Sociales

Por Marcelo Mouhapé Furné

Informar en la 105: "Con rigor, pero desestructurado"

24|05|20 17:53 hs.

De los veinte años que la FM 105 lleva en el aire, quince los compartí. Me incorporé al grupo a mediados de 2005, cuando regresé de México. La propuesta laboral me encantó porque significaba volver a trabajar con Roberto Sarlangue, por quien tengo un gran respeto profesional y estimo mucho como persona. 


En todo este tiempo como integrante del Grupo 105 hay algo que nunca deja de sorprenderme, y es la respuesta de la gente a lo que le ofrecemos en los distintos espacios. 

Temprano en la mañana, -junto a Luis Ferrín en notas y deportes y Oscar Barroso en la operación técnica-, hacemos el informativo “El Despertador”, un clásico en nuestra programación. Luis se incorporó hace poco más de un año y, como especialista, completó un segmento muy importante para un distrito tan ligado al deporte. En la parte final mantenemos un diálogo sobre los temas principales, una especie de charla de café radial no exenta de contrapuntos que, según lo que nos llega, es muy bien recibida. 

La radio es mágica; y lo es en ambos sentidos, para quien recibe el mensaje y para el que lo emite. Esa sensación única de desconocer a cuántos y hasta dónde llegamos cuando hablamos por un micrófono. 

En la radio el mensaje no solo se circunscribe a una opinión repentista o a la lectura de un texto, también las inflexiones de voz, y hasta un silencio, definen conceptos. Que trabajamos sin red no es un cliché, es la verdad. En esa situación, lo dicho puede exaltar o condenar. La experiencia debe servir para no repetir errores. El tiempo me enseñó que el valor de la información está en el contenido de lo que se da, no en el cuándo. Nadie escucha dos radios a la vez para determinar quién da una noticia primero. Ese apuro por tener una primicia es una deformación profesional. Lo que suele conseguirse es un error antes que un anticipo. Somos públicamente falibles, y pedir disculpas públicas ante la equivocación es la secuencia lógica. 

En el ejercicio de todo tipo de prensa hay algo medular, para hacer el periodismo que le sirve a la gente el periodista debe tener libertad para expresarse. Y eso es algo que siempre tuve en el Grupo 105. La gente espera de un periodista que opine, más allá de que después se comparta o no el enfoque planteado. 

Ser el nexo entre la comunidad con un problema y quien tiene el poder para resolverlo es una responsabilidad grande, pero conlleva una retribución personal enorme cuando se logra la solución. 

Desarrollar un formato periodístico en un espacio específico es terreno conocido, pero el gran desafío surge en cómo dar a conocer lo ocurrido, -a veces muy crudo y chocante-, en un programa cuya base de sustento es entretener. ¿Cómo contar lo que pasa sin afectar el ritmo de la propuesta distractiva? Manteniendo el rigor sobre el contenido de la noticia, desestructurarse es clave para lograr ese fin. 

Este es un momento en donde lo antes mencionado debe producirse aún más que antes. El mundo entero, y, en ese marco el nuestro individual y comunitario sufre un golpe muy duro. El coronavirus nos sacó de la previsibilidad cotidiana y nos agregó preocupaciones y problemas. En esta coyuntura los medios no deben agregar otra carga emocional nociva a la gente. Por supuesto que la información sobre la pandemia debe estar, pero no como un eje mórbido sobre el que se esté machando permanentemente y proyectando negativismo. 

Después de la tanda posterior a “El Despertador” empieza “El show de la mañana”; el programa insignia de la 105 antes, ahora, y que seguirá siendo así siempre que lo conduzca Roberto Sarlangue. El convivir laboralmente a diario a veces nos hace olvidar lo que representa profesionalmente quien está al lado. Con Roberto he trabajado desde hace más de treinta años y en todo ese tiempo no cambió. Sigue siendo extremadamente responsable en cuanto a la producción de su programa y en el respeto absoluto a la audiencia. Al elegir una propuesta, las y los oyentes nunca se equivocan; y el acompañamiento cariñoso que recibe a diario desde hace tanto tiempo marca al "Tole" Sarlangue como lo que indudablemente es: el conductor de programas de entretenimiento más exitoso en la historia de la radio tresarroyense. 

En la mañana de la 105 la locución está a cargo de Pao Mack y Sofi Rodriguez, cuyas participaciones exceden en mucho su rol específico. Con su frescura y ganas las chicas son otro engranaje clave del programa. El responsable de la operación técnica, producción y musicalización: un brillante Luis Della Penna.

La 105 es el ámbito perfecto para dar rienda suelta a la creatividad personal y aportar con tópicos diferentes; en mi caso, al de la base periodística. Me encanta la metamorfosis radial que puedo aplicar, pasando de ser el presentador serio del informativo “El Despertador” a un columnista que incluye remates humorísticos a mis comentarios en el envío siguiente. Algo parecido hago por la tarde en “Koctel 105”, que conduce Javier Marinangelli y opera Paul Molina. 

También, -como parte integrante de un medio de comunicación muy laureado en su relativa corta vida-, disfruté del enorme placer de recibir distinciones que nunca imaginé obtener, como el premio Caduceo que otorga el Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la provincia de Buenos Aires. Al recibirlo tuve la oportunidad de dialogar con colegas y representantes de medios de toda la jurisdicción bonaerense, en un intercambio donde pude notar lo bien considerada que está la 105. 

El ida y vuelta con la audiencia no se agota al terminar un programa. Eso de entrar a un negocio y saludar y al escuchar tu voz que inmediatamente te ubiquen, es un reconocimiento que no tiene precio. 

Para mí, formar parte de la FM 105 es un privilegio laboral que se disfruta todos los días. Y si al hacerlo se recibe tanto cariño de la gente, ¿qué más se puede pedir? 

Agradezco al diario LA VOZ DEL PUEBLO por recordar nuestro aniversario radial, y por darme la posibilidad de expresarme.