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El adiós a un referente: se fue Popi

13|11|19 21:20 hs.

Por Claudio Menéndez 


Otra despedida más, otro referente que se va. Duro el 2019... Falleció en Tres Arroyos Ricardo Héctor Guido, Popi, un referente indiscutido del periodismo regional, un verdadero maestro. La salud de Popi no venía siendo la mejor, en forma reciente atravesaba un proceso postoperatorio bastante complicado, y a los 82 años se produjo el desenlace. 

Los que nos dedicamos a esto de la radio tenemos siempre referentes, gente que uno ha seguido, ha escuchado, ha admirado desde siempre. Ese era Popi para mí. No tengo memoria de cuándo lo escuché por primera vez, seguramente de muy niño. Inolvidables sus transmisiones de Turismo Carretera, con la tecnología que había en esa época, donde todo era mucho más difícil que ahora. Imborrables también las transmisiones de la Corvina Negra, donde él era la cabeza del operativo en LU 24. Yo tendría unos diez años cuando fui por primera vez a la entrega de premios del concurso, miraba desde abajo, y soñaba con algún día estar ahí. Y lo logré. Que el Club Cazadores me haya elegido para acompañar a Popi en el podio del certamen es una de las satisfacciones más grandes que me ha dado la profesión y la vida. 

Conocí a Popi al poquito tiempo de ingresar en la RCC, tuve esa enorme suerte. Ese verano, el de 1994, él venía a la radio a hacer la columna con el historial de Las 24 Horas de la Corvina Negra, yo no podía creer que estaba trabajando junto a una de las voces que había acompañado toda mi infancia, y que era sin dudas uno de los promotores para que me dedique a esto. De entrada me trató como a uno más, como hacen los grandes. Yo tenía escasos 20 años. Al momento del concurso, me enviaron como movilero a la sede del Club Cazadores, y saqué al aire a Popi con su clásica largada de Las 24 Horas de la Corvina Negra, la cuenta regresiva y ese momento inigualable del lanzamiento. Popi me identificó y dijo: "Acá estamos con Claudio Menéndez de la RCC". No podía creerlo, la enorme generosidad de nombrarme ahí, en ese lugar, cuando absolutamente nadie me conocía. 

Ricardo Héctor Guido nació en Tres Arroyos, pero toda su infancia y parte de la adolescencia la vivió en Claromecó. Una amiga de su madre le puso de sobrenombre "pope", muñeco en alemán, y luego el apelativo derivó en el clásico y tradicional Popi. Su abuelo y su padre fueron panaderos de toda la vida. Abelardo Guido se instaló en Claromecó en 1935, Ricardo nació en el 37. Aquí adquirió una panadería, en 26 casi 9, que luego le vendería a Mario Reynoso, es decir, la actual Bel Mar. A los cuatro días de nacido, Popi llegó a Claromecó en el viejo automóvil Ford de su abuelo. Aquí se quedó hasta los 15 años. Sin embargo cursó la primaria en la Escuela 16, ya que los padres lo enviaban a estudiar a Tres Arroyos. En los colectivos de Caram y de Polo viajaba semana a semana desde Claromecó hasta la ciudad cabecera, donde vivía en la casa de su abuela. 

Popi decía que en Claromecó había pasado los años más hermosos de su vida. Según un censo de la época, vivían en la localidad tan sólo 48 personas, una de ellas era Guido. Luego su padre instaló la panadería en Tres Arroyos, y allí se mudó definitivamente a la ciudad, donde cursó el secundario en el ex Colegio Nacional. Ahí comenzó lo que Popi decía que era uno de los errores de su vida, cuando se fue a La Plata a estudiar medicina. Se sintió muy sólo en la capital provincial, viviendo en pensiones, y al morir su padre abandonó con tercer año de la carrera cursado, y regresó. Ricardo en realidad quería ser escribano, pero no le gustaba abogacía. Hizo luego el Servicio Militar en La Plata, en Bahía Blanca y finalmente en Comodoro Rivadavia. 

Al regreso a Tres Arroyos comenzó a trabajar como corrector en el viejo diario La Hora. Popi trabajaba sobre las galeras, que se entintaban con un rodillo antes de ingresar al linotipo, una tarea dura y complicada. En forma paralela trabajó en la IKA Renault y también en el Banco Nación. Tenía tres trabajos a la vez. Como bancario estuvo 37 años, fue tesorero en la sucursal Bahía Blanca, en Villa Iris y en Stroeder. Del diario La Hora, pasó a La Voz del Pueblo, ya como cronista en deportes. 

Contaba siempre el impacto que le provocó subirse al auto un día y sintonizar la emisión de prueba de LU 24 Radio Tres Arroyos (el mes pasado se cumplieron 50 años). En uno de los grandes premios de TC que se largaba en Necochea y pasaba por Tres Arroyos, se fue hasta la ruta con la ampolleta a tomar los tiempos. Ese trabajo lo había hecho para él, como aficionado a los números y al automovilismo. Fue allí que Cacho Potente lo llevó a trabajar a la radio. 

Como se dijo, encabezaba las transmisiones de automovilismo, junto a Mario Contardi, Rubén Losada, Cacho Potente, Juan José Erramuspe y varios más. Eran trece en total, un verdadero equipo profesional. Seguían las carreras de TC con un avión, igual que Carburando. Relató también las categorías zonales, y eventualmente otros deportes. 

En Claromecó nació su pasión por la pesca, su padre también lo era. Cuando surge la idea de Las 24 Horas de la Corvina Negra estuvo ahí. De hecho donó uno de los trofeos de su padre para los primeros concursos internos. A partir de ahí estuvo en todos los concursos, en todos. Siempre llevando la estadística, el historial, básicamente en su prodigiosa memoria. Bastaba con recordarle cualquier edición del certamen, para que Popi comentase los pormenores. Varias veces le dije que tenía que escribir un libro con ese material tan valioso. No pudo ser, aunque sus crónicas en La Voz del Pueblo con la historia de Las 24 permanecen, sólo habría que poner manos a la obra.

En los últimos años, Popi fue un gran colaborador de la Liga Regional Tresarroyense de Fútbol, donde también dejó su huella imborrable. 

Padre de tres hijos, Ricardo Héctor Guido es un nombre que no se olvidará. Varias veces me honró diciéndome que yo era su sucesor. Siempre le contesté que era un saco que me quedaba enorme. Es casi imposible pensar una Corvina Negra sin Popi. Ha dejado un legado fundamental, en el periodismo lugareño, en los medios radiales y gráficos, en Las 24 Horas de la Corvina Negra, en la vida. Hasta siempre querido maestro.