Carta de Lectores

Escribe Horacio Rampoldi

El Tano estaba orgulloso

27|12|19 10:19 hs.

Señora directora:


In Argentina sono tutti pazzi!! Non lo può credere!! – Il mio amico Ing Gianlorenzo B. parlava... 

Así es, señora directora, no podía contener la indignación que sentía cuando llegó a Tres Arroyos -rumbo a su soñado Claromecó - y leyó un par de diarios que lo hicieron reventar. 

Él estaba orgulloso ante sus pares de una Nación (amiga para él), que venía creciendo en todo: reconocimiento internacional, nunca imaginó que los argentinos íbamos a poder reunir y hospedar a los líderes del mundo en una Capital Federal que era la gloria, con una velada en el Teatro Colón que habrá quedado grabada en la mente de los cientos de personajes que se dieron cita en Buenos Aires, la Capital de un nuevo mundo, de una Argentina que quería ser nuevamente Occidente, con socios que nos defendieran de cualquier intromisión -sea China o del isis, grande o pequeña- porque ¡volvíamos a integrarnos al mundo desarrollado! Batiendo records de exportación de carne al primer mundo, recuperando de a poco los mercados perdidos para nuestros granos, para nuestros vinos, nueces de Catamarca, cerezas de Chubut, frutas del Alto Valle, pescados de nuestro Océano Atlántico, cítricos de Mesopotamia y Tucumán, productos industriales para el mundo entero, tratando de avanzar en constituirnos en abastecedores de un mundo industrializado y con el campo batiendo records, recuperando mercados vilmente perdidos. 

Una provincia de Buenos Aires campeona en producción que no era manejada con criterios de La Matanza. No se podía creer. Una Argentina que compraba 7000 millones de dólares anuales de energía y en 2019 había logrado el autoabastecimiento. Y que de ahora en más, año a año, seríamos exportadores netos de petróleo, gas y sus derivados. ¡Uno de los pocos países del mundo que logró estar en esta bellísima situación energética en cuatro años! En el mismo puerto de San Antonio Oeste donde un barco gasificaba el licuado que importábamos, ahora un barco licúa gas para exportarlo al mundo. 

Tampoco entendía a que un gobierno que había logrado poner en marcha una rémora total como era el FFCC General Belgrano desde Salta a Buenos Aires, el que había logrado hacer funcionar 54 parques eólicos dando 8% de la energía que consume el país en forma renovable (dentro de los 105 proyectos en marcha); la Argentina que había doblegado al narcotráfico que la estaba ahogando y que logró frenar a sus socios en la policía y en la política de la mano de Patricia Bulrich; el mismo Cambiemos que revirtió problemas en decenas de hospitales con la última tecnología, que abrió a la discusión temas graves como la educación para mejorarla. 

El mismo gobierno que, respetando situaciones personales infinitas, no echó 500.000 empleados públicos sobrantes de los dos millones que habían sido tomados inescrupulosamente para conseguir votos. No. Buscó no generar problemas sociales y, lentamente ir hacia una relación más aceptable entre crecimiento económico y tamaño del Estado para no herir a nadie. Con el mismo cuidado siguió con políticas como la AUH, cuando -si lo único que importaba era la economía- hubiera podido cortarlas de cuajo. 

El Tano lo vio todo desde su Italia. Y estaba orgulloso de sus amigos los argentinos. 

Ahora se encuentra con que publican notas hablando de “tierra arrasada” gente que jamás tuvo el mismo espíritu crítico para ver las empresas de obras públicas asociadas a los funcionarios para robar al país. Las mismas obras que costaban el triple, hoy cuestan un tercio. Cuando vimos a nuestra Patria saqueada. Cuando no se llevaban hasta los impuestos retenidos de los combustibles por miles de millones. Cuando compraban impúdicamente autos de alta gama de a cientos y departamentos en Puerto Madero. Cuando se compraron media Patagonia. Cuando salían millones de dólares de los placares de los hijos o alguno trataba de revolearlos en un convento para engañar a propios y extraños. O cuando había que excavar para ubicar el dinero (enterraron la guita… de cuarta!) 

El Tano vio que esa pesadilla había pasado para la Argentina. 

Y ahora, después de un gobierno que hizo lo que pudo: porque tenía a todos los anteriores con todo el capital malhabido en contra. Con muchos jueces nombrados amañadamente. Con sólo los ingenuos contribuyentes laburantes cotidianos respaldando, aquellos que saben de moral y de acciones válidas sin haber estudiado leyes. 

Que algunos diarios hablen de “catástrofe económica” le produce una mezcla rara de indignación, tristeza, bronca y desprecio por media sociedad que no supo ver la oportunidad que tuvo al alcance de la mano. Justo con un país preparado para -con sus limitaciones- lanzarse al crecimiento tipo Brasil y volver a Occidente. En cambio han preferido ser “aliados” de Cuba, Venezuela e Irán. 

El Tano me dijo: “para volver al Primer Mundo, donde la civilización deja su huella, a la Argentina le va a costar mucho…"

” Yo me quedé muy dolido… y pensando. Al fin le dije: “Aiutaci…Ayudanos. Ya somos el 41%. Ayudanos a trabajar para que en la próxima seamos mayoría los que nos animamos a ser una Argentina grande. Una Argentina adulta, seria, respetada”.

Horacio Rampoldi