Opinión

Psicología

Dependencia emocional

12|07|20 10:24 hs.

 (*) Por Claudia Torres


Día lluvioso y frio, lunes, esperemos que la semana no sea así, aunque sería lo esperable en pleno invierno. A las 9 a.m. suena el timbre de mi consultorio anunciando la llega de mi paciente. Coloco mi máscara sanitaria antes de abrir y pienso, cuando podré nuevamente mirar a los ojos a mis pacientes sin ninguna protección, saludarlos con un beso y la mirada sin anteponer nada más. 

Abro la puerta y ahí está, con su barbijo y la sonrisa en sus ojos. Amalia es una mujer de mediana edad que concurre a terapia desde hace algún tiempo. Su relación sentimental se tornó complicada y no puede salir de ella, se ahoga, se siente atrapada y esto le ocasiona, entre otras cosas, estados de ansiedad muy elevados y angustia que no le permite realizar sus obligaciones cotidianas de una manera más relajada. 

Toma asiento y comienza su relato. Se la nota angustiada y ansiosa, no encuentra posición en el sillón y se toma las manos apretando fuertemente sus dedos. Me mira y dice: ¿decime cómo hago para vivir sin él? ¿Cómo puedo continuar con mi vida si no lo veo? Habla rápido como queriendo contarme todo de una vez sin olvidar detalle de lo que está viviendo. Sus ojos se llenan de lágrima y rompe en llanto. 

¿Qué te gusta de él? Le digo como al descuido, sabiendo y conociendo su historia, que le llevará unos instantes contestar. Me mira y una leve sonrisa asoma en su rostro…es inteligente, muy sociable, sabés que a mí me cuesta tener amigos, aprendo mucho de él. Sé que tengo que cambiar, a veces por mi carácter, lo pongo nervioso y por eso discutimos y se enoja mucha conmigo, pero si yo aprendo a callarme y no lo molesto con mi manera de ser, si soy como antes en los comienzos de mi relación…él sería el mismo. Sé que no voy a poder sin él. 

La dependencia emocional es un patrón psicológico que incluye la necesidad de que otros asuman la responsabilidad en las principales circunstancias de su vida, temor a la separación de las personas, dificultades para tomar decisiones por sí mismos, dificultades para expresar el desacuerdo con los demás debido al temor a la pérdida de apoyo o aprobación, se siente incómodo o desamparado cuando está solo debido a sus temores exagerados a ser incapaz de cuidar de sí mismo y preocupación no realista por el miedo a ser abandonado. 

Tengamos en cuenta que en la relación de pareja es necesario cierto nivel de dependencia. Si hay una independencia total, no tenemos una relación equilibrada y nos puede llevar a la falta de objetivos comunes. 

Para que una pareja funcione adecuadamente, es importante un cierto grado de dependencia emocional sana, si se funciona de forma completamente independiente la relación puede terminar siendo disfuncional. 

Sin embargo, si uno de los miembros de la pareja tiene un alto grado de dependencia, se convierte en una relación desequilibrada, la persona dependiente puede sentirse inferior a su pareja sentimental y está dispuesta a obedecer a todo. 

Estas relaciones desequilibradas se pueden tornar poco saludables con el paso del tiempo, ya que puede pasar que la persona dominante incremente su autoridad hasta tal punto que anule o maltrate al dependiente. Cuando la relación llega a un punto de maltrato físico o psicológico, el dependiente soporta desprecios, humillaciones y está dispuesto a obedecer a todo lo que propone su pareja por el miedo a ser abandonado. 

La persona que sufre de dependencia emocional es capaz de reconocer el maltrato, pero no tiene la capacidad de terminar la relación por estar “enganchada” emocionalmente a su pareja. La dependencia puede conducir a una situación de círculo vicioso, es decir, en un momento dado la relación termina rompiéndose pero al poco tiempo el dependiente intentará a recuperar a su expareja incondicionalmente. Si la expareja genera expectativas de reconciliación, el dependiente emocional reinicia la relación como si no hubiera pasado nada. 

Para el dependiente esta situación afecta de forma negativa a su autoestima, y a su salud física y/o mental, pasando por síntomas de ansiedad, depresión o pensamientos obsesivos. Pese al malestar y al sufrimiento que la relación les cause se sienten incapaces de dejarla. 

¿Cómo me doy cuenta si tengo un rasgo de dependencia emocional? 

Si tenemos una marcada tendencia a anular nuestros deseos para tener en cuenta los de las otras personas. O sentimos necesidad de involucrar al otro en todas nuestras actividades, cuando sentimos que nuestros momentos de felicidad se centran solo en nuestra pareja. Cuando sentimos culpa o miedo, si pensamos o actuamos de manera diferente a lo que haría el otro. Quedamos desplazados de nuestras vidas y aparece una tendencia a aislarnos socialmente. Estas podrían ser alguna de las características a tener en cuenta y evaluar si necesitamos ayuda de un profesional para salir de esa situación. 

¿Qué consecuencia puede traerme la dependencia emocional? 

Quizás puede ser la causa de depresión, ansiedad, agorafobia, fobia social, etc. Así como también podemos observar una falta de opinión propia que nos produciría inseguridad. Nos podemos encontrar vulnerables para ser manipulados, cierta dificultad en nuestra vida diaria que nos puede crear dificultades en el entorno laboral y una cierta sensación de inferioridad. 

Ahora bien, ¿Cómo puedo salir de esta situación?

Como primera medida debería reconocer y trabajar el rasgo dependiente, afirmando nuestra autoestima y reduciendo nuestra dependencia de los demás, por ejemplo teniendo siempre presente nuestros logros y éxitos, responsabilizarnos de nuestros actos, trabajar el sentirse bien solo/a y aprender a tener una dependencia equilibrada en nuestras relaciones en general. 

Fortalecer nuestra autonomía, tener presente que estoy con mi pareja por decisión propia, que si se llega a terminar esta relación, mi vida seguirá de la mejor manera posible. También implica sentirme confiado y tranquilo en las relaciones interpersonales, en lugar de vivirlas con miedo, ansiedad o como amenaza, confiar en los demás, estar bien en grupo, fomentar buenas habilidades sociales. 

Por hoy dejamos acá, quizás estas líneas sirvan para reflexionar si nos vemos identificados con algo de lo mencionado para buscar ayuda, para intentar salir de estas situaciones, y tomar las riendas de nuestra vida para poder vivirla plenamente y eso si… depende de nosotros. 


Licenciada Claudia Eugenia Torres

(*) Lic.Claudia Eugenia Torres 
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