Quince ovejas. Fueron decapitadas en el campo de Schafer

Policiales

Inseguridad en la zona rural

Harto de los robos en su campo de San Mayol, dejará la cría de ovejas

06|06|20 22:26 hs.

Un productor rural dedicado a la cría de animales en su campo del Cuartel VIII, dejará parte de su actividad ganadera luego de sufrir un nuevo e importante daño en el marco de una tentativa de abigeato en su establecimiento ubicado a 8 kilómetros de la planta urbana de nuestra ciudad. 

Se trata de Marcelo Schafer, a quien sujetos desconocidos le robaron 22 porcinos y 20 ovinos hace una semana y, ayer por la mañana, constató que durante la antevíspera le había decapitado y faenado otras 15 ovejas, para ser trasladadas posteriormente en algún vehículo mientras él se ausentaba de la propiedad, aunque su arribo al lugar frustró la sustracción. 

“Estoy pensando en dejar la actividad de cría de ovejas”, dijo Schafer a LA VOZ DEL PUEBLO sobre el impacto y las consecuencias de la inseguridad en la actividad que practica hace seis años en esa zona rural del distrito, acerca de la cual, comenta con preocupación que “está cada vez más desprotegida”.

“Lo de este viernes fue desastrozo”, comentó, antes de compartir la descripción del episodio constatado de manera reciente, cuando no descarta que los delincuentes hayan estado haciendo lo suyo cuando él llegó al campo donde funciona “La Primera”, su golpeado criadero de cerdos. 

“Yo me fui a las 4 de la tarde del campo y no había pasado nada. Después, hubo gente y volví a las 21. Tengo una perrita que toreaba mucho para el lado del arroyo, entonces me fui con la camioneta pero no pude ver nada. Hoy por la mañana (por ayer), como a las 11, buscando una carretilla que no encontraba, me encuentro con todo: 15 ovejas decapitadas y despanzadas. Se ve que, cuando llegué, a las 21, se dispararon y dejaron todo tirado”, señaló. 


Los delincuentes faenaron a los animales para llevárselos listos para limpiar y vender en el mercado negro


El campo de Schafer está ubicado a 9 kilómetros de la planta urbana de nuestra ciudad, yendo por avenida Constituyentes. Para mover los animales muertos hasta un sitio cercano al alambrado perimetral, los delincuentes usaron la carretilla que él mismo buscaba al momento de encontrarse con el daño y la masacre animal, “la usaron para cargar las ovejas hacia el fondo del campo, cerca del alambrado, donde esperarían a alguien para cargarlas. Hice la denuncia, pero no pasa nada, no sé qué hacer”, comentó resignado. 

El accionar delictivo que frustró Schafer en la noche del viernes (aunque no el sensible daño a su producción), consiste en una operación de tres pasos: primero degüellan al animal, luego le sacan la panza y, en este caso, con la oveja faenada, se lo llevan a otro lugar donde lo terminan de limpiar para ofrecer en el mercado negro, “eso va todo a carnicerías o a redes sociales, donde encontrás ovejas, cerdos que vende gente que, si la ves, te das cuenta que no tienen animales”, indicó. 

Desprotegido 
Luego de compartir su idea de alejarse de la actividad de cría que lleva adelante hace seis años, Schafer hizo alusión a la desprotección que genera entre los productores el déficit estructural del servicio de seguridad, “en los últimos años no cambio nada, nuestra policía rural se está disolviendo. Tenemos un solo patrullero para 60.000 hectáreas. La verdad es que nuestra policía deja mucho que desear”, se lamentó.

Así, tras el último episodio de inseguridad, dijo que apenas tomó contacto con un concejal y que, el viernes, mientras le robaban, la Patrulla Rural de San Mayol había cedido el único móvil a los operativos para promover el último control de circulación en Tres Arroyos, “estuve con un concejal que me llamo, pero nada. Me dijo que iba a hacer una nota, un pedido. En San Mayol tenemos un solo móvil que ayer (por el viernes) se lo sacaron para hacer el operativo en Tres Arroyos. El único policía que hay quedó a pie, solo. Salieron a jugar a la policía en Tres Arroyos y dejaron los campos desprotegidos”, se quejó. 

En ese sentido, Schafer también recordó otro ejemplo de las imposibilidades de control que había percibido en las últimas horas, cuando se encontró con que tenía gente pescando sin permiso en el arroyo que hay dentro de su campo y llamó a la policía para que retiren a los intrusos. La respuesta fue insólita, “yo llame al móvil y ¿sabés dónde estaba? En La Arenera de Claromecó. Cuando vino, ya no quedaba nadie”.

Si bien en lo que va del año, San Mayol fue de la zona rural más castigada del distrito, Schafer afirma que “nunca estuvo distinto”.

“En el CPR había muy buenos chicos trabajando, laburaban bien. Cuando se disolvió y no se sabe si va a quedar, los chicos que trabajaban bien, se fueron a otros destinos”, recordó. 

En el cierre, una reflexión sobre las necesidades que debe afrontar para protegerse, lo lleva a una conclusión inevitable, “si ya tenés que empezar a pagar seguridad privada no es justo. Estamos pagando los impuestos para que nos cuiden”.