Una manifestación en México, reflejo del movimiento de vida independiente que tuvo origen en la déca

Opinión

Por Agustín Báez

Discapacidad: el rol de las políticas públicas

06|10|19 16:35 hs.

Año 2019, año de elecciones, de reflexión, de evaluación de la gestión, de cambios y de avance en políticas públicas relacionadas con discapacidad, por una cuestión muy simple. El comportamiento social frente a la discapacidad define sobre la calidad de una sociedad, ciudad o de un distrito. 


Se puede considerar a este colectivo de diversas maneras, por ejemplo tomar la decisión de desatender sus necesidades o reducirlas a políticas de improvisaciones o que se enfoquen en la salud, en contextos diferenciados y medicalizados que siempre conducen a la exclusión social de las personas con discapacidad (PCD) y a un empobrecimiento del entramado social en general.

Las políticas públicas son “las sucesivas respuestas del Estado (del “régimen político” o del “gobierno de turno”) frente a situaciones socialmente problemáticas (Salazar, 1994). Así, se podría definir un problema público como una situación que afecta negativamente a los demás, perjudica el bienestar de la población, lesiona algún aspecto de la vida de los ciudadanos y de ahí se desprende que es necesaria la intervención del Estado (local, provincial y nacional) para la solución de esa inequidad, pues ni los individuos, ni los conglomerados lo pueden hacer por sus propios medios. 

Esa –precisamente- es una de las características de los problemas públicos: que es necesario recurrir al Estado para su resolución. 

Sin embargo, hay otras alternativas en las políticas públicas que incorporen una mirada más integral del tema. Es decir, un enfoque transversal que “horizontalice” las políticas y saliendo de los abordajes particulares, integre los diferentes actores y gestiones a partir de un diagnóstico participativo. Como su nombre lo indica, se necesita la participación de todas las personas, familias y organizaciones. 

Un paso básico y valioso es enumerar y priorizar los principales problemas, para orientar las posibles acciones para solucionarlos. Esto tiene que ir acompañado de los recursos humanos y económicos. Tales políticas deben integrar proyectos con objetivos de corto, mediano y largo plazo que apunten a cambiar el asistencialismo por acciones necesarias para integrarse productiva y activamente a la sociedad, en el mundo laboral, cultural, deportivo, social, entre otros aspectos. 

Sin duda esta visión incluyente considera a la discapacidad como un problema de políticas públicas y como un problema social que debe ser tratado desde la política.

El Modelo Social 
El desarrollo del “Programa de capacitación continua” implementado conjuntamente con la Municipalidad de Tres Arroyos (CRESTA, Secretaría de Acción Social, Secretaría de Prevención y Salud), apunta a realizar aportes para avanzar hacia estos objetivos. Este curso virtual-presencial se inició con el tema de “Discapacidad y Derechos”, en octubre-diciembre de 2018, continuó en mayo-setiembre de 2019 y va a continuar en el 2020. 

El marco del curso es el “Modelo Social de la discapacidad”, muy bien explicado por la doctora Palacios en su libro del año 2008, en el que menciona que: “Ser humano significa, en esencia, ser limitado, no existe ser humano que posea total repertorio de habilidades que le permita enfrentarse a los múltiples y cambiantes demandas de la sociedad y el entorno. Por lo tanto, es imposible establecer los límites que separan la capacidad de la discapacidad”. 

Los fundamentos del Modelo Social son dos: 
-Las causas que origina la discapacidad no son ni religiosas, ni científicas, sino sociales, o al menos preponderantemente por limitaciones de la propia sociedad. Por la manera en que está diseñada la sociedad, que no responde a las necesidades de todas las personas. 

Se considera que las personas con discapacidad tienen mucho que aportar a la sociedad, o que, al menos, la contribución será en la misma medida que el resto de personas -sin discapacidad- considerando un marco de Inclusión y de entender la diversidad. 

Estos fundamentos inciden sobre las políticas públicas que se deben adoptar; es decir si las causas son sociales las soluciones no deben apuntarse individualmente a las personas con discapacidad, sino que deben estar dirigidas hacia toda la comunidad. 

Se trata de un modelo que aboga por la rehabilitación o normalización de una sociedad, pensada y diseñada para hacer frente a las necesidades de todas las personas, partiendo de la diversidad, incluyendo y aceptando las diferencias. 

El objetivo que se encuentra reflejado en este paradigma es rescatar las capacidades en vez de acentuar las discapacidades. Esto no significa negar al problema de la discapacidad, sino situarlo dentro de la sociedad. 

Avanzar hacia una “Cultura Inclusiva”, no es una tarea sencilla. Por ejemplo, si analizamos la Inclusión educativa se requieren importantes cambios de paradigma. Es inmensa la tarea que aún existe para seguir avanzando.    

Por Agustín Báez