Opinión

Escribe Oscar Rossi

La Patria, Alberto, Axel y la cigarra

29|10|19 13:02 hs.

Por Oscar Rossi

Tantas veces me mataron, tantas veces me morí, sin embargo estoy aquí resucitando. 

La frase hecha canción de María Elena Walsh con la que el hoy presidente electo Alberto Fernández cerró el último debate previo a las elecciones del domingo, evidentemente le trajo suerte. Por eso voy a utilizarla para intentar explicar lo que dicta mi esperanza, que una vez más surge de la desesperanza -valga el juego de palabras- para apostar por un futuro mejor para este golpeado país, que es lo mismo que decir un porvenir algo más benévolo para todos nosotros. Quizás también ayude a que mi ilusión se convierta en realidad. 

Cerrada la tan polarizada como urticante campaña, el ganador y su vencido, el presidente de la Nación, que parecían –o lo estaban- tan enemistados que ni siquiera se permitieron un civilizado apretón de manos al encontrarse en los debates previos a la elección, se reunieron durante una hora para conversar sobre la seguramente difícil transición que se viene. El encuentro, a pedido de Mauricio Macri minutos después de conocerse el resultado de la puja democrática, una normalidad en cualquier democracia de cualquier país civilizado, para nosotros, o al menos para mí, cobra visos de extraordinaria. Es que en esta Argentina de la grieta el adversario político se transformó en enemigo poco menos que mortal y ello no da lugar para una charla, ni tan siquiera para una entrega de poder y si no basta con recordar lo ocurrido hace cuatro años atrás cuando Cristina Kirchner faltó a la cita y poco menos que dejó el bastón de mando tirado en la calle. Si bien es cierto que el electo gobernador bonaerense, Axel Kicillof, durante el festejo en la noche dominguera mantuvo un mensaje parecido más a enfervorizar a las huestes camporistas que a llevar una voz de esperanza a todos –“todos”- los bonaerenses, al otro día, ya seguramente sin tanta euforia y con los pies sobre la tierra, brindó una imagen distinta en conferencia de prensa, donde habló de diálogo, de consenso, de problemas que le deja la actual gobernadora, pero también de otros, que vienen de lejos, en los que es obvio que tuvo responsabilidad su propio partido, que comandó la provincia en mandatos anteriores al de Vidal. Incluso, durante el encuentro con los periodistas, el joven economista dijo que no piensa buscar culpables sino que viene dispuesto a encontrar solución a los problemas bonaerenses, por lo que pidió a la actual gobernadora un informe veraz y completo durante la etapa de transición.

También resulta esperanzador, al menos para mí, que dentro de los nombres dispuestos por Macri para la etapa de traspaso, figuren políticos y economistas bien vistos por Fernández y los suyos, como los ministros Rogelio Frigerio y Hernán Lacunza, por ejemplo. Del otro lado también habrá negociadores de buen diálogo con la gente del actual gobierno, como Santiago Cafiero y Guillermo Nielsen, por citar algunos.

Además, y no menos importante, es que el actual Gobierno tomó medidas –quizás a pedido de quienes serán poder dentro de un mes- para evitar que hubiera una corrida del dólar tal cual lo anunciaban agoreras voces. 

Pareciera, en poco más de un mes se sabrá, que en este aspecto ya aprendimos de viejos errores y estamos un poco mejor. Al menos es un paso para que la vieja y maldita brecha deje de identificar a la política argentina, más allá de nombres propios, y ya no sea un impedimento para que se pueda trabajar mancomunadamente en favor de un proyecto de país en el que todos, más allá de banderías e ideales, puedan participar. En definitiva, alguna vez habrá que empezar a privilegiar las políticas de Estado por sobre los mandatos presidenciales, sea quien sea el mandatario de turno. Peronistas, radicales, la izquierda, la derecha, el país en su conjunto ya ha sufrido más de la cuenta por el personalismo y la desmedida ambición de poder…. 

Fernández, Kicillof, y todos los ganadores del último domingo tienen el orgullo, la responsabilidad y la obligación de trabajar por una sociedad sin rupturas, por una Argentina con más producción, con más trabajo, con menos miseria, con menos injusticia social. Por un país mejor en todo sentido… 

Si así no lo hicieren, que Dios y la Patria se lo demanden. 


Oscar Rossi




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