Claro, Reta y Orense

Bicitourguía

La meta es Claromecó inclusivo

08|02|20 13:26 hs.

Nestor Zoquini comenzó a involucrarse en la parte de discapacidad en el 2015, cuando diagramó junto a Claromín un plano y folleto en sistema braille. Cada paso que daba era en pos de cuestiones sociales y medioambiente, dos temáticas que aún hoy lo interpelan por completo “a la hora de demostrar qué turismo queríamos, ni lo dudé porque esto tiene un inicio pero no un final, hay personas que lo necesitan y es preciso que puedan disfrutar también”. 


Ese plano en Braille fue llevado a la Feria Internacional de Turismo el cual fue ovacionado. Néstor estaba comenzando a sentir que debía involucrarse desde un rol más activo y decidió, junto a Cecilia Garibay y Pablo Ledesma brindar la atención para los baños con silla anfibia en la bajada accesible de calle 30 “yo sin tener técnica, solo le puse el pecho”, asegura. Ese primer año bañaron veinte personas. Al año siguiente cien y empezó a pensar que había que hacer “algo más”, buscar y ofrecer otra alternativa para los días en que la playa no era una opción, pero “la vida gira, las cosas se dan cuando se tienen que dar”, explicó. 

Néstor ama la naturaleza. Los animales y especialmente los caballos lo acompañaron desde que tenía diez años cuando comenzó a trabajar como guía en El Establo, en la Estación Forestal. Logró tener doce y un día tuvo un accidente que motivó a cambiar su vida. “Era una pasión, pero nos dimos vuelta y se me mató, se quebró el cuello. Yo tuve problemas de columna con rehabilitación durante dos años”. Entonces decidió que ese trabajo que también le gustaba, tomaría un vuelco radical para dedicarse por completo al turismo que él quería, el que es para todos e invertiría el dinero de esos animales en ello.

Al poco tiempo, Néstor supo de la silla adaptada de la empresa “Ernibike”. La compro y comenzó a generar un sin fin de momentos de emoción; supo que para brindar un servicio completo de bicicletas debía adquirir playeras y mountain bikes para los demás integrantes de la familia. Hoy logro tener 18 bicis que alquila a diario, además de los paseos que ofrece como otra forma de conocer Claromecó. “Los espejos sirven para que el que va sentado pedaleando, le vea la cara de felicidad a la personita que va sentada”, explica. Con una silla de ruedas no se respira el mismo aire que en la bicicleta, la velocidad va llevando el aire puro que le va directo y por completo, “el año pasado hicimos cinco viajes familiares, jamás habían tocado una”. 

Por el emprendimiento que llamaron Bicitourguía ganaron junto a su familia que lo apoya y ayuda un premio por mayor impacto social en la Facultad de Derecho en Buenos Aires, “siento que soy más feliz que ellos, generar que otra persona sienta lo que nunca sintió es impagable; no hay palabras porque son sensaciones”. Todos entonces son capaces de disfrutar la naturaleza, de hacerlo en conjunto con la familia y eso “cambia energéticamente todo el grupo, no solo en la persona sino en su padre, madre, hermano”. 

Hace años atrás esta sumatoria de acciones era más difícil de ver, de encontrar. Se está gestando un cambio social en la Srgentina y en el mundo. Como destino turístico, debemos hacerlo accesible, sustentable y renovable.

Desde la infancia 
Néstor, nativo de Claromecó, entendió cuando tenía ese rol de guía de cabalgatas que había que reforzar el turismo y escuchar “a la gente que tiene otras y más ideas”. Ya desde ese momento algo lo incentivó a querer accionar para brindar un servicio completo y eficiente a quienes visitaban las playas. “Nosotros éramos muy nuevos y me hablaban de playas como Villa Gesell o Mar del Plata. Eran fuertes e iba mucha gente pero no tienen lo que nosotros sí, que es completa naturaleza”. 

Ahí encontró la relación y conexión “gracias a la gente de El Establo que fueron como mis padres y que tenían trato con el gabinete municipal, entonces en su momento empecé a relacionarme”. Le gustó lo social y empezó a aportar su grano de arena en cada una de las gestiones luego de haber hecho un curso que lo habilitaba para pertenecer a la oficina de Turismo.

El primer año fue con Diego Fernández y Juan José Etcheto; los directores cambiaron y “siempre me mantuve sacando de todos algo bueno y positivo, además de cantidad de experiencia”. Siguió el camino y año a año fue creciendo, involucrándose e interrelacionando áreas que para él son fundamentales en el turismo en general pero en el inclusivo aún más: cultura y deporte “tratamos de hacer lo que mejor se puede, a veces algunas ideas quedan truncadas pero nos entendemos y vamos para adelante”. 

Con la nueva gestión 
Este año lograron como muestra de un gran avance que el Club Cazadores done cuatro sillas anfibias, fueron a capacitaciones y se consiguió gran contacto con las personas del sector de accesibilidad de la Nación. Alejandro López, creador de la Red de Turismo Accesible, los invitó a diferentes eventos y charlas en Buenos Aires por lo que Claromecó pertenece a ese tejido y “ya te reconocen a nivel nacional como una playa accesible por todo lo que estamos sumando año a año”. Otro punto lo llevan los paradores que el año que viene “van a cambiar mucho” para que las rampas y los espacios adaptados no solo se den en un sector sino a lo largo de toda la costa, “a Kuyem los ayudé mucho y están felices de ser el lugar que son”. 

Consultado sobre el rol del actual director de Turismo, Julián Lamberti, asegura que es “la persona que entiende Claromecó desde un inicio”. Con su experiencia generó y genera eventos que se necesitaban para la localidad, “es una persona con ideas que después lo plasma en proyectos y luego lo lleva a cabo. Demostró que se podía y tiene la oportunidad de su vida de dirigir su lugar, trajo a su familia y le gusta lo que hace. Disfruta y hace disfrutar a quienes vienen”. Expresa que es una persona positiva, que deja las trabas al costado “para ir para adelante”.