La Ciudad

La Economía bajo la mirada de un especialista

“Lo peor de la crisis ya pasó”

02|06|19 10:24 hs.

A cargo de la Dirección de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca, el último miércoles el licenciado Jorge Ingaramo disertó en el Cámara Económica de Tres Arroyos en el marco de una jornada organizada por la entidad bahiense. El especialista se refirió a la situación macroeconómica del país y explicó los desafíos que, desde su óptica, se vienen en el corto y mediano plazo. Previamente a su presentación conversó con LA VOZ DEL PUEBLO y dejó un mensaje optimista.


- ¿Cuáles son las expectativas para la macroeconomía para los próximos meses de este año electoral? ¿Hay que esperar cambios importantes? 
- Los cambios importantes ya se produjeron. Comenzaron el 1° de octubre de 2018 con el nuevo plan del Banco Central de política monetaria y fiscal dura, de emisión cero y de déficit operativo cero. Y eso se sumó la corrección de la política cambiaria que comenzó el 15 de abril. 

Ahora hace poco más de 20 días que el dólar no se mueve más y las expectativas inflacionarias han ido a la baja gracias a este mantenimiento de un tipo de cambio relativamente fijo. Se espera que la inflación de mayo sea inferior a la de abril y la de junio sea más próxima al 2% mensual. Ya hay lentas y apenas perceptibles mejoras en el nivel de la actividad económica producida básicamente por el ingreso de la cosecha, porque algunos sectores, que están empezando a tener un poco más de confianza, a partir de la tranquilidad del dólar se animan a empezar a consumir un poco más. 

- ¿La situación entonces empezará a mejorar? 
- Creemos que lo peor de la situación macroeconómica, la crisis, ya pasó. 

- ¿Qué es lo que viene ahora?
- Ahora la Argentina tiene tres puentes por cruzar. El primero es el resultado de la PASO. Encuestas que habían salido hace unos 20 días eran muy desfavorables al Gobierno y eso al mercado lo puso muy nervioso. Después apareciendo encuestas más equilibradas y la situación se moderó. Y un resultado de las PASO más equilibrado ayudaría mucho a recuperar la confianza en los mercados. 

Por otra parte, la nueva fórmula Fernández -Fernández, ha anunciado que no va a tener una política de ruptura sino más bien de diálogo, incluso nombran a un potencial negociador con el Fondo Monetario Internacional como Guillermo Nielsen, que tiene experiencia. Y daría para pensar que en el futuro no va a haber ni default, ni repudio de la deuda, ni una reprogramación forzosa de los vencimientos, y que vamos a seguir con el programa con el Fondo, bajo otra forma. 

- ¿Y la inflación? 
- El segundo puente que hay que cruzar es llegar al 10 de diciembre con una economía que vaya rápidamente tendiendo a la inflación de 1 o 1,5% mensual y que la economía se empiece a mover. El tercer puente que cruzar es complejo: a partir del 30 de abril se acaba la famosa plata del Fondo -los 57.000 millones dólares-. Entonces, hay que ver cómo vamos a hacer sin la plata adicional del Fondo, que el país pueda renegociar los vencimientos de deuda sin grandes escándalos, sin que haya ni default, ni Plan Bonex, ni ninguna cosa rara, sino que simplemente haya un programa de facilidades extendidas con el FMI, que evidentemente el nuevo gobierno podrá encarar dado que seguramente contará con mucho más poder político que el actual, que tiene una fuerte debilidad. 

- Lo que se observa en la calle es que la mejora no llega y que continuamos ante una situación difícil de recomponer. 
- Sí, es difícil de recomponer. El comienzo del plan fue durísimo, fue terrible, ese plan no tenía ingresos visibles de divisas. Ahora la comercialización de la cosecha gruesa está bastante fluida y han mejorado las reservas del Banco Central, eso garantiza estabilidad macroeconómica. Por supuesto que eso no se traduce inmediatamente en un shock de consumo ni en un aumento del empleo. Para eso es imprescindible que el tipo de cambio se mantenga quieto y que la expectativa inflacionaria baje drásticamente. 

- ¿Y cuándo vamos a tener ese escenario? 
- Yo creo que en junio. Un mes en el que no vamos a tener grandes aumentos de combustibles, ya los aumentos tarifarios se han congelado prácticamente, y con un dólar quieto me parece que la economía se puede mover. Además en junio entra el aumento paritario en los salarios, que en muchos casos no han sido muy favorables, pero hay gremios que han tenido aumentos importantes. 

- ¿Y qué va a pasar con las tasas de interés? 
- Seguramente van a empezar a bajar a partir de que bajen las expectativas inflacionarias. El círculo virtuoso sería estabilidad cambiaria, baja de la expectativa inflacionaria y después baja de la tasa de interés. Al Banco Central no le tiene que volver pasar lo de febrero, que se apuró mucho en bajar la tasa de las Leliqs, y los pícaros bancos le hicieron algunas corridas. Eso cambió las expectativas de inflación, hizo que subiera fuertemente en febrero, marzo y abril y el Gobierno tuvo una complicación completamente inesperada e innecesaria producto de una política cambiaria equivocada. 

