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#TorneoApertura

Rivera hizo festejar al Decano

08|04|19 10:11 hs.

El Torneo Apertura de fútbol de Primera División empezó con una alegría para El Nacional que ganó por 3 a 1. Tras ir perdiendo 1 a 0 ante Olimpo lo dio vuelta en los minutos finales con dos grandes jugadas de Leandro Rivera, goleador que volvió al club con un doblete. 


Sin ser superior a su rival, pero con una defensa que más allá de algún sacudón respondió de gran manera, el Decano logró cantar victoria de local y abrir su temporada de la mejor forma. Para Olimpo el reproche será no haber podido aprovechar estar en ventaja y no lograr capitalizar en ataque el mejor juego colectivo. 

El primer tiempo fue de la visita que se mostró mejor, porque Di Rocco escalaba por derecha, Leguizamón mostraba todo su manejo por izquierda y Ridao se plantaba como referencia de área. A los 15 el ex Villa remató cruzado y salvó Ferretti, a los 22 San Martín pateó por arriba y a los 24 llegó el gol con una combinación de paredes entre Ridao y Di Rocco que terminó con el “9” dentro del área definiendo abajo junto al palo. 

Fotos Marianela Hut


El Decano no imponía su juego y apenas intentó aproximarse al gol con algunos pelotazos que encontraron adelantado y como líbero al arquero Luengo y un remate por arriba de Alexis Prieto. Olimpo parecía que tenía el pleito a su favor y que solo debía manejar el partido, pero el empate a los 2 minutos del complemento cambió la historia. 

Un pelotazo largo, Gauto cabeceó hacia su propio arco y Luengo, adelantado, no pudo evitar el 1 a 1. A partir de eso el encuentro cambió, y aunque la visita insistía con ser protagonista el local encontraba algunas posibilidades. Ambos buscaron rematar de lejos y el tiempo se consumía, hasta que Leandro Rivera frotó la lámpara. 

Primero generó una falta (dudosa) al borde del área y perfecta para su perfil, tiro libre y golazo que se clavó al ángulo derecho de Luengo. Con el 2 a 1 Olimpo fue por todo, y recibió el segundo golpe, el de knock out. 

Croce la tomó en la mitad de la cancha, levantó la cabeza y puso un pase milimétrico para que el goleador quede mano a mano con el arquero y sentencie la historia en favor del Decano con una definición de manual.