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“Montando al Zorro”

El filme sobre El Zorro, ahora en Youtube

27|04|20 17:03 hs.

Cómo su propio espíritu y acrecentando la leyenda el pingo de Omar “Negro” Passarotti y su socio -Rubén “el Morocho” Gordaliza- vuelve nuevamente al ruedo esta vez en la remake de la película “Montando al Zorro”. 


En la misma hay entrevistas exclusivas a Jorge Aristegui, Claudio Nielsen, José Prátula, Ismael Santamaría, entre otros. El filme de Juan Ignacio Domínguez, en su triple rol de director, guionista y productor, retorna ahora desde la plataforma de Youtube. 

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Convengamos que la misma cuenta además con la musicalización y fotografía de Raúl Fernández y el montaje de Tomás D'Antonio. 

Su recuerdo
En una parte de la misma se lo recuerda pues: “El Zorro fue así, un grande, se llevaba el respeto de todos cuando anunciaban su presencia en los campos de jineteada… El siempre expectante, observador, tenaz, indomable… Murió en el año 1999 a los 28 años, fue tordillo negro y el tiempo lo cubrió de blanco… Recorrió 9 provincias, 157 montas invictas, pesaba 620 kilos, llegó a convocar a 40 mil personas… Fue y será el mejor caballo de todos los tiempos…”.

El Zorro se despidió de los campos de jineteadas en Bragado, el 13 de abril de 1997, tras diecinueve años de montas. Ese día la población que había concurrido a la doma estalló en una ovación inolvidable. 

Recordemos que el proyecto de hacer una película sobre este gran caballo que paseo su elegancia por los campos de doma del país fue la concreción de un viejo sueño del también cascallarense Domínguez. La película fue presentada en el 2010, en tanto un año más tarde fue en el BAFICI, con una duración de setenta y ocho minutos. 


Juan Ignacio Domínguez, director del filme


Un verdadero “zorro” 
El Zorro, como fue bautizado por su porte, transmitía una engañosa mansedumbre que terminaba en el instante en que alguien le ponía una montura. Sus jinetes volaban por el aire en pocos segundos, primero en jineteadas informales realizadas en campos de la zona, luego en torneos más prestigiosos y con verdaderos campeones. 

El platense Juan “Fiera” Domínguez –criado, como el caballo, en Micaela Cascallares– se hizo con una buena cantidad de registros de época en los formatos más diversos y los combinó con el relato de las montas realizado por jinetes y testigos de la época. 

Domínguez no vacila en “intervenir” el material cuando le parece necesario, pero esto no le quita valor documental al film, e incluso le agrega emoción y suspenso. 

Así consigue hacer del Zorro un verdadero personaje, y de la película un buen vehículo para la leyenda. La misma fue exhibida en nuestra ciudad en el Museo Mulazzi el 31 de julio de 2010 como estreno para luego rotar por diferentes encuentros y festivales como el renombrado BAFICI, la Semana del Cine Platense, entre otras. 


Dicen Domínguez y Passarotti 
Al presentarla en el BAFICI decía Domínguez que era “la película del ‘Zorro’, el caballo de doma más importante del país. Que tuvo una vida trágica y heroica, que su corcovo rebelde es el motor artístico de un proceso de trabajo de muchos años que indaga en lo tradicional y contemporáneo para poner en órbita y revitaliza creativamente la imagen del caballo. 

Dista de ser un documental clásico y aburrido, se sumerge en el suspenso, es como un tren, un viaje, como subirte a un caballo y corcovear una hora y media entre lo desconocido. No es súper acción, sino ‘aquí y ahora’ emocional, que luego vuelve a la estación inicial, a la sala, a la butaca y te deja un vínculo de amor inseparable hacia un caballo”. 


Omar “Negro” Passarotti, dueño del mítico caballo


Recordándolo al caballo y el porqué de su nombre Omar Passarotti decía: “Porque tenía la cabeza y la cola blanca cuando nació. Era un tordillo negro; y con el tiempo el nombre nunca fue más justo. Era verdaderamente un zorro a la hora de las montas. Estudiaba a los jinetes y los bajaba de acuerdo a como lo montaban. A unos con la boca, a otros con el lomo. En sí, bajó a todos”. 

Recordemos que El Zorro murió el 26 de diciembre de 1999 en el campo La Susana de Passarotti en Micaela Cascallares, donde ahora están su huesos.