes de contención que se forjan y que trascienden a las actividades que realizan dentro del edificio. ”Esas interacciones que han tenido con el medio los hacen portadores de un espíritu activo. Eso es lo que queremos, esa es nuestra meta”, resume Gabriela. 

Para ingresar a cualquiera de los cursos no hace falta tener formación previa. Ni siquiera haber terminado la escuela primaria. “Lo que se requiere es que tengan voluntad de integrarse, de acercarse y de evolucionar. Porque tener 65 años no significa el fin de la vida. Se trata de socializar y de aprender, porque nunca se termina de aprender. Ocupar las horas en cosas positivas”, comienza a explicar Alicia, y Elvira complementa: “a veces pasa que gente que no tiene preparación básica se autolimita, se cohíbe. Por el temor a hacer papelones, con miedo a expresarse. Pero a las pocas clases esos miedos se van. En esta edad se empiezan a sentir las faltas, y esto es bárbaro porque te sirve para continuar con esa sensación de actividad. Estas esperando el día para venir”.


Las alumnas: Alicia Calabró, Elvira Riffé y Miriam Arias, en la biblioteca del CRESTA


En este punto es Miriam la que cuenta lo importante que ha sido el PEMTA para saldar viejas cuentas pendientes, deseos que fueron quedando lejos. “Soy mamá de siete hijos así que no tenía tiempo de hacer nada. Siempre me gustó mucho escribir y me hubiera gustado ser maestra. Desde que llegué acá, hace 14 años, hice todos los cursos que ha habido. Fue algo que me quedó siempre pendiente, y por suerte ahora me estoy sacando esas ganas. El año pasado abandoné un poco porque empecé el secundario”, asegura orgullosa, y no duda en afirmar que esta última decisión fue gracias al recorrido que hizo en el programa. 

Ida y vuelta 
Fabiana Guillamón es la coordinadora del PEMTA, el pilar que sostiene este proyecto del que también forman parte un equipo de docentes y profesionales, que son elegidos tras un exhaustivo análisis. “Somos muy analíticas de cada docente. De ver si tiene formación, experiencia. Porque no es lo mismo trabajar con una población de adolescentes que con una de adultos mayores”, explica Gabriela. 

Dan algunos ejemplos de la seriedad con la que los alumnos se toman cada taller, como que llaman por teléfono para avisar que no van a ir o que “piden los deberes” cuando faltan, situaciones inimaginables en un alumnado joven. “Todo esto de la falta de flexibilidad, de la puntualidad, de que las cosas son así, está bueno también porque demuestra compromiso. Es propio de ese grupo”, afirma Natalia. 

Y del lado de los alumnos, ese compromiso lo ven en sus docentes. “Para mí es una responsabilidad venir, porque los profesores se toman su tiempo para dar el curso. Los cursos dan la oportunidad de que cada uno se exprese, y se dé cuenta que el otro piensa distinto. Y los docentes, con su paciencia y su buen tino, nos ayudan a aprender a aceptar que hay diferentes miradas para un mismo tema”, reflexiona Miriam. 

Alicia agrega que “hay un intercambio con el plantel docente porque aportamos experiencia, por ejemplo en historia. Hay cosas que nosotros vivimos. Es una ida y vuelta, una construcción en la que nosotros también los podemos enriquecerlos a ellos”, lo que genera el asentimiento de Natalia, quien reconoce ese intercambio constante y resalta que cuando se los escucha, los adultos tienen mucho para decir.  


