Policiales

Primera audiencia en el Tribunal Oral Criminal

Juicio por abuso: una denuncia que se generó al calor de una necesidad

29|02|20 18:27 hs.

Por Quique Mendiberri

Una mujer que oficiaba como pastora evangélica en Adolfo Gonzales Chaves, comenzó a ser juzgada ayer en la sala de debates del Tribunal Oral Criminal de Tres Arroyos por el presunto abuso sexual de una nena de 3 años a cuya familia, junto a su pareja, ayudaron en un momento difícil de su vida y, en esas circunstancias, surgieron indicios que motivaron la denuncia inicial. 

Se trata de Elsa Mabel Conesa, de 58 años de edad, quien está en el banquillo acusada de “abuso sexual con acceso carnal” y, el próximo jueves 5 de marzo, continuará siendo juzgada por el órgano judicial integrado en esta oportunidad por el doctor Carlos Mazzini (presidente) y las doctoras Verónica Vidal y Fabiana Brandolín. 

Dieciseis testigos, de un total de 51 previstos, ofrecieron su testimonio en las primeras cuatro horas de debate, donde la Defensoría Oficial, a cargo de la doctora Laura Pereyra, adelantó que pedirá la libre absolución de su representada, por entender que no existen elementos que prueben la imputación formulada por la Fiscalía de Juicio, en esta oportunidad, a cargo de la doctora Natalia Ramos. 

En ese sentido, fue la representante del Ministerio Público la que, en el inicio del debate, explicó que su acusación está formulada por la presunta existencia de manoseos y la probable penetración de la menor con un “objeto de color rosa”, antes de solicitar compresión al Tribunal por tratarse de la particular situación de estar ante una mujer acusada de este tipo de delito.

“La imputada es mujer y no es una cuestión menor, no estamos acostumbrados y nunca me ha tocado trabajar en una causa así”, dijo al respecto. 

“El primer obstáculo es el ideológico. Las mujeres estamos para darle una cuestión maternizada, las mujeres no son agresivas, no deben serlo. Por eso, entiendo que, como este Ministerio Público la debió superar esta circunstancia, insto al Tribunal para que también la supere. Que entiendan que no solamente los hombres pueden abusar de niños. También hay mujeres y es difícil pensar que una mujer haya podido abusar de una niña de tres años de edad”.

Necesidad y denuncia 
La primera en declarar fue la mamá de la víctima, Irina. Una joven chavense de 24 años, madre de tres hijos, que tuvo el primero a los 17. 

Tal como recordó ante el Tribunal, a Conesa y su pareja los conoció en medio de una crisis tras su primera separación. 

Recordó que a la imputada la ayudaba con su hija cuando estuvo internada por un problema de bronquios y el pediatra les dijo que la nena no podía estar en una casa con humedad. Entonces Conesa y su pareja se ofrecieron para darle un alojamiento adecuado para sus necesidades sanitarias. “Nos dieron como un fogón o un garaje, acomodamos una mesa, con sillas, un ropero. Al principio estaba todo re bien, cada uno tenía sus gastos, separábamos los impuestos mitad y mitad, compartíamos el baño”, recordó. 

Sin embargo, las sospechas nacieron cuando lograron mudarse y, en momentos que los padres de la nena tenían cosas que hacer, la dejaban al cuidado de los pastores. 

En ese momento, la supuesta víctima, que por decisión de la Fiscalía, no fue sometida al procedimiento de Cámara Gesell, empezó con desmayos reiterados, por lo que buscaron ayuda profesional. Le diagnosticaron espasmos de sollozos y, tal como recordó la mamá, la niña comenzó a evidencia signos de nerviosismo empezó a despertarse en la noche, asustada, muy nerviosa, tenía miedo a la luz apagada y, cuando su madre la bañaba, “empezó a querer dejarse la bombacha, no se la quería sacar. Todo fue 7 meses antes que hiciera la denuncia. Le pregunté si tenía miedo de sacarse la bombacha y me dijo que si, que cuando Mabel (por Conesa) la bañaba, le hacía cosquillas en la ´’chucha’ (en alusión a la vagina)”. 

“La primera vez que me lo dijo, no se me cruzó. Eran muchas cosas que no me cerraban. Pilar quería meterse al baño, buscaba ver cuando alguien estaba desnudo”, recordó, entre otros síntomas que, posteriormente, se escucharon en la declaración de los distintos testigos que presentó la Fiscalía. Entre otros testimonios relevantes, cabe mencionar el del médico ginecólogo Jorge Ebbens, quien confirmó la desfloración en la nena, sin signos de violencia externa. 

También fue importante para la acusación lo declarado por la psicóloga de la niña, la licenciada Cecilia Moreyra, quien se refirió a las menciones de la niña sobre los supuestos tocamientos de la pastora y se mostró conmovida al borde de las lágrimas en su testimonio, donde identificó síntomas compatibles con un abuso y considero “sumamente válido” el testimonio de la nena en sus sesiones, el que, ante una pregunta de la Defensa, descartó que esté “contaminado”. El próximo jueves a partir de las 9, continuará el juicio con la presentación del resto de los testigos de la Defensa y una eventual audiencia especial al día siguiente, si es que el médico Marcelo Di Rocco accede a declarar tras la finalización de una licencia vigente en la actualidad.