Frente del destacamento. Con Sebastián Ferrara son 35 los bomberos de Orense

Claro, Reta y Orense

Los Bomberos Voluntarios de Orense

Cuando suena la sirena

02|01|20 21:09 hs.

Sebastián Ferrara heredó de su padre la pasión por ser bombero voluntario. Acostumbrado desde chico ver a su viejo levantarse de la mesa por la noche para asistir en una emergencia, vio como con el paso del tiempo a esas salidas las comenzó a hacer él mismo y con las mismas ganas que tiene hoy, cuando para la actividad ya puede pedir el retiro. 


Sin embargo, y tal como lo hizo su padre, continuará desempeñándose como servidor público convencido de poder aportarle a los nuevos integrantes toda su experiencia. Suma 25 años de actividad, pero todavía siente el fuego sagrado llamándolo por dentro cada vez que escucha la sirena. “Entrás a los 18, y a los 43 años te vas. Pero está bueno poder aportar lo que uno sabe”, explicó. 

Así recordó cómo lo encontró un siniestro en Claromecó. “En el 2000 cuando estábamos en el Vivero -fue 1 de enero- estábamos terminando de comer y sonó la sirena. Volvimos al otro día a las 9 de la mañana”. 


Sebastiàn Ferrara (derecha) junto a Cristian Lautsen jefe y segundo jefe del cuerpo de Bomberos Voluntarios de Orense


Sebastián explicó que “uno siendo bombero siente algo diferente respecto que las demás personas. Tengo a mi hermano que no siente lo mismo que yo por ser bombero. Y con los 25 años de servicio me sigue pasando lo mismo. Suena la sirena y tengo las mismas ganas de cuando entré”. 

“Nosotros por ahí no nos damos cuenta, pero cuando hacemos una fiesta los más chicos te ven como un héroe, como me pasaba a mí de chico. Te conmueve”, dijo Sebastián.  


Resumió que ese sentimiento “es una sensación de querer ayudar lo más pronto posible. En todos los cursos que hacés te lo van metiendo en la cabeza. Cuando suena la sirena tenés que ir a ayudar a alguien. Sea un incendio o un accidente”.

Al rescate 
Entre las intervenciones que debió hacer como servidor público recuerda el haber tenido que bajar de una antena –con ayuda de otra persona- a un joven que quería quitarse la vida; y también el rescate hecho de una persona que había quedado atorada dentro de un vehículo siniestrado. 

“Hay una persona que es de Tres Arroyos que tuvo un accidente y siempre pasa a agradecernos que lo sacamos bien. Le dijeron en Mar del Plata que gracias a que los bomberos lo habían sacado de la manera adecuada, volvió a caminar. Esas son las cosas que te quedan”, dijo Sebastián quien también recuerda cómo lo recibieron con aplausos aquella vez que logró bajar con el joven suicida. 

“Recuerdo mucho lo que vivió mi viejo como bombero, murió hace un año. En la fiesta de fin de año cuando me tocó hablar sentí que él estaba presente. En su época, te cuentan que salían con la ropa puesta que ellos tenían, un mameluco y nada más”, describió con admiración el pasado heroico de su padre. Igualmente comparó sus años de niño, con el respeto que en la actualidad despierta un servidor público en su localidad. “Nosotros por ahí no nos damos cuenta, pero cuando hacemos una fiesta los más chicos te ven como un héroe, como me pasaba a mí de chico. Te conmueve”. 

“Cuando se va para el lado del balneario lo peleás a capa y espada, con el balneario tenemos un problema de forestación muy grande para protegerlo. Falta hacer un contra fuego”, contó el bombero del pueblo


Arrojo y respeto
Entonces las anécdotas brotan como cuando en Marisol un gran incendio amenazaba a las viviendas y los pedidos de la gente eran directamente para que les salven sus casas. “Eso te queda como muy marcado”, dijo al recordarlo. Pero su experiencia hace que se detenga en un detalle que tiene que ver con el balneario de su localidad.

Ocurre con el avance de las llamas hacia el balneario Orense cada vez que el fuego copa a la forestal Huinca lo. “Cuando se va para el lado del balneario lo peleás a capa y espada, con el balneario tenemos un problema de forestación muy grande para protegerlo. Falta hacer un contra fuego”, contó Sebastián quien resaltó que ese planteo ya se lo hizo al intendente Carlos Sánchez. 

Con los bomberos 
Una comisión compuesta por vecinos y ex bomberos se encarga de administrar los recursos del cuerpo de servidores públicos, y además de generar otros ingresos. La tarea funciona de manera aceitada, en Orense la comunidad está muy comprometida con ellos. 

“Se hace una rifa todos los años, se recibe el aporte de la cooperativa eléctrica. Cada usuario que está de acuerdo paga una cuota de 10 pesos en el recibo, y también se hacen distintos eventos. A ello se le suma el apoyo del gobierno nacional con subsidio de 2.200.000 pesos anuales. Pero tenemos gastos por más de 100 mil pesos por mes, por ejemplo en ropa, seguros y en un canon de la federación”, describió.