La Región

Claromecó

El adiós a Isidoro Peralta

31|03|19 19:04 hs.

Se produjo ayer el fallecimiento de Isidoro Peralta a la edad 90 años. De esta manera Claromecó despide a uno de sus vecinos más emblemáticos, alguien que fue testigo y protagonista de la historia casi completa de la localidad. De origen muy humilde, los Peralta eran una familia numerosa, padres y once hermanos. 


Isidoro llegó a Claromecó a los seis meses de vida, la familia residía en una precaria vivienda en la zona del Médano Verde, en inmediaciones del loteo Atlantic Ville, que pertenecía en ese entonces al campo Rincón de Gallegos. Era una construcción de piedras y chapas, en un lugar donde literalmente no había más nada. 

El padre de Isidoro consiguió trabajo en la recolección de almejas, que por entonces se exportaban, y allí pasaron a vivir en una casilla de chapa, ya en Claromecó. Peralta tenía por entonces cinco años. Dos años después, los Peralta fueron a vivir a una casa de calle 9 entre 28 y 30, donde Isidoro pasó su infancia. 

El padre de familia era conocido de Juan Bellocq en épocas donde se estaba realizando el loteo de lo que hoy es Claromecó. Isidoro también conoció a la familia Maciel, propietaria de este diario. Don Antonio Maciel tenía uno de los famosos 9 chalets, y en verano su familia veraneaba en Claromecó, por lo que los chicos jugaban con los vecinos, entre ellos Peralta. El pasatiempo era montar unos caballos. 

Isidoro fue alumno de la Escuela 11, cuando el establecimiento era una precaria vivienda de chapa ubicada donde está ahora, en calle 9 entre 26 y 28. Su maestra fue Alicia Lometti y allí hizo hasta el tercer grado. Luego, a trabajar, desde muy joven, o aún siendo niño, como solía ocurrir en esas épocas. 

A los 14 años se empleó de albañil, la que sería su oficio el resto de su vida. Comenzó con el recordado Juan Onetto, constructor de varias viviendas emblemáticas de Claromecó. Luego trabajó para la familia Rampoldi, hasta que decidió independizarse y comenzar solo. En reconocimiento a su impecable foja de servicios, los Rampoldi le cedieron todas las herramientas, y así empezó a trazar su propio camino.

En las entidades 
Más allá del trabajo duro y responsable, Peralta se caracterizó por ser un activo participante de las instituciones intermedias de Claromecó. Fue jugador del Club Recreativo y desde muy joven también dirigente.



Isidoro construyó el gimnasio del club, donde actualmente sigue funcionando. También hizo la cancha de bochas y los vestuarios de la antigua cancha de fútbol, de avenida 26 entre 11 y 13. La casaca del Recreativo la vistió hasta los 33 años. 

Con Mario Reynoso fundó el Club de Pesca, que luego, y por su gestión, se fusionó con el Náutico, quedando así el Club Naútico y Pesca Claromecó. 

Estuvo entre los precursores del Instituto Secundario, que comenzó siendo privado, luego se estatizó, y otra vez pasó a ser privado. 

Fueron tiempos muy duros donde la comisión directiva de aquel momento, liderada por Pepa Chedrese, realizó un sinnúmero de gestiones para evitar lo que parecía ser el cierre de la institución. De hecho uno de sus hijos, Juan, fue preceptor de la entidad.  

“Lo logramos” 
Tras 40 años de trabajo en instituciones, Isidoro había dicho que ya era tiempo de dejar que otros continuaran trabajando. Pero no lo cumplió. A los 78 volvió y se hizo cargo de presidir el Centro de Jubilados y Pensionados. 

Había renunciado la comisión directiva, la situación no era la mejor. Su esposa Nélida Bonavita, lo convenció para que afrontara el compromiso y así lo hizo. El Centro de Jubilados no tenía sede, sólo un terreno donde había algunos cimientos. 


"Lo logramos"



Convocó a la familia Rampoldi, a quienes conocía de toda la vida, y gestionó que le prestasen una de las propiedades de la calle 9 entre 28 y 30, frente a donde era su casa de la infancia. Allí empezó a funcionar el Centro, y empezó a ganar protagonismo en la vida institucional de Claromecó. 

Los jubilados liderados por Peralta comenzaron a realizar toda clase de acciones con el fin de recaudar fondos para construir la sede propia: rifas, venta de pollos, y distinta clase de eventos. Incansablemente fueron realizando de a poco la sede de calle 17 entre 24 y 26. Asi fue que llegó el 28 de marzo de 2012. 

En esa tarde histórica, Peralta acompañado del intendente Carlos Sánchez, la entonces directora del Organismo Descentralizado Mary Souto y la secretaria de la entidad Haydee Di Nardo, cortaron la cinta celeste y blanca para dejar inaugurada la sede del Centro de Jubilados y Pensionados Claromecó. 

Tomando un fragmento de dicha cinta, Peralta la elevó y dijo “lo logramos”. La emoción embargó a todos los presentes. Un par de años más tarde, los jubilados inauguraron la cancha de bochas. Ese día Isidoro recibió una plaqueta de reconocimiento, en un acto que también estuvo cargado de emociones. 

Se casó con Nélida Bonavita, tuvo tres hijos: Rubén, Juan y Marcela, y varios nietos y bisnietos. Su vida ha sido un ejemplo de lucha, sacrificio, honestidad y compromiso. En Claromecó nadie olvidará jamás a Isidoro “Nane” Peralta.