Victoria Larriestra, Roberto Arias y Valeria Zuñiga

La Ciudad

Décima edición del Rural Bike

La carrera que fortalece a la Escuela 13

08|03|20 09:25 hs.

Por Jorge Lopez de Ipiña


Como mínimo dan ganas de colaborar, de apoyar esta causa, de ser solidario. Escuchar los proyectos, sentir las buenas sensaciones que tienen con esta carrera, y entender las ilusiones que nacen con este trabajo en equipo, no permite otra hermosa posibilidad más que unirse al emprendimiento. 

La Escuela 13 se prepara con todo para hacer realidad el domingo venidero la 10ª edición de su ya tradicional rural bike; un acontecimiento que trasciende las fronteras deportivas, porque lo que se recauda en esta competencia se destina a lo largo del año para mejorar el día a día de los chicos, o para apoyar emprendimientos del establecimiento. 

Valeria Zuñiga es la directora de la escuela desde 2013, Victoria Larriestra es una ex docente y Roberto Arias, ex alumno y el titular de la cooperadora. Con ellos mantuvimos una nutritiva y enriquecedora charla en el ámbito del centenario edificio “Constancio C. Vigil”; y si bien siempre han trabajado con seriedad, en esta ocasión se nota que algo, o todo, es especial; la 10ª edición los ha llevado un poco más allá en ese empeño para que la carrera sea inolvidable. 



“Al ser un número redondo lo tomamos de una manera distinta, queríamos festejarlo; en el distrito debe ser la carrera que más tiempo ha perdurado en el calendario” valoró Zuñiga. Allá por 2011 se concretó la primera fecha y la directora era Rosa Rosales; aún se mantienen algunos de los padres que por aquellos días ya colaboraban en la cooperadora. “Eso demuestra el compromiso que tiene nuestra gente, el mismo que tienen los corredores que todos los años nos apoyan y con un constante crecimiento en el número. Victoria tiró la idea, la directora Rosales la apoyó, y entre los padres que empujaron sobre esa idea están Alejandro Aroza y Ana Tedeschi, dos padres de ex alumnos que aún siguen colaborando con mucha fuerza. Nosotros vemos los equipos que tienen los deportistas, las bicicletas, invierten un dinero y queremos corresponderle a ese esfuerzo con un buen espectáculo y con toda la seguridad posible”, destacó la directora. 



Esta carrera se ha establecido en el calendario anual, ha marcado un firme espacio; y si bien a veces sufre por compartir fecha con alguna prueba cercana de carácter nacional, esta competencia marca un mojón en esta etapa del año. “La primera edición se desarrolló en el mes de noviembre, pero después entendimos que marzo era más conveniente; por eso desde hace 7 años en octubre establecemos la fecha para evitar superposiciones. En estos momentos quedamos bien ubicados ya que los ciclistas vienen de disputar el Campeonato Costero, tenemos nuestra fecha, después es el turno de la carrera de Central y ya muchos luego piensan en el Desafío al Río Pinto, el primer domingo de mayo”, comentó Larriestra sobre este sostenido posicionamiento.

La promoción de esta prueba ha sido distinta; “hemos intentado darle mayor difusión a través de las redes sociales; desde hace 5 meses que venimos hablando con Dirección de Deportes, solicitando autorizaciones al Consejo Escolar. Tenemos una página de Facebook y la gente nos acompaña mucho por esos espacios; buscamos auspiciantes para que se sumen a apoyarnos en la propuesta de la escuela”, valoran como también destacaron algunas cositas nuevas e importantes que le sumarán a esta edición: “Incorporamos medallas para todos los corredores que completen el recorrido, los 100 primeros inscriptos recibirán su remera y también contratamos los servicios de Tresa Tiempos para el cronometraje, un elemento importante para la seriedad de cualquier organización”, afirman con acierto.

Nada resulta sencillo, pero si se hace desde el corazón, siempre es un poco más fácil. “Nuestra cooperadora es chiquita, colaboran ex alumnos, docentes y los papás, pero tenemos un grupo humano de familia que nos acompaña, que es increíble. Pero ese día es como que explota todo, ese domingo estamos todos juntos trabajando. Todos por la escuela”, resalta Zuñiga con orgullo. 

El diseño del trazado sufrió una modificación al previsto originalmente. “Lo recorrimos y entendimos que era bastante duro para los que recién se inician, era de una vuelta para la promocional y 2 para la competitiva. Además quisimos que la gente en general y los familiares en particular vean pasar a sus corredores más veces, por eso serán 2 y 4 respectivamente; sabemos que ese aliento muchas veces les da el ánimo necesario a varios para que lleguen al final. Ese grito de apoyo genera fuerzas, llama a las energías, y nosotros queremos eso”, acotó la concejal Larriestra, ante la oportuna acotación de Zuñiga: “Para muchos, esta es su primera carrera como ciclista, muchos han debutado acá, entonces queremos apoyar ese entusiasmo, dejarles una buena impresión del rural bike”. 



