La Ciudad

Reseña y video

La Escuela Técnica celebra su 96º Aniversario

28|05|20 18:46 hs.

La Escuela Técnica llegó a su 96º Aniversario, y para celebrarlo, desde la institución compartieron una reseña en su honor.

Un día como hoy, pero del año 1924, el por entonces Presidente de la Nación, Marcelo Torcuato de Alvear, suscribía un decreto el cual establecía la creación de establecimientos de enseñanza técnica, denominados por entonces Escuelas de Artes y Oficios. Una de estas escuelas, la cual se constituiría por tal razón en una de las primeras del País, se ubicaría en una pequeña localidad de la Provincia de Buenos Aires, denominada Tres Arroyos. 

En septiembre del mismo año el intendente municipal de la ciudad de Tres Arroyos, Don José V. Aldasoro, recibía instrucciones del Inspector de Escuelas, señalando la necesidad de lograr un edificio en el cual funcionaran inicialmente talleres de herrería y carpintería manual, ya que los fondos asignados no contemplaban más especializaciones. 



El 30 de Octubre, por tal motivo, se constituyó la Comisión Pro Escuela de Artes y Oficios, presidida por el Intendente Municipal, acompañado como Vicepresidente por don Juan B. Istilart, icónico representante de la industria local.

Finalmente, en Septiembre de 1925, dicha comisión logró que el Concejo Deliberante cediera, por cinco años, el edificio donde funcionara el Hospital Municipal, sito en calle Pedro N. Carrera Nº 625. 

En agosto del mismo año se designó el primer director del establecimiento, don Luis A. Borruat, ingeniero egresado recientemente de la Universidad de Ohio, el cual contaba con 24 años de edad. 

Al iniciar el ciclo lectivo de 1926, la escuela comienza a funcionar efectivamente con 31 alumnos inscriptos. La primera promoción egresa en 1929, constando de 7 estudiantes. 



Las gestiones para un edificio propio comenzaron en 1928 y se lograron en 1929, con una partida del Parlamento consistente en $100.000, destinada a dicho fin. La misma fue gestionada por el entonces Diputado Nacional Dr. Antonio Maciel. 

Sin embargo, tras la caída del gobierno constitucional de Hipólito Yrigoyen, el gobierno militar subsiguiente excluyó la escuela del presupuesto nacional. Por ello ésta se mantuvo cerrada desde marzo de 1931 hasta julio de 1936, reanudándose en 1933 la construcción del edificio, la cual se encontraba demorada desde 1930. 

En 1946 la escuela cambia su nombre a Escuela Industrial de la Nación, y en 1952 se gradúan los primeros cinco técnicos. 



Los aportes económicos no gubernamentales que cimentaron este camino provinieron primero de la llamada “Caja escolar Cooperativa Bartolomé Mitre”, creada el 29 de abril de 1926, y luego, y hasta la actualidad, por la Sociedad de Fomento, hoy llamada Asociación Cooperadora, formada por los padres de los alumnos. Además, en septiembre de 1982 se crea la Comisión de Madres, con el objeto de fortalecer vínculos entre en hogar y la escuela. 

Durante el año 1980 se esbozó la idea de afrontar la construcción de un edificio que sirviera como gimnasio de la escuela y se usara, además, como salón de actos y para otras actividades. A fines de ese año se logró la cesión de un terreno de 1380m2. Las obras comenzaron en el año 1981, y fueron financiadas en un 80% por la Asociación Cooperadora de la Institución. A su finalización, se convirtió en el Salón de Usos Múltiples, ámbito obligado para cada acontecimiento que convoca a la comunidad educativa.

