La Ciudad

Lo sostuvo Guillermo Novoa, de Prigione Hermanos

“Tratamos de sobrellevarla del mejor modo posible”

05|05|20 16:50 hs.

Prigione Hermanos es uno de los comercios con más historia en Tres Arroyos. La firma, que vende artículos del hogar, termotanques y electrodomésticos –entre otros productos- es una de las tantas que “sufre” este aislamiento social obligatorio impuesto por el Gobierno hace más de 40 días. “Es una incertidumbre absoluta, porque incluso a pesar de que uno está trabajando y algo se vende, obviamente después no tenés reposición porque en Buenos Aires como no está trabajando nadie no se puede reponer, no tenés precio, no tenés nada. Es una situación complicada y cada día que pasa y que no se libera algo más en Buenos Aires nosotros lo vamos a sufrir por los faltantes de mercadería fundamentalmente”. A esta situación Novoa explica que el comercio la puede sobrellevar “porque después de tantos años uno tiene un poco más de cintura, entonces lo que sacas de un lado lo invertís en otra mercadería; cuando se reabra empezaremos a ver para dónde orientarnos, para ver qué mercadería de la que falta repones. El asunto es no ir para atrás, no comerte el stock, esa es la pura realidad. Hay que ir para adelante, siempre con la cabeza mirando para adelante”.


- ¿Cuánto tiempo estuvieron cerrados? 
- Y más de 20 días. 

- ¿Cuántas personas trabajando son? ¿Cómo les afectó?
- Somos tres trabajando. Y en los primeros 20 días tuvimos un montón de anécdotas... me llamó gente por ejemplo que necesitaba un termotanque; entiendo que es un artículo de primera necesidad porque obviamente no te vas a bañar con agua fría. Los primeros días hubo gente que llamaba para pedirte uno. Obviamente es mi cliente y no lo voy a dejar sin termotanque; tuve que llamar a la Municipalidad, pedir un permiso para que me dejen ir al negocio, agarrar el producto y llevárselo al cliente. 

- Más allá de eso, el flujo de ventas no es el mismo 
- El flujo de ventas cayó cualquier cantidad porque obviamente la gente sale a comprar lo indispensable, lo que precisa, no es que sale a comprar un lavavajillas o algo que no es de primera necesidad digamos. 

Si bien el negocio mantuvo sus puertas cerradas, Prigione continuó ofreciendo sus servicios a través de Internet. “Nosotros veníamos trabajando en forma virtual. Yo iba al negocio y atendía los teléfonos y el mail fundamentalmente y a través de esos medios y de las redes le íbamos informando a los clientes la mercadería que teníamos; le pasábamos las fotos y acordábamos la entrega, la forma de la venta y todo eso”, señaló.   

Futuro incierto 
La actualidad es difícil para este tipo de comercios. Pero el futuro tampoco les arroja alguna seguridad. Al menos así lo manifestó. “Yo lo veo complicadito al tema” expresó Novoa, explicando: “Nosotros no veníamos para nada bien y esto nos va a terminar de complicar del todo. Los argentinos tenemos la gran virtud de que nos acostumbramos y nos habituamos a todo en muy poco tiempo. Yo tengo esperanzas de que esto donde arranque, se libere y empecemos a caminar todos despacito, se va a volver a armar otra vez la rueda. No será una cosa para volverse locos, pero por lo menos para que te deje comer o pucherear como se dice habitualmente”. 

En lo que respecta a los gastos que debe afrontar la firma, el responsable indicó que “tratamos de llevar todo al día, pagar los servicios nos lleva un esfuerzo infernal pero si no pateas el problema para adelante y más adelante no sabes cómo vas a estar. Tratamos de poder sobrellevarla del mejor modo posible”. 

Sobre el cierre de la charla, Novoa aclaró que si bien a ellos la cuarentena los afecta, la situación “es difícil para todo el mundo. Estamos remándola lo mejor posible”. 

Asimismo, contó que el local ya tiene sus puertas abiertas “de 10 a 17 horas, con las condiciones de higiene en vigencia. Para ingresar hay que hacerlo con barbijo y dentro del local, por la amplitud que tiene, puede haber hasta tres personas respetando el aislamiento social obligatorio”.