El Ibérico se encontraba en la esquina de avenida Moreno y Suipacha. Abrió sus puertas el 27/09/1897

Opinión

El rincón de Andrés Errea

Tanto para el campo como para la ciudad

19|07|20 12:03 hs.

Cuando Tres Arroyos era apenas una aldea, contaba ya con una fuerte demanda de productos de consumo urbano, a los que se sumaban los requeridos por los establecimientos rurales del distrito. 


Es así que, en ese escenario socio-económico, comenzaron a instalarse grandes almacenes para satisfacer esas necesidades, favorecidos, a su vez, por la llegada del ferrocarril, acaecida en 1886. 

No sé por qué razón se asocia al rubro almacenero con los inmigrantes españoles, pero explorando en la historia de la “Patria Chica” podemos aseverar lo antes dicho ya que, en algunos casos, coincidían 2 ó 3 almacenes en la misma cuadra, uno en cada esquina, y con dueños oriundos de la Madre Patria.

Almacén El Ibérico
Para referirnos a los comercios más importantes, en este caso, debemos comenzar por el más antiguo, El Ibérico de Carrera Hermanos y Cía. A solo 13 años de la fundación de nuestra ciudad, el 27 de septiembre de 1897, en la esquina de avenida Moreno y calle Suipacha, abrió sus puertas este comercio. 



Tres hermanos, Leopoldo, Germán y Gervasio Carrera, con muy poco dinero pero con mucha energía puesta al servicio del trabajo y con deseos de “hacer la América”, emprendieron viaje desde Iruela (Pcia. De León). 

No vinieron todos juntos; el primero fue Leopoldo, que llegó en 1890, en tanto que Germán y Gervasio vieron agotarse sus recursos económicos en el viaje y debieron descender en Brasil. Dos años más tarde, pudieron reunirse con su hermano, que ya estaba radicado aquí y habiendo logrado hacer un pequeño capital, se decidieron a emprender el negocio antes mencionado. 


El Ibérico se encontraba en la esquina de avenida Moreno y Suipacha. Abrió sus puertas el 27 de septiembre de 1897


Lo que comenzó en un pequeño local, se transformó en un importante comercio, con una gran diversidad de rubros. Cómo se aprecia en la fotografía, existía un marcado contraste entre los estantes superiores, donde se exhibían artículos de porcelana de Limoges y los inferiores con paquetes de yerba, botellas de aceite, ollas enlozadas y de aluminio. 

Los empleados, primero de traje y luego de guardapolvo, lucían un espeso bigote, clásico de comienzos del siglo XX. En 1929, a las sucesivas ampliaciones que tuvo este comercio, se sumó la apertura de una sucursal en San Francisco de Bellocq, transformándose entonces, en el gran almacén de ramos generales en el que se vendían comestibles, se hacían seguros, se compraba lana y cereales; contaba además con una sección repuestos y máquinas agrícolas, siendo representantes de la marca de tractores Massey Harris en el partido de Tres Arroyos. 



Debemos acotar que fue el primer gran almacén que contó con servicio de reparto a domicilio, tan importante en aquellos momentos, ya que estaba ubicado más allá de las vías del ferrocarril y cuando tanto la avenida como la calle Suipacha no estaban ni siquiera empedradas. 

Eran tiempos del té Mazawattee, el café La Morenita, la yerba Manola, el azúcar en terrones, todas las variedades de masitas de Terrabusi, Bagley y los tan apreciados bizcochitos Canale. Un detalle característico, tanto el despachante como el repartidor, atendían con el lápiz en la oreja. Todo funcionaba como un aparato de relojería. 

En 1958, Tres Arroyos llegó a tener 239 almacenes


La Buena Vista 
Tan solo 23 días habían pasado de la fundación de El Ibérico, cuando abrió La Buena Vista; esto aconteció el 20 de octubre de 1897, en un modesto local de la esquina de la actual Hipólito Yrigoyen y Chacabuco, propiedad de Don Antonio Padró, también español, pero de Barcelona. 


El 20 de octubre de 1897 nació La Buena Vista, en la actual esquina de Hipólito Yrigoyen y Chacabuco




Posteriormente Don Bernardino Sueiro entró a formar parte de la firma, pero por fallecimiento de su fundador ingresó Don Domingo Pérez Echegoyen, formándose la empresa Pérez y Cía. 

La clientela aumentaba y en consecuencia el movimiento del negocio también, con la ventaja de que éste se ubicaba en pleno centro comercial, más el aumento de rubros y secciones, hacían imprescindible disponer de mayor espacio. La decisión de contar con un edificio que se adecuara a estas necesidades hizo que el comercio se trasladara a la esquina de Lavalle y 25 de Mayo, a un local construido con ese propósito. 



En la década del ’50 un incendio destruyó en forma parcial un sector del depósito y parte del edificio resultó dañado, pero la temprana intervención de vecinos y servidores públicos, impidió que el desastre fuera mayor. Pasados unos días, necesarios para la reorganización, “La Buena Vista” reabrió sus puertas desenvolviéndose en la mitad de la estructura original. 



Llegó a tener 40 empleados y cubrir los siguientes ramos: representación de cubiertas Michelín, lubricantes Niágara, a lo que se agregaba lo clásico de un gran almacén (comestibles-artículos de limpieza), bazar, ferretería, maderas, hierros, bolsas, hilo, talabartería y demás. En síntesis, todo lo que era necesario para el campo y la ciudad. 

Otros almacenes 
Estos dos comercios no fueron los únicos, ya en otra oportunidad mencionamos el Almacén Sarmiento, al que podemos agregar otros no menos importantes, por ejemplo: El Nuevo Faro, ubicado en las calles Lavalle y Castelli, cuyo propietario era Don Eulogio Carrera (año 1934). 


En pleno centro estuvo ubicado El Nacional, que recibía a sus clientes en 25 de Mayo y 9 de Julio


También El Nacional en la esquina de 25 de Mayo y 9 de Julio, muy reconocido por aquellos tiempos y no olvidamos al almacén El Volcán, ubicado en la esquina de 25 de Mayo y Maipú, haciendo cruz con El ABC.



Asimismo, sobre las calles Falucho y Roca se localizaba El Cincuentenario de la firma Dionisi y Errea, El Indio en Chacabuco y Pedro N. Carrera, almacén El Ciclista, en avenida Almafuerte y Ruta 228 (hoy demolido), almacén de José Galante frente a la Plaza Pellegrini (hoy parte del predio de la Escuela Nº502) y almacén La Victoria, de Arbasetti, en Lucio V. López 290. 


El Ciclista funcionó en avenida Almafuerte y ruta 228


Tres Arroyos llegó a tener 239 almacenes en el año 1958. Creo que este tipo de comercios marcaron una época, así como los almacenes de campo. 

Según mi punto de vista, fueron desapareciendo con el avance de las cooperativas que comenzaban a cubrir la mayor parte de los rubros por ellos abarcados. Pero volvemos siempre al mismo punto, las estanterías fueron reemplazadas por las góndolas y de alguna manera, deshumanizaron las formas de comprar y vender.  

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