La Ciudad

Federico Blanco, con la cámara de su padre

La mirada de Federico Blanco

21|07|19 11:58 hs.

En 1994, Federico Blanco se encontraba haciendo la residencia en la capital federal para formarse como dermatólogo. Cuando se registró el atentado en la AMIA, estaba trabajando en una guardia en la zona de Aeroparque. Escuchó la explosión y sintió muchas sirenas. 


No concurrió de manera inmediata al lugar, pero cuando pudo tomó la cámara fotográfica Minolta que le había dado su padre y se dirigió a la sede de la AMIA, en el Barrio de Once. 



Registró algunas imágenes como un simple observador, no con un sentido periodístico, sino desde otra mirada. Lo hizo casi sin darse cuenta, como una reacción de quien tiene siempre cerca una cámara, y con mucho respeto para no molestar a quienes estaban realizando trabajos de asistencia y auxilio a las víctimas.



En cada aniversario del ataque, recuerda esos momentos y la toma de las fotografías con su equipo analógico, que imprimió y conservó. Hoy, en este espacio de La Voz del Pueblo, compartimos una como testimonio y en adhesión a los homenajes a 25 años del horror.