Claro, Reta y Orense

Claromecó

Gastronómicos, los más favorecidos

24|01|20 18:13 hs.

Los distintos sectores consultados por este diario dieron su punto de vista con respecto al desarrollo de la temporada; mientras que el gastronómico se mostró completamente conforme, los comercios dedicados a la venta de ropa o artesanías explicaron que viene “flojo”. A su vez, hicieron una importante mención al fin de semana pasado en el que Claromecó recibió amplia convocatoria de turistas de la zona y de diferentes provincias. En base a esto, el director de Turismo, Julian Lamberti dijo a La Voz del Pueblo que “todo el mundo trabajó muy bien”. Coinciden, pero en algunos locales afirman que un sábado y domingo no alcanza. Asimismo Lamberti sostuvo que, "no veo que la gente haga un turismo gasolero. Por ejemplo, a los negocios de gastronomía los veo llenos prácticamente todos los días de la semana. Otro tipo de comercios, a lo mejor, la tienen que remar un poco más" y las voces de los negociantes concuerdan ampliamente con esa postura. 


A su vez, recalcaron que la gente cuida mucho el bolsillo y que los eligen cuando se ofrecen cosas distintivas, ahí es cuando se genera el consumo. Además, reafirman en algunos casos una preocupación en cuanto al precio de los alquileres, los servicios y demás gastos que deben afrontar. Una de las propietarias consultadas, aseguró que antes era posible terminar la temporada con ahorros, mientras que ahora “casi únicamente alcanzo a cubrir los gastos”.

La coincidencia entre los rubros que ven la situación un tanto más difícil fue que saben que la gente está en la localidad, ven ese movimiento de paseo pero no se percibe en sus cajas, explican. Mientras que quienes se dedican a vender productos alimenticios, ven los locales con permanencia de gente. Para ellos, una de las razones puede ser que cuando el veraneante se queda hasta tarde en la playa o decidió hacer alguna actividad que le llevó todo el día no tiene ganas de cocinar. “El dinero que trae, posiblemente se lo gaste en comida, que es un producto de primera necesidad y que se disfruta”.

Perspectivas 
Desde la churrería “Don Vicente” Lucía Pellizzari hace un balance general y subraya, junto a su marido, que la temporada “viene bien” y generando una comparación hacia el año pasado explican que, posiblemente, un poco más de consumo. Para ellos, en parte puede deberse a los diez años en el mercado, tanto los locales como los turistas los eligen porque ya los conocen, “mantenemos la misma línea, con calidad, limpieza y buena atención” además de que siempre buscan incorporar algún churro distinto, variando del clásico o el de dulce de leche. 


Lucía Pellizzari, de churrería “Don Vicente” (Fotos: Carolina Mulder)


El clima no le parece una preocupación importante, ya que cuando es día de playa tienen los vendedores playeros a los cuales la gente espera; específicamente a Daniel “Misterio” el clásico churrero que se pone contento cuando la gente le levanta la mano, y con el que la gente se divierte. Cuando es un día feo la clientela está en el local “les gusta la elaboración a la vista, hacemos todo manual, no utilizamos máquinas” dice. 

Hace hincapié sobre el fin de semana pasado en el que “fue una locura. Nosotros no lo vimos ni en carnaval, ni con la corvina negra. Nunca vimos tanta gente”. 

Textil y artesanías 
Por el lado del sector textil, Soledad Mazzei de “Dios te Oiga” indica que hay “mucha gente y poca plata”, con días en que se vende bastante bien y días que no, lo que muestra una inestabilidad. Esta situación asegura que la percibe en mayor medida en esta temporada, mientras que “los fines de semana un poco repunta”. Hace referencia a los gastos que deben afrontar y que en su caso es pagar lo que debe y recuperar lo invertido. 


Soledad Mazzei de “Dios te Oiga” (Fotos: Carolina Mulder)


“Hubo mucha diferencia en lo que aumentó la comida a lo que aumentó la indumentaria”, expresa al mismo tiempo que indica que los veraneantes no eligen pagar una remera 950 pesos pero sí optan por gastar ese dinero en carne. 

Otro local consultado fue Artesanías del Sol, de Alejandra De Leo, en el que explica ver dos extremos, algunos que gastan mucho y otros que deciden ahorrar, guardar el dinero. A comparación de otros años, en los que entraba mucha clientela y las compras eran constantes pero de poco dinero, la temporada en transcurso el que entra es para consumir a lo grande, asegura. 


Alejandra De Leo, de Artesanías del Sol (Fotos: Carolina Mulder)


“El fin de semana explotó pero no acá”, y lo refiere a que quienes visitaron Claromecó el viernes y sábado pasado eran de la zona que “van a la playa, toman un helado y se van”. 

Wanda García, la empleada del local Tinajas, expresó que Claromecó recibió mucho turismo, incluso este último fin de semana. Asimismo, que el veraneante cuida mucho su dinero a raíz de los altos valores que maneja el hospedaje y que también tiene que alimentarse, por lo que no siempre opta por comprar en el local o llevar para regalar. 


Wanda García, de Tinajas (Fotos: Carolina Mulder)


Alfajores y más 
Otro de los consultados fue Azul Claro, en el que su titular Pablo Ailán sostiene que la temporada “va” aunque podría ser mejor y “uno siempre quiere más”; en el caso de ellos les sirve que los días estén feos porque las personas salen a pasear al centro, por lo que en ese sentido los benefició un enero inestable en cuanto a días playeros. 


Pablo Ailán, de Azul Claro (Fotos: Carolina Mulder)


Sobre el fin de semana anterior, “superó las expectativas, mucha cantidad de gente” y al igual que los otros sectores coincide en que lo que es alimento se mueve mucho más “y más aún acá en la costa. Los otros quedan un poco más de lado”. En referencia al tipo de turismo que los visita, explica que a diferencia de otros años no ve tanto veraneante de otras provincias, pero sí de la zona y más aún sábado por la tarde y domingo. 


Jorge Della Cha, de La Posada Almacén de Comidas (Fotos: Carolina Mulder)


Por último, Jorge Della Cha, dueño de La Posada Almacén de Comidas, es uno de los más conformes en lo que a la temporada respecta; este es su segundo año en el que decidió abrir ya desde la primavera, en donde aseguró que “estaba más tranquilo y a partir de diciembre empezamos a full”. Contento y positivo, expresa que “viene espectacular, trabajando a full de 8 a 23 y más que conforme”