La Ciudad

El valor de la palabra

Don Luis (Por Alicia Hurtado)

24|05|20 01:03 hs.

 

No tenía yo mucho más de veinte años cuando comencé a trabajar en el Colegio Nacional. El profesor Luis Angel Grignoli era el rector. Ahora me doy cuenta de que él tenía entonces menos de 50 años. Sin embargo, era el jefe y así lo traté siempre. 

Fue generoso al ayudarme en esos primeros pasos en la docencia secundaria, y, por sobre todo, fue coherente. Uno podía o no compartir un punto de vista, aceptaba el reclamo, pero siempre sabía a qué atenerme. Jamás me dijo una cosa para desdecirse después. Y la coherencia es algo que uno valora mucho, sobre todo en sus superiores jerárquicos. 

En esos años, lo que se decía, se cumplía, mediara o no un acta con firmas al pie. Con el tiempo, nos fuimos acostumbrando a que no siempre basta la palabra y, como directora yo misma, aprendí que era necesario dejar testimonio escrito de cada acción. Con Don Luis, no fue necesario. Si decía algo, su palabra se mantenía. Hasta la que llamaba su regla de oro, que tantas discusiones supo generar, era defendida a capa y espada. 

Años después, ya retirado él, me gustaba encontrarlo y charlar un rato. Orgulloso de sus hijos, él mismo hubiera querido estudiar medicina me dijo una vez, la misma tranquilidad que me daba su presencia en la escuela era la que transmitía cuando uno lo encontraba conversando un rato en la puerta de un negocio o en la vereda. Espero que haya partido en paz, con esa paz que tanto me ayudó hace casi cincuenta años en mis comienzos docentes. 

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