El 14 de abril de 1993, el Gobierno Nacional sanciona la Ley 24195, denominada “Ley Federal de Educación”, la cual tuvo un profundo impacto en el funcionamiento de las Escuelas Técnicas de todo el país, producto directo de un drástico cambio de la visión estatal sobre el rol que estas debían desarrollar. Dicha ley, la cual provocó el práctico desmantelamiento de secciones enteras en otros establecimientos, fue internamente resistida por nuestra Escuela, la cual mantuvo la operatividad de sus talleres en parámetros lo más cercanos posibles a su funcionamiento previo. Dicha resistencia permitió que la transición a futuras legislaciones se realizara de manera más suave de lo que cabría esperar.

En enero del año 1994 la Escuela pasa a estar bajo jurisdicción de la provincia de Buenos Aires, llamándose a partir de entonces Escuela de Educación Secundaria Técnica Nº 1. 

Al año siguiente, más concretamente entre los días 5 y 8 de octubre de 1995, nuestra escuela se convirtió en anfitrión de uno de los eventos culturales más importantes de la historia de la ciudad. Nos estamos refiriendo a la “Feria Nacional de Ciencias y Tecnología”, la cual convocó a más de mil personas provenientes de todo el país, entre ellas a trescientos alumnos de dieciocho provincias, los cuales presentaron 145 trabajos. Surgida bajo la iniciativa del Ingeniero Carlos Cuestas, Coordinador General de la Feria, esta representó, sin lugar a dudas, un enorme logro para nuestra Institución Educativa, convirtiéndola en el centro cultural de una comunidad la cual se volcó masivamente a la misma.

Finalmente, en el año 2008, y atendiendo a las leyes de Educación Nacional, de Educación Provincial y de Educación Técnico Profesional, se restablece a la Educación Secundaria Técnica como una alternativa de educación obligatoria, de siete años de duración, la cual promueve el asociativismo, el trabajo autogestivo, la interacción responsable con el medio ambiente, la producción de alimentos sanos y seguros, el eslabonamiento de procesos productivos para agregar valor a la producción primaria, la promoción de energías alternativas y la producción de bienes y servicios con una mirada prospectiva. Encuadrándose en tal legislación, la Escuela cuenta con las especialidades de Tecnicatura en Electromecánica, Tecnicatura en Tecnología de los Alimentos, Tecnicatura en Maestro Mayor de Obras, Tecnicatura en Energías Renovables y el Circuito de Aceleración de Trayectorias Tecnológico. 



Como parte de dicha reestructuración de la Educación Técnico Profesional, nuestra Escuela se encuentra hoy formando parte del compromiso asumido de formar Técnicos que puedan desempeñarse como actores en procesos productivos en pequeñas y medianas empresas, pero también como emprendedores autogestivos con sentido crítico y responsabilidad ciudadana que sean verdaderos agentes de promoción del cambio y el desarrollo. Como baluarte ante tal compromiso, se ha adquirido durante los últimos ciclos lectivos equipamiento de última generación, tal como un router fresador de Control Numérico Computarizado, así como agregado a la enseñanza de la escuela conceptos tan fundamentales como la robótica y la impresión 3D. 

Hoy, a 90 años de su creación, nuestra Escuela transita aún por la senda que demarcaron sus pioneros. 90 años que, regados por el esfuerzo y el tesón de cada hombre y mujer que por ella transitó, nos brindan un legado el cual somos responsables de continuar. Porque está en nuestras manos recuperar el lugar central de la Escuela en la sociedad. Porque no olvidamos que, para ello, es indispensable reforzar nuestros vínculos con la familia. Porque nuestra tarea no consiste sólo en la formación de técnicos competentes, y nuestra influencia no finaliza en su egreso. Nuestra empresa fue, es y será, forjar en nuestros educandos la percepción de que el porvenir no sólo de ellos mismos, sino de cada uno de los habitantes de nuestra Nación, se encuentra en sus manos. Esta es la misión que nos legaron nuestros predecesores, y es la misma que hoy acometemos con esfuerzo, responsabilidad y orgullo, pues somos conscientes de que la visión de un país Democrático, pujante y soberano, sólo puede ser concretada con el invaluable apoyo de la Escuela Técnica.            

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