Opinión

“Es la economía, estúpido” (Clinton)

Triunfo peronista por la vuelta

18|08|19 17:37 hs.

Por Esteban Ernesto Marranghello

Sin detenerse la política sigue su curso inexorable acompañando el tiempo de su vigencia. En la Argentina el último proceso electoral desnudó de manera impiadosa las múltiples falencias de los perdedores y la solvencia estratégica de los ganadores. 

Peronismo unido y sólido en acciones que lo impulsan al regreso al poder y un oficialismo disperso e incoherente, sin reacciones positivas, que detengan su tránsito al fracaso eleccionario. 

Un resultado en la urna contundente, cuantitativa y cualitativamente, con destino de éxito electoral, que deja pocas dudas, aunque siempre hay que esperar los escrutinios definitivos posteriores, pero en esta se confirma el triunfo del peronismo, con posible destino y responsabilidad de gobierno a partir de diciembre próximo. 

Los resultados, por su magnitud, descubren la realidad angustiante de importantes sectores de la sociedad argentina, hartos de sufrir las agresiones de su estilo de vida, el achicamiento de sus posibilidades en esa vida de dignidad, el desempleo, la inseguridad, la inflación, el agravamiento en la atención de la salud, por ausencia de políticas de Estado que garanticen esos servicios, como corresponde. 

No mirar y no escuchar los padecimientos y los reclamos de la población, utilizando muchas veces la soberbia de desconocer la realidad del país, llevó a que el pueblo y la sociedad le dieran a esa insensibilidad, inamovible respuesta de urna


Decrece la calidad de vida, disminuye la defensa de la educación pública, detrimento de aportes en la investigación científica y la cultura. El castigo a los servicios y remuneraciones del ingreso jubilatorio. 

El Gobierno 
Un Gobierno solamente preocupado por los mercados cuyos resultados poco le aportan a la vida del país real, más timba para beneficio de pocos y perjuicio a muchos. 

Un Gobierno sólo mirando para afuera del país, atento por lo que los extranjeros “pretenden”, que el país transite en el cumplimiento de sus objetivos, que generalmente no son beneficiosos a la Argentina. 

Un Gobierno con una política internacional carente muchas veces de la profesionalidad necesaria y de la defensa de nuestra soberanía. 

“Temerosas” de los “retos” de Trump y “amiga” del impresentable presidente brasileño Bolsonaro, un “vividor” de la política, junto a sus hijos, todos sospechados de corrupción, por la Justicia brasileña, acusados por asociación ilícita y lavado de dinero. 

Este patético presidente de Brasil, admirador de la dictadura, misógino confeso, sospechado de haber “inventado” la causa contra el ex presidente Lula Da Silva, en complicidad con el juez Moro, actual ministro de Justicia, como pago por “la operación” Lula y convertido en “probable corrupto”. 

Este personaje mediocre como político, cada vez más rechazado por la sociedad brasileña con vertiginosa caída de imagen, opina que un triunfo de los “izquierdosos” peronistas provocará un “éxodo” de argentinos a Brasil. 

“Pobre” Bolsonaro, no conoce que los argentinos somos muchas cosas, buenas o malas, pero muy pocos elegirían Brasil para exiliarse, teniendo Europa o Miami. Una acotación: si lo liberan a Lula, cosa bastante probable, el que posiblemente se exilie es Bolsonaro, pero no en la Argentina, donde ya gobernará probablemente el peronismo, del que no debería esperar una cordial bienvenida. 

El peronismo 
El peronismo se siente cómodo y realizado en esta etapa electoral transcurrida. Ha elaborado una estrategia unívoca, incorporando a “todos” los sectores afines en un común denominador. 

La acción constituyó poner en marcha toda la fuerza de tradicional “movimiento” heredado de Perón, con la fuerza de su organización y el fundamental poder de su territorialidad, lo informamos en notas anteriores. 

Los dirigentes, de todas las edades, insertados en las diferentes geografías del territorio, comenzaron la movilidad y el trabajo finalizó con la “unidad” del peronismo, sumados diversidad y cantidad. 

“Todos adentro”, abandonando los diferentes sectores, su individualidad, para constituir el todo. Ese “todo” es el convencimiento de la realidad demostrada, “que el peronismo unido nunca perdió una elección”. Cosa que finalmente ocurrió. 

La miopía política del macrismo 
Con una “miopía” inexplicable, como estrategia política Cambiemos y el Gobierno han pretendido e inexplicablemente lo siguen haciendo, tozuda y hasta ingenuamente, por no decir “torpemente”, ubicar como adversario al “kirchnerismo”, cuando la terrible “paliza” se la dio el peronismo. 

