Opinión

Por Roberto Barga

La agenda a pesar del coronavirus

14|06|20 18:40 hs.

Es curiosa y contradictoria, la agenda que dominó la semana informativa en nuestro país. Porque los casos de coronavirus aumentan vertiginosamente en el área Amba (Capital y Gran Buenos Aires) y sin embargo, esto de la pandemia que desde hace tres meses lo ocupa todo, fue desplazado del debate público. El anuncio presidencial de expropiar una compañía comercializadora de granos, entre otras tantas actividades de Vicentin, devino luego de una intensa actividad en terminales mediáticas opositoras y del correlato en redes que se explayó en un sonoro cacerolazo, en estudiar una idea mixta, que da paso a la intervención estatal, pero abre la posibilidad a que jugadores privados participen en la recompra de la empresa. 


 Se abre un terreno de especulaciones acerca del porqué de la medida. Enumeremos algunas para realizar una composición de lugar: 

1) Es inminente la oferta del ministro Guzmán a los bonistas de deuda Argentina. La oferta se acerca a los 0,53 centavos de dólar, por cada dólar contraído. Lejos de los 0,40 que se pensó alguna vez. Para remediar esa oferta pro mercado, se responde con una “nacionalización”. 

2) Es una medida lo suficientemente polémica como para copar la agenda informativa y desplazar a la cuarentena. La cuarentena provoca cansancio, malestar y es desgastante, situación que el Gobierno recoge en cada estudio demoscópico. 

3) La posibilidad real de hacerse con una empresa que se ubica en la tronera donde pasan los dólares. Dólares ultra necesarios para responder a los compromisos de deuda y para administrar el comercio exterior, cuando venga la post pandemia. 

En cualquier caso fuera de estas escusas queda el gran interrogante de fondo y que es trasversal a la historia argentina: ¿Cuál es el sentido estratégico de la medida? 

Si el argumento central de la posible expropiación es la soberanía alimentaria, suena a venta de humo. Es imposible no construir un hilo entre las distintas “nacionalizaciones” del último peronismo. Es decir los 12 años del kirchnerismo. 

Recordemos Aysa, Aerolíneas Argentinas y la joya de la corona, YPF. Esta última cobra especial significado por el volumen de lo pagado a Repsol y porque hay un litigio pendiente con sede en Nueva York, con mal pronóstico de resolución. 

 Es indispensable que se aborde este tipo de “soluciones”, como parte de un todo que responda a un programa de desarrollo integral y no a respuestas focalizadas según la coyuntura. 

Más allá de los desmanejos de la empresa Vicentin, de la convivencia de la administración macrista con los dueños de la empresa (créditos de la banca pública inexplicables, aportes de campaña a las candidaturas de PRO), la respuesta no puede carecer de sustento jurídico sólido, porque si no es lo de siempre: un juicio millonario al Estado, en el que el Estado por regla siempre pierde. 

Desde los tiempos de la experiencia desarrollista de Arturo Frondizi (1958-1962), Argentina no cuenta con una mirada integral de sus problemas y lo que prima son las respuestas parciales, impulsadas por el momento y desacopladas del por qué y para qué. 

No está claro que pasará en diputados cuando se trate la cuestión Vicentin. A ojo de buen cubero al Gobierno le faltan diez votos y el interrogante es qué harán los diputados de Argentina Federal que responden al gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, y los diputados de Roberto Lavagna, encabezados por la incombustible Graciela Camaño. 

Cerrando el tema, es notable que los dardos más envenenados vinieron desde el fuego “amigo” y, como si se tratara de la canción del María Elena Walsh, “El mundo del revés”, quien más le pegó al asunto fue Guillermo Moreno, un proto hombre del estatismo. No se comprende por qué el Presidente Fernández le levanta el precio al rifirrafe, contestándole al “Napia” Moreno. Dicho esto, lo que más preocupa es la abroquelada posición contraria a la “estatización” de parte de los sectores empresarios. 

Todos los caminos conducen al conoravirus 
Un servidor planteaba en otra columna que a los gobiernos de CABA, Provincia de Buenos Aires y Ejecutivo Nacional, se le podía generar una situación similar a la “muerte de éxito”, con respecto a la larga “cuarentena” que comenzó el 20 de marzo. Y algo de eso está pasando al chocar la empinada curva de contagios con el decaimiento para sostener el encierro, más la flaqueza de los castigados bolsillos. 

¿No es el momento de apelar por parte del Estado en todas sus escalas, a la responsabilidad de los ciudadanos? ¿Por qué no, una creativa campaña publicitaria, con sentido épico, destacando todo lo conseguido que es mucho, (comparativamente a otros países, hemos conseguido baja cantidad de contagios y muertes), fijando objetivos, que tengan que ver con pasar lo que queda de junio y julio?

Desde lo coercitivo, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, poco pueden hacer sin caer en la violencia y con el riesgo de una desobediencia masiva. Se vienen días complicados desde lo infeccioso y la “política” tendrá una nueva prueba de fuego a la hora de extender la cuarentena el domingo 28 de este mes.

¿Se sostendrá la unidad fotográfica del tríptico Capital, Buenos Aires, Nación? Según la información de este cronista la relación del aperturista Larreta con el cerremos más Kicillof, es cada vez más difícil.

 Un apunte final, con origen en USA. Hemos sostenido, que Donald Trump puede aplicar el refrán que dice “Los muertos que tu matáis, gozan de buena salud”. Sin embargo al ver las imágenes de la policía de Buffalo (una ciudad del Estado de Nueva York), que empujan con violencia a un ciudadano blanco al piso y como consecuencia este casi se desnuca y queda en un charco de sangre, la candidatura de Trump va socavando peligrosamente sus posibilidades. El metamensaje es claro, en tanto Donald apoya la represión policial, no sólo a las minorías, sino a los WASP (Blancos, Anglosajones y protestantes). Es decir, reprime a las clases subalternas, también a los de su propia condición.

No debería olvidar que vivimos una época dominada por el exceso de positividad y que las imágenes de violencia no son buenas compañeras para su reelección.