Elvira Riffé, Natalia Di Paolo, Gabriela Hoffmann, Alicia Calabró y Miriam Arias en la entrada al CRESTA


La invitación 
Otro de los puntos en el que todas coinciden es en el deseo de que se sumen cada vez más adultos mayores. Y ese deseo se sustenta en los cambios que evidencian, tanto docentes como alumnos. “Yo tengo 82 años, y esto me renueva y me da vida, me da la sensación que voy a vivir 100 años porque siempre estoy proyectando. Esto te mantiene. Veo gente muy entregada. Yo estuve casada 55 años y cuando murió mi marido no me quedé quieta, y encontré este lugar. Queremos que vengan y prueben, que no duden. Que acá nadie los va a juzgar y se van a sentir cómodos. Hemos pasado todos por algunos momentos parecidos, difíciles. Y llegás acá y encontrás a personas con situaciones similares, y quizás escuchar o poder hablar un poco ayuda mucho, libera”, reflexiona una juvenil Elvira. 

“La vida continúa y todos los que estamos acá lo hacemos porque nos gusta, nos da placer y nos hace mejores personas. Por eso queremos que se sumen, que se animen, que venga la gente de los barrios”


Alicia, por su parte llegó a vivir a nuestra ciudad de adulta, buscando con su marido un lugar tranquilo donde formar una familia. “Cuando llegué no conocía a nadie. Este espacio fue maravilloso. Porque integra y conocí mucha gente, con la que todavía tengo contacto. La vida continúa y todos los que estamos acá lo hacemos porque nos gusta, nos da placer y nos hace mejores personas. Por eso queremos que se sumen, que se animen, que venga la gente de los barrios. El aislarse no ayuda. Que no crean que porque se dictan los cursos en el CRESTA es una barrera. Al contrario, derriba barreras”. 

Respecto a esos cambios que los alumnos experimentan en el recorrido que hacen en uno o varios de los cursos que se ofrecen, Natalia analiza que “los que llegan por primera vez tienen miedos. Surge la comparación con el de al lado. Lo que yo intento hacerles entender es que todos tenemos distintos tiempos, un funcionamiento cognitivo distinto. No por ello las actividades no van a ser beneficiosas para todos. Por eso trabajar con el sentido de humor y las sensaciones, contener para que sigan viniendo y en el transcurso de las clases se den cuenta que pueden hacer las cosas”. 

Si bien el fin del PEMTA no es terapéutico, es inevitable que un lugar en el que se generan esos vínculos y ese sentido de pertenencia termine operando de esa forma. En ese sentido, Gabriela deja una reflexión final: “Los lazos que se generan acá van más allá del PEMTA. Pasa que a alguien, por ejemplo, le pasó algo a la noche y llaman a un compañero de un taller, y para nosotros eso es muy gratificante. Lo que trasciende a la institución es lo que realmente vale, lo que se llevan de acá. Y para nosotros eso también es terapéutico”.  

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Los talleres
Las inscripciones para los seminarios y talleres de este año son mañana o el martes 26 para quienes ya han participado anteriormente, de 9 a 12 en la sede del CRESTA, Maipú 270. Quienes asistirán por primera vez, deben acercarse los días miércoles 27, jueves 28 de febrero o viernes 1º de marzo, en el mismo horario. Toda la información está en la web del CRESTA.

Los cursos que se dictarán este cuatrimestre son: 

-Humanísticos: “Afinando el oído para pensar”, dictado por la licenciada Natalia Balul; “Nuevas miradas de la diversidad”, a cargo de la licenciada Guillermina Moreno; “Los vínculos: mitos y prejuicios”, por la licenciada Claudia Torres; “Taller de Radioteatro”, por la locutora Karina Arias. 

-Tecnología: “Nivel Inicial” y “Operaciones bancarias y compras por Internet”, ambos dictados por la técnica universitaria Betiana Curín. 

-Calidad de Vida: “Movemos el Cuerpo”, por el profesor Ezequiel Ibáñez; “Ejercicios en el agua”, por la profesora Silvana Canosa Marcos; ”Newcom (vóley adaptado)”, por el profesor Ezequiel Ibáñez; “Saludable Mente”, por la terapista ocupacional Natalia Di Paolo; “¡Al Ritmo!”, con la profesora Gisela Vulcano.