En una elección crucial como la acontecida, desconocer una realidad política tan clara, es como si en una pelea boxística, le prometen a los militantes macristas que van a pelear con “Menchito López” y se encuentran arriba del ring con “Cassius Clay”. Con la primera piña los noqueó. 

Ducho y veterano “boxeador político”, el peronismo fue derecho a la mandíbula y la cuestión terminó en “la lona” para el oficialismo. Los militantes de Macri se terminaron enterando con sorpresa que salieron a pelear contra “Menchito” y se encontraron con “Cassius”. Ya era tarde. 

A su vez se comieron todos “los garrones” que el peronismo les fabricó, por ejemplo, el corte de boletas en el conurbano y las provincias, que nunca se produjeron. Esto también lo adelantamos cuando comentamos las acciones de distracción justicialista en la campaña. 

El sueño de una “noche de invierno” feliz trajo amargo despertar al oficialismo que le opaca el futuro político. 

La mística peronista 
Todos aquellos que no son “del palo” del inoxidable general, suelen no entender, y no tienen obligación, la existente mística que todavía permanece en gran parte del imaginario nacional con la influencia de Perón. 

Cuando se trata de la aparente extraña actitud de conducta de los peronistas, se justifican con el lema: “Para un peronista no hay nada mejor que otro peronista”. Mientras el oficialismo se “juega erróneamente” con un cuatro de copas”, invocando al “kirchnerismo”, el “peronismo” le canta “falta envido” con 33 de mano. Y tiñe desde La Quiaca hasta Tierra del Fuego un contundente resultado a favor de su regreso al poder. 

El enojo de Macri 
Frente a esta realidad, el señor presidente comenzó, después de la aplastante derrota, en una poco feliz conferencia de prensa “enojándose” con los votantes que lo reprobaron y en una insólita ebriedad de soberbia, acusa del desequilibrio y fracaso de su deplorable gestión económica (mala en los resultados para la gente, pero de feliz resultado para las multinacionales) al triunfo del peronismo en la elección. 

Señor presidente, usted arengó a la gente para que fuera a votar. La gente votó: aguántesela.

Días después, alguien lo alertó del desastre de su aparición pública y se dirigió al país de manera más adecuada a su investidura. Anunció medidas que no solucionan en nada los problemas del país y su gente. 

Es hora de que el presidente y su gobierno se hagan cargo de sus responsabilidades y sus culpas y dejar de echárselas a los demás. 

No mirar y no escuchar los padecimientos y los reclamos de la población, utilizando muchas veces la soberbia de desconocer la realidad del país, llevó a que el pueblo y la sociedad le dieran a esa insensibilidad, inamovible respuesta de urna. 

Alguna vez, señor presidente, deje de mirar afuera, buscando “aplausos interesados” de la especulación financiera de la que pareciera (ojalá no) con sus amigos y funcionarios pertenecer y defender. 

Si a estos “tipos y tipas” asusta el triunfo peronista, creo que vamos, políticamente, en el buen camino. El candidato a vice de Cambiemos, señor Pichetto, habló del voto “revisión”, nuevamente al macrismo en octubre, se ignora si después fue a “confesarse”. No vaya a ocurrir, y se por qué lo escribo, que la revisión del voto sea el que eligió a Cambiemos, lo “revierta” a Fernández – Fernández y en la provincia Kicillof – Magario. 

En la capital federal el propio Larreta está no asustado pero sí preocupado por el apoyo a Matías Lammens. 

Los radicales en total diáspora con el Pro no saben, muchos, cómo hacer para “disparar”. Esto “llega tarde”, ya “fusilaron al partido” con el apoyo a Macri y Vidal. 

La influencia narco… 
Podemos agregar las “desopilantes” expresiones, una vez más, de la doctora Carrió sobre la “influencia narco” en las elecciones, su propio representante en el ministerio del Interior, Adrián Pérez, la desmintió. 

Carrió está más para una consulta en el “Borda” a que seguir militando en política. 

Finalmente existe una reacción de intendentes de Cambiemos en la provincia de Buenos Aires que están pensando en un “corte” de boleta para octubre fuera de Vidal y Macri, Con la extraña decisión de acompañar las boletas nacional y provincial del peronismo. Esto no es un invento, el diálogo lo hacen con Máximo Kirchner. 

Mientras tanto Verónica Magario prepara estrategia para derrotar a los intendentes de Cambiemos en el conurbano. Todavía no comenzó la campaña para octubre oficialmente, pero las piezas se mueven intensa y rápidamente. 

La realidad golpea al Gobierno duramente. El peronismo apoya la institucionalidad y nada más. 

El oficialismo deberá estar atento a los acontecimientos y atender prioridades. 
1- Recordar a Bill Clinton: “Es la economía, estúpido”. 
2- Enfrentar la realidad. Triunfo peronista por la vuelta. 


Esteban Ernesto Marranghello