Un lote de trigo. A los cultivos recién sembrados no les hace bien tantos días de inestabilidad sin

El Campo

Las sembradoras llevan más de 20 días paradas

Siembra fina: lo que mata es la humedad

11|07|20 09:37 hs.

“Yo prefiero terminar sembrando tarde por exceso de humedad que por falta de agua. Porque es cierto que acá hace más de 20 días que no podemos sembrar por el agua, pero de la ruta 5 para arriba están parados por la sequía. Y eso es más triste porque no sabés cuándo se cortará la seca. Acá sabemos que en algún momento volveremos a sembrar”, explica el ingeniero Darío Tumini luego de que se fuera otro día (y van…) con lloviznas y mucho frío en la zona. 


Una de las frases arraigadas en el colectivo chacarero es “el agua siempre es bienvenida”, aunque el dicho por estas horas empieza a recibir algún cuestionamiento. 

Ya son más de 20 los días que pasaron desde que debieron suspenderse las tareas de siembra por falta de piso a raíz de las lluvias. “Llevamos casi un mes parados y ya es mucho tiempo. Y esto traerá problemas logísticos porque los plazos se van acortando”, agrega el asesor de Nutrien AG Solutions. 

Entre el jueves y ayer, en la región cayeron en promedio unos 10/15 milímetros, que se sumaron a las lloviznas que se registraron a inicios de semana y también los días anteriores. 

Esto hace que los suelos, saturados de agua desde la gran tormenta del 17 de junio, no puedan recuperar los niveles aceptables de humedad para permitir que las sembradoras trabajen. 

Con pronósticos que indican la continuidad del clima inestable hasta mediados de la semana que viene, se estima que, con suerte, las siembras podrían continuar hacia fines de julio. 

Este atraso es un problema agronómico y logístico, aunque no se trata de una situación grave. “Ya hemos pasado este tipo de situaciones otros años, julio es un mes en que los trabajos se pueden complicar por el agua, sobre todo porque los días son cortos”, indica Tumini.

Cambio de ciclos 
En lo que respecta a la siembra de trigo, el productor que estaba utilizando ciclos largos, porque había comenzado a sembrar los primeros días de junio, no le queda alternativa que cambiar de variedades. “Va a tener que pasarse a ciclos cortos, ni siquiera a intermedios, porque si esta condición climática se extiende una semana más ya nos vamos a siembras de fines de julio o principios de agosto”, analiza el ingeniero. 

Eso se dará en caso de que el productor decida mantener la rotación que tenía planificada. La otra alternativa es pasar lotes a gruesa y dejar de hacer fina. 

En el caso de la cebada, antes de la etapa húmeda, se había sembrado una buena superficie en Coronel Dorrego y Coronel Pringles, donde habitualmente se siembra más temprano.

En cambio, en la franja más costera los trabajos se hacen de mediados de junio a mediados de julio, y es entonces, una amplia superficie la que todavía no se pudo implantar. “La mayoría de las cebadas son de ciclo intermedio, así que se pueden sembrar a fines de julio o principios de agosto. No es lo ideal, pero el que tiene planificada la siembra, corre un poco la fecha. En ese caso la alternativa es pasar a un trigo ciclo corto”, explica Tumini. 

Para el ingeniero, para el productor que ya había hecho algo de cebada, no sería una complicación terminar con siembras tardías, “porque es una manera de diversificar”. En cambio, entiende que sí es riesgoso realizar toda la cebada fuera de la fecha óptima. 

Basta para mí 
Tampoco es una buena noticia para los lotes ya implantados la continuidad de tantos días con exceso de humedad y sin sol. “Cuando llueve y después sale el sol, fantástico. Pero tantos días de inestabilidad con el suelo mojado, al cultivo no le gusta. El trigo es más rústico y aguanta, pero la cebada es sensible al encharcamiento, no le gusta estar en el barro, de modo que se perderán plantas”, advierte el ingeniero. 

La solución son dos o tres días soleados y con algo de viento para orear, pero eso no está ocurriendo. Es más, cada dos o tres días sigue habiendo eventos de lluvias leves o lloviznas. La otra complicación que habrá que resolver en varios lotes será el tratamiento de las malezas. “Hay barbechos hechos hace 30 ó 40 días, cuando estaba planificado sembrar, entonces esos lotes ya están otra vez enmalezados. Así que seguramente habrá que hacerles otro tratamiento presiembra o postsiembra, ese es un costo extra”, dice. 

En tanto, es lo que es la logística “los tiempos van a estar mucho más ajustados. Y va a ser complejo hacer todo junto”, expresa Tumini.