La Ciudad

Entrevista a Natalia Stoppani

“La imagen del guardapolvo blanco sigue siendo muy alta”

15|08|19 16:52 hs.

Natalia Stoppani brindó ayer una charla abierta a la comunidad sobre “La educación en disputa ¿derecho o privilegio?”, en la sede del Banco Credicoop. En forma previa, visitó este diario junto a Carlos Cuesta, secretario de educación cooperativa de la entidad. 


Es licenciada y profesora en Ciencia Política, carreras que cursó en la UBA. Tiene 31 años, coordina el Departamento de Educación del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini y hace cinco años da clases en Formación Docente y en Pedagogía Social. Con anterioridad, tuvo una suplencia breve en Secundaria y fue tutora a distancia. Se desempeñó también en la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires. 



Una de las tareas complementarias que realiza es la participación en programas de Radio Caput y en Radio Colonia.  

-¿Cuál es el análisis que realizan de la educación como un derecho y la incidencia de las políticas públicas actualmente en el país? 
- Cualquier proyecto político viene a proponer un modelo de sociedad y para ese modelo de sociedad habría un modelo de escuela, de educación. No estamos hablando de cuestiones estrictamente partidarias, sino de proyección de cualquier sociedad. Por suerte, nuestro país es uno de los que más historia tiene en el sistema público de educación. 

- Una universidad prestigiosa… 
-Es así, universidad prestigiosa, primaria casi universal, secundaria obligatoria, altos niveles de cobertura en Inicial y en primaria, aunque en nivel Inicial falta. Algunas complicaciones en secundaria y en la tasa de egreso, quizás es uno de los temas más importantes y urgentes que abordar. En los últimos años se observa un desfinanciamiento educativo. El presupuesto en educación, en el marco del presupuesto general, baja sistemáticamente. Lo cual es muy preocupante, porque redunda en un montón de cuestiones que derivan en que las provincias se puedan hacer cargo o no, dependiendo de la recaudación que tengan. 

-¿En qué medida afectó a la equidad la transferencia en la década del ’90 de la educación a las provincias, cuyas realidades son diferentes entre sí? 
-El sistema impositivo en ese sentido no acompaña. La distribución entre lo que ingresa en cada provincia y lo que produce es muy desigual. Por lo tanto, la descentralización mal hecha viene a reforzar esa desigualdad de origen del sistema argentino en general. En lo educativo, esa herencia de la descentralización cuesta mucho. Encima con la nulidad de la paritaria nacional docente, por ejemplo, cada provincia negocia el salario con lo que tiene, lo que puede y lo que quiere. El desfinanciamiento del presupuesto nacional no va por todas las cuestiones educativas, alcanza a algunas como infraestructura, construcción de jardines, formación docente. Son montos que vienen bajando o está planchados. El único presupuesto que tiende a aumentar es el de evaluación. Después hay que ver lo que sucede en cada provincia con su administración. 

-La Ley Nacional de Educación estableció en 2010 el objetivo de garantizar una inversión del 6% del PBI en educación ¿Se llegó a cumplir y cuál es la realidad en estos días? 
-Las estadísticas más creíbles dicen que hace algunos años llegó y pasó un poquito, a 6,4% del PBI. El problema principal hoy por hoy es el desfinanciamiento de lo público. Deriva en la falta de infraestructura, de mantenimiento, salarios docentes, no existe material didáctico, también afecta la formación docente. Sí aumentaron fondos para evaluación, pero no otros rubros. Seguir gastando en la compra de evaluaciones estandarizadas no redunda en mejores condiciones de aprender y enseñar.  

-¿El mal funcionamiento del sistema es un motivo de la transferencia de alumnos al sector privado? 
-También hay mucho de construcción de una imagen de la escuela pública que atenta contra volver a tener matrícula. Es muy difícil responderle a un tuit de unos pocos caracteres o a la imagen de un medio que te dice que la escuela pública es un lugar de paros o de partidización de los docentes o de conflictividad permanente. La confrontación que se plantea entre los docentes y las familias también termina abonando esta situación con la matrícula, cuando uno puede ver que entre docentes de las escuelas públicas y privadas no hay problemas, hay una unidad de que son todos educadores. El desprestigio de la escuela pública mediática es muy fuerte. Es muy difícil mostrar lo que pasa bien, en forma tal de revertir esa tendencia. 

