Opinión

Por Juan Francisco Risso

Jubilado

26|07|20 00:32 hs.


El Dr. Juan S. Ané, mi maestro en adiestramiento de perros –perros de caza- me refirió este cuento, o más bien advertencia. Un amigo suyo, que andaba cazando, vio un zorro muerto y lo agarró de la cola. Bueno… perdió un dedo. O algo así. Y ahí aprendió que el zorro se hace el muerto. 

“La insoportable levedad del ser”, famosa obra de Milan Kundera, termina más o menos así: un europeo joven y en buena forma, es atacado en un callejón de un país tercermundista. Algo así, se aceptan correcciones. El europeo hace un movimiento preciso, le aplica una llave de judo y el atacante cae a sus pies. “Sintió lástima por él” dice el relato. Y agrega el relato que nunca supo del palazo que le vino de atrás, y que terminó con el personaje de Kundera. De allí en más, vive en el recuerdo. 

Invito a los lectores a que googleen “error de derecho invencible”. Ahí podrán entender cómo debe observarse a un individuo cuando realiza una acción a contrarreloj, y cree que tiene derecho a ella. 

 Ya dirá la Justicia lo que resulta del jubilado que mató al integrante de un grupo de ladrones que entraron a su vivienda y lo golpearon. Yo invito al lector a que googlee las palabras antes indicadas. Y que reflexione sobre el cómputo que el jubilado debe llevar en la cabeza en ese momento: si la amenaza terminó o no terminó; si el atacante que se aleja rengueando vuelve o no vuelve, si reaparecen sus compañeros. Etcétera. 

Porque en las posibilidades, está terminar como el amigo del Dr. Ané, o como el personaje de Milan Kundera. Circunstancia que también puede integrar el pensamiento del jubilado. Porque la llamada “intuición” no deja de ser un razonamiento.  

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