Opinión

Psicología

Raíces de nuestra identidad

07|07|19 18:39 hs.

A veces la vida te sorprende… y llega el día que tu hijo/a, se acerca emocionado y te dice… “Vas a ser abuela/o”… Las emociones pueden ser diversas, dependerán en gran medida de nuestra propia historia personal, de las experiencias vividas, de diferentes circunstancias actuales, nunca se puede generalizar en cuestiones emocionales. La manera de actuar y llevar adelante ese rol, seguramente que también, tendrá que ver con todo eso. 


¿Cuál es el rol de los abuelos en la crianza de los nietos? 

Podríamos decir que en general, siempre dependerá de la forma de ser de los abuelos, en ocasiones, se genera una relación cariñosa, mimosa, y los abuelos sienten un placer inmenso cuando pueden estar con los nietos. Es una forma de renovarse a nivel personal, de tener más participación en la familia, de sentirse más jóvenes y actualizados. 

La tarea de educar recae, lógicamente y en la mayoría de los casos, en los padres. Los abuelos pueden centrarse en dar cariño, dar una mano de vez en cuando y pasar un buen rato con sus nietos. Pueden llegar a ejercer en ciertas ocasiones, el papel de mediadores. Si los abuelos son capaces de tomar una postura que equilibre a las dos partes, pueden ser una fuente de solución de problemas muy conveniente para todos. Por un lado, el papel de los abuelos en la familia en conflicto puede ser el de facilitadores de la comunicación. 

Los abuelos pueden realizar un papel muy importante en la familia, otorgando apoyo emocional para sus hijos y nietos. 

Cuando nos embarcamos en la aventura de la paternidad esta puede suscitar emociones negativas: la educación de los pequeños no es tarea fácil, o al menos no siempre lo es. 

Contar con la experiencia y los consejos de los mayores nos puede dar una seguridad extra en el día a día con nuestros hijos. Para que nos proporcionen el apoyo que necesitamos, es importante que esta relación se base en la escucha, el entendimiento y la empatía mutuos, de forma que se respeten las pautas de educación, así como lo que podamos dar y recibir ambas partes. 

Por otro lado, lo que los abuelos aportan a los nietos es innegable. En primer lugar son una fuente de tolerancia y cariño insustituible. Además, nos ayudan a descubrir quiénes somos cuando nos cuentan historias sobre nuestra familia. 

Se suele decir que los abuelos “malcrían” a sus nietos, la gran mayoría de las veces es cierto. Indudablemente algunos abuelos no son tan severos en algunos asuntos como los padres, podemos aclarar este punto con los nietos diciéndoles: “Podés hacer esto acá en mi casa, con nosotros, pero en tu casa tenes que hacer lo que tus padres te dicen”. Con esta actitud los abuelos no sabotean la autoridad paterna. 

Otros aspectos que cumplen, es que permiten al niño en el hogar de los abuelos tener un sitio donde expandirse o para el niño más grande recibir el tratamiento cariñoso del niño que realmente es, o simplemente atención, tiempo, tiempo para conversar, para escuchar y para jugar. 

Paulina Redler es una doctora en medicina, además de médica psiquiatra y psicoanalista, que acuñó el término abuelidad en 1980. La Real Academia de la lengua Española no recoge esta palabra, pero lo acepta por su uso coloquial como cualidad del abuelo. 

De forma más detallada, la abuelidad se refiere a la relación del abuelo o la abuela con su nieto o nieta, junto con la función que cumple y los efectos psicológicos de este vínculo. 

Las conclusiones a las que arriba Redler son dos: Por un lado, la función primordial es la transmisión de conocimiento generacional. Los abuelos y las abuelas son una fuente de experiencias que sirven para enfrentar el mundo natural y social, de modo que, llegado el momento, los nietos no necesiten guías. 

Por otro lado, escuchan, comprenden y apoyan a los nietos y nietas en aquellos momentos en los que los padres no lo pueden hacer. La empatía se ve reforzada porque no hay un vínculo autoritario entre los abuelos y los nietos. Es decir, que colaboran activamente en la formación de la identidad de los niños y niñas. 

Tiene dos aspectos que inciden especialmente en los abuelos y abuelas. El primero es que su legado sigue en los nietos y nietas, por lo que es la expresión de inmortalidad.

El segundo de los aspectos es que prácticamente se trata de una relación padre-hijo (madre-hija) donde hay menor ansiedad y mayor distancia. Esto sirve para reparar ciertos errores que se pudieron cometer con sus propios hijos, según Redler. 

Tengamos en cuenta que pueden presentarse algunos malos entendidos al dejar a los nietos al cuidado de los abuelos, por lo que es importante reflexionar en relación al papel que les otorgamos. 

Algunos pueden ser ocasionados por la falta de comunicación en relación a los límites, funciones y roles, tanto de los abuelos como de los padres; es muy común que exista una visión diferente en torno a la educación de los nietos basada en las creencias, tanto de los abuelos como de los padres, lo que puede derivar en algunas discusiones sobre lo que se debe y no se debe permitir. Todas estas problemáticas pueden generar en los niños confusión, inestabilidad e inseguridad debido al conflicto de roles y a los límites. Por lo que es importante considerar las siguientes recomendaciones: 

Normalmente, en la casa de los abuelos no existen los mismos límites que en su casa, por lo que es importante tener claras las reglas en cada una de las casas. Y si es posible, que las reglas sean las mismas que las que ponen sus padres, y no contradecirlos en aquello. Si el niño tiene las mismas reglas en casa de sus papás como en casa de los abuelos, es más sano para todos. 

Es primordial que los abuelos acepten a sus hijos en su rol de padres, y que respeten las decisiones que sus hijos tienen como padres. El dar el lugar de autoridad a los padres, da un sentido de protección a los niños, necesario en su desarrollo. 

Mantener comunicación con los abuelos, ya que en ocasiones pueden percibir algún problema que estén presentando sus nietos, siendo una fuente “externa” de información al respecto. 

También esta comunicación contribuye a que se entienda la importancia de las reglas y de los valores que se tratan de fomentar en los hijos. 

Es necesario reconocer la importancia de los abuelos en la sociedad y permitirles transmitir el conocimiento que la experiencia les ha dado, además, al enseñar a nuestros hijos a convivir con personas mayores también les estamos dando la posibilidad de ser pacientes, tolerantes y respetuosos. 

Si existiera algún problema que los abuelos detecten y se tengan dudas siempre es recomendable asistir con algún especialista en busca de orientación. 

Y sí… A veces tenes la dicha de tener otro título, no sólo sos madre/padre… A veces, la vida y tus hijos, te sorprenden diciéndote: “Vas a ser abuela/o”. ¡Gracias por eso!

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Lic. Claudia Eugenia Torres 
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