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Síndrome urémico hemolítico: prevenirlo está en tus manos

29|02|20 11:22 hs.

El síndrome urémico hemolítico (SUH) es la causa más común en insuficiencia renal en niños menores de 5 años y no es infrecuente. 


El SUH es una enfermedad causada por enterobacterias como la Escherichia Coli 0157. “Este conjunto consta de varios síntomas que son típicos, luego de una diarrea aguda, allí se le realiza un cultivo y si es positivo y transcurrida una semana se suman síntomas como diuresis, hematomas, palidez, alteración de la conducta y mucha letargia, es decir que el niño esté muy dormido, tenga anemia y falta de orina, el pediatra debe realizar los laboratorios de control”, explica el doctor Horacio Rey, jefe de Pediatría del Centro Municipal de Salud. 


Horacio Rey


Esta patología es un conjunto de signos y síntomas que ocasiona una disminución de la función renal y de las plaquetas, diarrea con sangre y anemia, Irritabilidad, debilidad y letargia. Como síntomas posteriores, se mencionan la disminución de la orina, palidez, siendo la complicación más importante el fallo renal agudo. 

Nuestro país es uno de los lugares en el mundo que más incidencia tiene de síndrome urémico hemolítico (SUH) por lo tanto los servicios de Nefrología, ya que el aparato urinario es el más afectado, son los que más saben sobre el tema. El paciente con diagnóstico de SUH debe ser siempre internado y en el caso de Tres Arroyos una vez que el pediatra tiene el diagnóstico, deriva a la ciudad de Bahía Blanca, ya que en nuestra ciudad no hay nefrólogo infantil ni diálisis pediátrica; allí se encuentra la máxima referente en la zona como lo es la doctora Alconcher. En esta instancia se procede a monitorear esa diuresis y si tiene un aumento de creatinina entra en un protocolo de diálisis peritoneal.

Esta enfermedad es la causa más común en insuficiencia renal en niños menores de 5 años y no es infrecuente. Rey puntualiza que en Tres Arroyos se dan aproximadamente dos casos al año. No siempre los niños que sufren una diarrea por shigelosis o salmonelosis cursan un síndrome urémico hemolítico. 

Sin embargo, ante estos síntomas mencionados, el pediatra lo debe confirmar con las pesquisas de laboratorio. Hay muchísimos casos, sólo con anemia, que no ingresan en diálisis, pero deben ser monitoreados ante la posible afección al riñón, y luego controlar su presión arterial por lo menos por 20 años. 

Las complicaciones pueden alcanzar al sistema renal (insuficiencia renal aguda, hematuria, hipertensión arterial, proteinuria) gastrointestinal (estrangulación o perforación, pancreatitis, colitis severa) o neurológico (estado mental alterado, signos neurológicos focales). Puede ser necesario un trasplante de riñón si los riñones están excesivamente lesionados por el síndrome urémico hemolítico severo. La diálisis peritoneal durante la fase aguda, es actualmente el único tratamiento utilizado en el SUH, que ha logrado disminuir la mortalidad a un 4%. En el adulto se hace hemodiálisis.

Recomendaciones 
“Las mamás deben consultar inmediatamente ante diarrea franca”, indica el doctor Rey y da como ejemplo: “una niña que se derivó recientemente tenía hematuria y proteinuria, disminución de glóbulos rojos y de plaquetas, que es anemia. No requirió de diálisis, por lo cual se encuentra en recuperación”. 

Ante estos casos, es importantísimo resaltar que la prevención del síndrome urémico hemolítico, está en las manos de cada familia, que puede evitarla tan sólo con tomar las medidas adecuadas para la preparación de los alimentos que se consumen y fundamentalmente incorporando el lavado de manos, como un hábito en la dinámica familiar. 

“La forma de contagio es fecal-oral”, afirma el doctor Rey. El riesgo puede estar presente todos los días tocando dinero contaminado, un picaporte, agua no segura, una lapicera contaminada. Ya que de la mano a la boca y al ano no hay casi ninguna distancia para los niños. 

El uso de dos tablas en la cocina, la tabla roja para elementos crudos y carnes rojas y la blanca para alimentos cocidos. No utilizar los utensilios de un alimento crudo a cocido, es decir no usar el mismo cuchillo para cortar la carne y después el pan; esto es fundamental para eliminar la contaminación cruzada sobre todo no deben utilizarse carnes de varios cortes; por lo cual se prohíbe, en pediatría, el consumo de carne picada antes de los tres años y luego se debe tener mucha precaución en la cocción de los alimentos, expresa el especialista. 

Utilizar dos gotas de hipoclorito de sodio en un litro de agua, no más para lavar las mesadas y los utensilios, sigue siendo una buena medida de precaución ya que el scherichia coli se muere fácilmente, con estas medidas de higiene que no por ser simples son menos importantes. 

Si bien la carne vacuna resulta la principal fuente de contagio, el consumo de lácteos y jugos de fruta no pasteurizados o de verduras y agua contaminada (que hayan estado en contacto con las heces de los animales), también puede desencadenar la enfermedad, ya que la bacteria vive en la materia fecal de los animales. 

Para evitar la vía de contagio de persona a persona, (que se produce por el contacto con la materia fecal del enfermo), los especialistas insisten en la necesidad de lavarse las manos, con agua y jabón, luego de ir al baño y antes de manipular los alimentos 

Prevención y tratamiento
En resumen, como medidas de prevención el pediatra recomienda: 

– Asegurar la correcta cocción de la carne; la bacteria se destruye a los 70°C. Esto se consigue cuando la carne tiene una cocción homogénea. Prestar especial atención al interior de preparados con carne picada. 

– Tener especial cuidado con la cocción de la carne picada, ya que generalmente se cocina bien la parte superficial, permaneciendo la bacteria en el interior. El jugo de la carne picada bien cocida, debe ser completamente translúcido. 

– Utilizar distintos utensilios de cocina para cortar la carne cruda que aquellos que se utilizan para trozarla antes de ser ingerida. 

– Evitar el contacto de las carnes crudas con otros alimentos (contaminación cruzada). 

– Controlar el uso de leche y derivados lácteos correctamente pasteurizados y conservar la cadena de frío. 

– No consumir jugos de fruta no pasteurizados. 

– Lavar cuidadosamente verduras y frutas. 

– Asegurar la correcta higiene de las manos (deben lavarse con agua y jabón) antes de preparar los alimentos. Luego de tener contacto con animales domésticos y principalmente con los de granja. Después de ir al baño. 

– Utilizar natatorios habilitados 

– No bañarse en aguas no autorizadas, como arroyos o tanques. 

– Consumir agua potable; ante la duda, hervirla con dos gotas de lavandina por cada litro de agua. 

Para generar conciencia 
Según datos del Comité Nacional de Nefrología, el 70% de los niños que padecen esta enfermedad se recuperan sin secuelas, sin embargo, es necesario controlarlos regularmente porque, en algunos casos, desarrollan problemas renales o hipertensión como consecuencia tardía del síndrome. 

Un método tan sencillo como el lavado de manos es la mejor forma de no realizar el pasaje de la bacteria de persona a persona, o elementos contaminados a las personas, que sumadas a otras medidas también muy simples a la hora de preparar o manipular los alimentos, evitan esta enfermedad. 

Rey dice finalmente que “es tan sencilla la recomendación, que a los médicos, nos cuesta que se le tome la real relevancia que tiene para la salud de cada uno de nosotros y por sobre todo de los niños, que pueden ser afectados gravemente por bacterias como el scherichia coli, que puede dejar secuelas que, después de adquiridas deben ser controladas por largo tiempo”.