Opinión

Editorial

Noticias a medias

21|06|20 16:34 hs.

No es una novedad, pero la evolución de las noticias referidas a la pandemia muestran nuevamente el centralismo que se observa en los análisis de los medios de comunicación, no solo en los gráficos y digitales, también en los televisivos y la réplica de sus contenidos en las redes que cada uno realiza. Esta circunstancia, que es producto de la particular evolución de la historia de nuestro país, requiere ser dicha y advertida nuevamente. 


Si bien dichos medios tienen los recursos y la infraestructura para expandir temas nacionales, cubrirlos y mantenerlos en vigencia, la mayoría de las veces obedecen a un enfoque muy centrado en Buenos Aires y sus puntos de vista. Los y las columnistas, los denominados formadores de opinión, la mayoría de los analistas que interpretan la realidad nacional, viven o son originarios de la ciudad capital del país. Esto entraña una dificultad muy grande para la comprensión de los males que afectan a la nación, además de ser muy perjudicial para el necesario pluralismo, en especial, en una geografía tan grande, variada y dispar, diferente en sus problemas y en su concepción para la solución de los mismos. 

Los llamados diarios nacionales, parecen serlo, pero solo lo son en su proyección “espacial”, en la medida de su impacto, no por el federalismo, inexistente por cierto, de sus contenidos. Con las señales de noticias ocurre lo mismo, pero quizá, con la diferencia de intensidad de unos y otros, a la hora de influir en la agenda de la conversación política de los ciudadanos y ciudadanas. Por otra parte, se descubre, como un gran contrasentido, un enorme desconocimiento del resto de país, no solo en el manejo de la información, sino acerca del desenvolvimiento de su cultura y desarrollo socioeconómico. A veces haciendo gala de comentarios concienzudos, pero sin sustento conceptual sobre los temas que atañen a la gran mayoría del país, en su enorme variedad y extensión. 

No es la intención de este comentario editorial el recrear la vieja disputa entre unitarios y federales, pero en cierto modo, la potencia de los medios del interior se ve asolada, no solo económicamente, sino en su cosmovisión, por los medios ubicados en la capital de la República. En un mundo de hoy, está es una discusión clave y necesaria. Y nos permitimos una observación que no es determinante del tema que tratamos en esta ocasión, pero que ilustra desde otro punto de vista, un sesgo particular en la mirada de los problemas nacionales: las autoridades más importantes del país, aquellas que aparecen habitualmente en las conferencias de prensa sobre la pandemia, son porteñas. Y sin abundar en este tema, existe otro dato elocuente sobre la naturaleza fallida del federalismo vernáculo. En la composición del gabinete de ministros del Poder Ejecutivo Nacional, que en un país presidencialista como el nuestro dice mucho de la concepción del poder y de la mirada que tiene el mismo, 16 sobre un total de 21 ministros, son bonaerenses o porteños. 

Lo que comentamos es resultado del modo en que se fue conformando nuestro país, aspecto que es origen de parte de sus defectos: un centralismo en población, riqueza y decisiones. Como Juan Llach escribió, el centralismo de Buenos Aires mutó en el siglo XXI, con el centralismo del Estado Nacional y de los recursos de su presupuesto. Estas materias requieren de otro análisis, aunque las temáticas se enlazan. 

Por eso es necesario sostener, apostar, recrear, visibilizar a los medios del interior. Muchos de ellos forman, como este, parte de casi toda la historia de las ciudades más pequeñas o más grandes del país. Son imprescindibles para que las múltiples miradas estén presentes en el debate, para que no se pierdan y que puedan enriquecer de este modo la discusión acerca del país. 

Por otra parte, mantener un criticismo razonable hacia los grandes medios, es fundamental para no quedar presos en intercambios, problemáticas y sensaciones, que directamente no obedecen a nuestras necesidades, descuidando de este modo la comprensión de nuestra realidad cercana. Y distorsionando la de la República en general. 

La concentración de los medios de prensa, en este caso, que acentúa un sesgo fuertemente centralista en la visión del país, es un debate necesario de retomar, atender y comenzar a resolver. Para la consolidación de la democracia, un proceso que se inició en los años ochenta, pero que adeuda algunas y fundamentales materias por resolver.