S.Mayol y Belloc

Biblioteca Ambulante

Libros que abrazan

14|07|19 21:34 hs.

Por Fernando Catalano


Con el trayecto del programa comunitario San Francisco de Bellocq que en el mes de mayo acaba de cumplir seis años de vida, Federico Barroso Lelouche y Laura Parraquini, no sólo se convirtieron en padres de Almendra y de Tilo, sino en otros vecinos más de la localidad del distrito. 

Desde que se radicaron en suelo belloquense han llevado adelante varias propuestas destinadas a lograr una mejor convivencia, a partir del interés por sus vecinos y su cuidado. No ha sido extraño verlos impulsando talleres para aprender a comer lo que se produce en la misma tierra a partir de la enseñanza del cultivo de distintos productos. 

También promueven el aprendizaje sobre el cuidado del medio ambiente, y hasta impulsaron la Bebeteca, un espacio de primera infancia especialmente dedicado a los más chiquitos del pueblo, de entre 0 y 2 años de vida. El haberlo puesto en marcha implicó que fueran reconocidos en 2017 con un premio nacional de la Organización de Estados Iberoamericanos, la Fundación Santillana, Conabip y el Ministerio de Educación. 


Afecto. La mejor manera de agradecer por parte de una vecina a María Angélica Chamús


Nueva experiencia 
De las actividades de la biblioteca también participa de manera fundamental, María Angélica Chamús, una vecina oriunda de la localidad que además conduce la institución. De hecho María, Laura y Federico ahora llevan adelante una nueva experiencia destinada a llevar los libros a la casa de aquellos que -por diversas razones- no pueden salir de sus hogares. “A principios de año nos juntamos con Laura y María para ver cómo poder seguir abriéndonos y prestar un servicio no sólo desde un espacio que conserva libros, sino para que éstos lleguen a la gente”, comenzó contando. 

“Para una persona que no sale mucho por distintas causas, por ahí el libro es la excusa para entrar a ese hogar y abrazarla”


Y añadió: “para eso hay que recurrir a los mediadores de lecturas que somos nosotros, gente que trabaja en la cultura, narradores, las bibliotecarias, y Laura como terapista ocupacional”.

Fue entonces que comenzaron a darle forma al objetivo de hacer que los libros viajen a cada casa donde haya algún belloquense que pueda estar necesitándolos. Para que ello suceda, Federico describió que “un día observamos que había personas que no podían movilizarse para ir a la biblioteca. 

Puntualmente estaba en la plaza con Almendrita y vi un vecino que había estado enfermo -muy mal- que se movilizaba con dificultad y se había pasado el rato que yo estuve en la plaza con un teléfono”. 


A domicilio. Si un vecino no puede movilizarse para ir a la biblioteca, se le acerca un libro o se comparte una narración


Ese fue el disparador que la misma María terminaría potenciando al ser una nativa de Bellocq, y por conocer con mayor detalle la historia de cada uno de los vecinos. “Armamos una lista de doce personas para arrancar, imaginando los libros que les pudieran llegar a gustar; se los llevaríamos y entonces que surja lo que tenga que surgir. Que descubramos a una persona mayor con dificultad en la visión y podamos leerle nosotros o narrarle”, confió a este diario. 

La excusa 
Esa finalidad terminaría por descubrir el verdadero interés de la experiencia que llevan adelante. “El libro es la excusa para entrar al hogar y una vez que ingresamos detectamos que puede haber otras necesidades también”. 


La cantidad de años que cumplió el programa comunitario que desarrollan en San Francisco de Bellocq Federico Barroso Lelouche y Laura Parraquini 


Se refirió a ello como a cuestiones que van desde lo social comunitario, como también a problemas de salud, por ejemplo; y es allí donde ellos pueden contactar a la asistente social y contar la situación de tal o cual vecino si es que está necesitando otro tipo de ayuda.

Cuenta Federico que “una persona que de repente hace años que no sale de su casa se encuentra con que está hablando una hora con nosotros, u otra que sí sale pero ese día no recibió la visita de nadie. Es una intervención pensada desde la salud, no sólo desde lo cultural”, explicó. 


A tomar nota. Apuntes que surgen a partir del material de lectura


Enfoque integral 
Incluso destacó que desde el proyecto comunitario se piensa todo desde la salud, la ecología, el arte. “Desde el arte y lo cultural es la salida de la biblioteca a las casas, y nosotros entendemos la salud tal como lo entiende hoy la Organización Mundial de la Salud que afortunadamente lo ve de una manera integral”, contó. 

Y añadió: “habla que la situación óptima de una persona sería no sólo la carencia de enfermedad sino que se encuentre en óptimas condiciones mentales, físicas, emocionales y sociales. Y para una persona que no sale mucho por distintas causas, por ahí el libro es la excusa para entrar a ese hogar y abrazar a esa persona”, expresó. 


Entusiasmados. Federico Barroso Lelouche comparte una foto suya junto a su pareja Laura Parraquini –(Tilo, el hijo de ambos)- y María Angélica Chamús


El resultado de la primera recorrida de la biblioteca ambulante fue “muy bueno”, a tal punto que al despedirse de cada casa el grupo de bibliotecaria y narradores salieron fortalecidos por el afecto que recibieron de parte de cada persona que recibió la visita, la charla, la compañía, y también el libro.