Es que ese recuerdo perdurará por siempre y la Escuela 13 quedará en la memoria de todos ellos; “sabemos de muchos que ya se han anotado porque estuvieron en la primera edición y quieren repetir, otros porque fue su debut. Muchos dicen ‘a la escuelita voy, a la escuelita voy’. Nosotros intentamos atenderlos de otra manera, se les preparan los baños para que tengan comodidades, el que se quiera bañar tras la competencia puede hacerlo; hay gente que viene de lejos y se fija en todo eso, se sienten cómodos y regresan. Tratamos de brindar la mayor seriedad, porque acá está en juego la imagen de la Escuela”, destacaron con orgullo. 

Y también siempre hay un buen fueguito presente que nos llama a degustar algún choripán o carne asada. “Es verdad, el encargado de eso es Roberto, y con ello se cubre otro perfil del cual podemos recaudar algo, porque todo lo que juntamos es para que la escuela se mantenga todo el año. Y es por ello que nosotros le ponemos tanto empeño a la organización. Hay muchos proyectos que diagramamos para los chicos en función a lo que recaudamos con la carrera; estos fondos se usan, por ejemplo, para solventar los traslados en distintas salidas, la ida a Feria del Libro, en un montón de cosas que de otra manera sería difícil afrontar. Todos los chicos tienen que tener las mismas oportunidades, entonces cuando necesitamos de un apoyo económico para pagar algún traslado, calzado u otra cosa, la cooperadora dice presente”, afirmó Zuñiga. 



Cuando se proyectó la primera edición, la intención era recaudar fondos para construir el SUM, pero al ser cifras siderales sólo “pudimos hacer el playón. No llegamos a su construcción, es nuestro gran anhelo conseguirlo; máxime teniendo en cuenta el crecimiento que disfrutamos en cantidad de alumnos”. 

Pública o socialmente este debe ser el hecho o trabajo con mayor trascendencia. “Seguro, pero nuestra labor es de todo el año; coordinamos todo para los 365 días, sin importar vacaciones, nunca nos desentendemos de la escuela. Por ejemplo, Roberto como representante de cooperadora nos acompaña hasta las Ferias de Ciencias; el grupo de gente es chico pero muy unido y trabajador”, valoraron. 

Como era lógico de esperar, hay un importante respaldo de distintos sponsors. “Sin dudas, hay gente que siempre está y ayuda un montón. Para la carrera, La Perseverancia Seguros, Gestión Inmobiliaria, Kaninos, Ferretería Larriestra; son muchos los que colaboraron en la remera y el afiche”, destacó la directora. Pero un hecho que me llamó la atención y sinceramente elevó la solidaridad tresaroyense es lo que hacen “Los Padrinos de la Escuela”, como llaman ‘en la 13’ a los empleados de la compañía de seguros La Mercantil Andina. “Ellos, durante todo el año, cada lunes nos donan la mercadería para el desayuno de todos los chicos, todos los días de la semana. También nos donan material didáctico; sin estos Padrinos muchas cosas no podríamos hacer; esa gente colabora muchísimo, están para el Día del Niño, para Pascuas, Fin de Año, cualquier cosa que proyectemos, lo evalúan y nos apoyan”, confesó emocionada Zuñiga. 



Todos dan una mano, cubren una función; en ediciones anteriores he visto a la directora recorrer en su camioneta el circuito para ver que todo estuviera en condiciones. Arias comandando el tema de asados; Ana Tedeschi desdoblándose en la función organizativa, y a los chicos, los propios alumnos, ayudando en todo, como los ex alumnos haciendo de banderilleros y demás. En definitiva, esa unión, ese trabajo mancomunado despierta orgullo para los que vemos desde afuera, y mucha emoción para ellos, que lo hacen desde adentro, persiguiendo un mismo objetivo y recibiendo muchas gratificaciones. “Sin dudas, es así, uno siente a la Escuela de toda la vida, es nuestro segundo hogar, hay un sentido de pertenencia verdadero, especial”, afirma emocionado Roberto, mientras a Victoria se le caen algunas lágrimas de emoción y a Valeria se le entrecorta la voz. “Acá esto va más allá de sentir la camiseta, esta es una cuestión de familia que no sabemos si se da en todos lados. Tenemos hijos de ex alumnos que vienen a colaborar”, destacaron. 

Y todo ese sentir yo lo transmito o reflejo en el dicho del ambiente ciclístico que dice “voy a la carrera de la escuelita”; así, con sentimiento y un gran placer que nace de las entrañas de esta comunidad educativa y se prolonga en autoridades y colaboradores que no tienen problemas en ser reiterativos a la hora de agradecer. “Primero a los ciclistas que vienen a correr, porque si ellos nada de esto sería posible, a todos los sponsors, a las direcciones de Deportes y Cultura, a los auspiciantes del afiche, al personal docente y auxiliar, ex docentes, las familias que nos confían a sus chicos todo el año y todos aquellos que nos abren su corazón para que esto sea una hermosa realidad”. 




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