- La deserción en el nivel Secundario es muy alta. No es un fenómeno estrictamente nuevo 
-No, pero es quizás uno de los más urgentes 

-¿Cuatro de cada diez alumnos no terminan? 
-Entre el 50 por ciento que no egresa y el cuatro de cada diez es lo que se suele decir como estudiantes que no logran terminar. La secundaria es obligatoria desde 2006, estamos en un proceso en que resulta pertinente evaluar que pasó, sabiendo que igual es un tiempo no muy largo para que algo se estabilice. Lo que no significa no mirar eso que es muy grave, porque en efecto no puede ser que no terminen. Hay muchos diagnósticos hechos. Las reformas que aparecen son bastante parecidas a anteriores con un poco de color distinto; pero por lo general no hay consultas a las comunidades educativas que después aplican estas reformas. Esa distancia entre quienes piensan la política y quienes la hacen en lo educativo no va más. 



-¿En qué aspectos habría que poner el foco? 
-Un tema fundamental es ver como enseñamos en la escuela secundaria. Saber bien para recién a partir de esa base analizar modificaciones o medidas. Una posibilidad interesante es evaluar como reacomodar las asignaturas o el régimen académico ¿Por qué un estudiante que se lleva tres materias repite once materias y el año completo? ¿No habría que pensar en otro sistema de acreditación de materias? Hay experiencias de escuelas de reingreso en la ciudad de Buenos Aires y en la provincia también. No hay gradualidad, se realiza la promoción de materias con correlativas, eso te permite avanzar y no caer en el eterno tema del fracaso escolar que pesa mucho en la cabeza de los pibes. 

-En ciertos períodos y etapas, hubo menciones entre funcionarios y dirigentes acerca de un eventual arancelamiento de la universidad pública. Nunca avanzó. ¿Cuál es tu opinión? 
-Sería muy costoso. Hay algo de la memoria histórica de la comunidad educativa y me animo a decir de la sociedad argentina de defensa de lo público. Honestamente no me imagino un sistema privatizado total, ni me imagino un sistema a lo Chile o a lo Colombia, donde lo privado es más común que lo público. Tampoco un sistema de deuda de la familia como pasaba en Chile. Lo que no significa dejar de ver que la tendencia privatizadora está en aumento, que la universidad puede ser un negocio enorme. Si en la escuela se puede hacer negocios por mecenazgo educativo, privatización encubierta y demás, al margen de la escuela privada; la universidad es un negocio perfecto. Es muy caro cursar en las universidades privadas y los posgrados son otro gran negocio. También en la universidad pública de donde yo vengo cobran cifras imposibles por los posgrados 

-¿En la UBA?
-Claro. La Universidad de Buenos Aires es una máquina de facturar con los posgrados. Eso desde una perspectiva del derecho a la educación es inadmisible, el conocimiento que se mercantiliza, que se privatiza, es conocimiento para pocos. Investigamos y nos formamos para incidir en la realidad. Siento que lo público está muy arraigado en nuestra sociedad, de Argentina nace la reforma universitaria. Un proyecto de arancelamiento no pasaría tan fácil, incluso en sectores que quizás con otras cosas pueden tener pensamientos más bien liberales o de darle al Estado otro lugar, creo que en el caso educativo es distinto. La imagen del guardapolvo blanco es muy alta todavía como para pensar que una privatización completa podría pasar. Aunque no descarto que siga estando en muchos planes.

-La educación sigue generando movilidad social ¿El Estado debe fortalecer el acceso de sectores más desprotegidos a las escuelas y universidades?
-El Estado está incluso para más. Tiene que garantizar más que oportunidades. Si pensamos que solo debe poner todas las cabezas en el mismo lugar de salida no alcanza. Si no me preocupo por el durante y la llegada, no alcanza el acceso. Terminamos con cuatro de diez egresados y nada más. En el durante pasan un montón de cosas. El Estado tiene que hacerse cargo de toda la población, incluso de aquella que tiene todo el poder adquisitivo para pagar la mejor escuela privada que exista. Debe garantizarlo en tanto asumió el compromiso de cumplir el derecho a la educación. 

Creo que las tendencias privatizadoras no tienen esa intención de que el conocimiento sea para todos, con la potencialidad de la gente sabiendo, leyendo, cuestionando, reclamando. 

La escuela es un espacio de construcción de pensamiento, hace a las personas más libres. Ni siquiera en un sentido solamente crítico. Da herramientas para que cada uno genere su propia postura.