- ¿No puede ocurrir lo mismo ahora?
- Hoy la política cambiaria está más acertada, no hay demasiado riesgo de corrida y me parece que lentamente la economía va a ir mejorando. A parte tenemos que considerar que en el tercer trimestre ya va a estar vigente el impacto de una buena cosecha con buenos rendimientos, lamentablemente los precios no son los que los productores querrían, pero me parece que eso va a ayudar. 

Hay sectores bastante dinámicos, Vaca Muerta, el del software, la informática… Por supuesto que hay sectores que van a tardar mucho en recuperarse, como el textil y el automotriz. Pero el panorama empieza a aclarar un poco. Lo que pasa es que se necesita menos incertidumbre política. Y ese dato no lo podemos tener hasta el 12 de agosto (NdR: el domingo 11 de agosto son las PASO). 

- Pero la realidad marca que se necesita una mejora inmediata, que la situación no da para más. 
- Yo creo que lo peor para la Argentina pasó. Hemos tenido desde mayo del año pasado hasta ahora una recesión brutal, tasas de interés enloquecidas, incertidumbre cambiaria, incertidumbre política, la imposibilidad de sacar crédito, un combo al que no le faltaba nada… Es más, el saldo de las tarjetas de crédito en lo que va del año, en cinco meses, cayó 4,5% nominal, agréguele la inflación, y se va a dar cuenta que la gente gasta 20% menos con tarjeta. 

Eso quiere decir que la economía no puede seguir así, hay que encontrar una forma de activarla. Y la forma es volver a ese círculo virtuoso que mencionábamos: tipo de cambio previsible, estabilidad cambiaria, menos remarcaciones de precios, parar los aumentos innecesarios de tarifas y combustibles, y que la gente pueda recuperar su poder adquisitivo en el período junio - octubre, que es cuando mejoran los ingresos. 

- ¿Vamos camino a generar ese círculo virtuoso? 
- Yo creo que sí. Salvo la incertidumbre política, no le veo inconveniente a este plan desde el punto de vista técnico. Está bien pensado, lo que pasa es que salimos de un infierno, estábamos en el quinto subsuelo, ahora pasamos al segundo subsuelo. Pero con suerte y viento a favor llegamos a la superficie en octubre. 

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Retenciones: una reducción por etapas y con bajo impacto fiscal
“En la Bolsa de Cereales de Bahía Blanca hemos hecho una propuesta de reducción gradual de las retenciones a lo que nosotros llamamos de menor interés fiscal”, explicó el licenciado Ingaramo. “La última política de retenciones que se puso en septiembre es de brocha gorda, de tres pesos por dólar a los que agregan valor y cuatro a los que no, sin mirar la cara del cliente ni la condición del negocio. Entonces nosotros propusimos que se fueran reduciendo gradualmente y eliminando para los sectores de menor interés fiscal”, planteó. 

Y puso un ejemplo de lo que propone la propuesta de la entidad: “Supongamos el caso de un exportador de sémola, a quien le costó mucho conseguir un mercado en Turquía, y con los cuatro pesos por dólar lo arruinan. Entonces propusimos la quita para algunos rubros de baja significación para las arcas públicas. Calculamos que sacrificando el 6% del ingreso por retenciones esperado se pueden salvar de las retenciones un montón de sectores y no arruinarles el negocio a varias economías regionales, Pymes, empresas chicas que exportan muy poco y que sería bueno que sigan exportando y que mantengan los negocios vivos”. 

En manos oficiales
El jefe de la Dirección de Estudios Económicos de la BCPBB contó que en su momento “el Gobierno nos recibió, nos presentamos en el área de Comercio Exterior, nos escucharon con mucha atención. Y nos dijeron que cuando tuvieran una mejor situación fiscal lo iban a contemplar. Nosotros le hacemos ver que no tiene mayor impacto fiscal sustantivo, y que a partir de la mejora en la recaudación que se produjo a partir de abril -fue un antes y un después respecto a la recaudación porque entraron las retenciones de la soja y el maíz-, se puede ver alguna manera de aplicar nuestra planteo”.

Ingaramo dejó en claro que es utópico pensar hoy en sacarle los derechos de exportación a la soja, “pero se podría ir avanzando en ir bajándolo de a poco”. De todos modos, insistió en que a partir de una mejora en la recaudación “sí se puede eximir a los rubros de menor significación fiscal”. 

Para el economista, aplicando esta propuesta habrá una mejora paulatina en sectores de economías regionales y de pymes exportadoras. “La propuesta es gradual y puede ejecutarse a medida que se obtengan los ingresos tributarios de una importante cosecha gruesa en curso”, manifestó. 

El documento elaborado por la BCPBB indica que hay que facilitarles la gestión a las pymes exportadoras y que el fisco se beneficie con la recaudación de los impuestos internos que gravan a las cadenas de valor integradas por los rubros beneficiados por la propuesta.